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Un simple error terminó generando una de las imágenes más terroríficas de 'El exorcista'

La actriz estadounidense Linda Blair en el plató de El exorcista, basada en la novela de William Peter Blatty y dirigida por William Friedkin. (Foto de Warner Bros. Pictures/Sunset Boulevard/Corbis vía Getty Images)
La actriz estadounidense Linda Blair en el plató de El exorcista, basada en la novela de William Peter Blatty y dirigida por William Friedkin. (Foto de Warner Bros. Pictures/Sunset Boulevard/Corbis vía Getty Images)

No hay duda de que El exorcista (1973) es uno de los títulos de terror más escalofriantes de todos tiempos. La experiencia de ver al personaje de Linda Blair bajo el yugo demoniaco, con ese aspecto tan desgarrado realizando acciones escalofriantes como fuera de norma, difícilmente se olvida. No obstante, más allá de lo que supuso esta caracterización tan extrema, la película también destacó por una atmósfera pesadillesca en la que su director, William Friedkin, apostó por ideas rompedoras para el cine estadounidense de los años 70.

El cineasta, que con esta adaptación de la controvertida novela de William Peter Blatty asentó su nombre en Hollywood, se sirvió de imágenes subliminales para trasladar al espectador el horror de la posesión. Con flashes de apenas un segundo, el rostro de un demonio, el terrorífico espíritu Pazuzu que posee a la niña Reagan, aparecía en los momentos más inesperados y nos dejaba con la duda de si era una imagen real o fruto de nuestra imaginación.

En la actualidad, conociendo el impacto del filme y teniendo acceso a copias en streaming en las que podemos pausar y comprobar cada secuencia, puede que no aterrorice tanto como antaño. Pero si nos ponemos en la piel de un espectador que en 1973 la vio sin haber experimentado nada igual en el cine, la experiencia cambia radicalmente. Incluso habrá sido más terrorífico que ver al personaje de Linda Blair poseído.

Pero lo más curioso de estas imágenes no es su papel a la hora de grabar El exorcista en los anales de la historia del cine, sino la forma en la que acabaron dentro de la película. Y es que no fue una decisión del todo premeditada, más bien fruto de una casualidad nacida de un error.

Así lo contaba William Friedkin en 2012 para Entertainment Weekly, donde al analizar varias curiosidades de El exorcista habló del uso del material subliminal. El director detallaba que no solo se valió de imágenes, sino que jugó con el sonido para generar incomodidad. Pone el ejemplo de las primeras secuencias, donde decidió usar ruido de abejas para despertar una respuesta de alerta en el público de forma innata y casi imperceptible. Lo mismo con los momentos de mayor tensión, donde usó “sonidos industriales inquietantes” para crear “un deseo subconsciente de alejarse del peligro”.

Aunque las imágenes del demonio son más perceptibles, el director de El exorcista admite que nunca quiso que se pudieran distinguir con claridad, lamentando que los lanzamientos en VHS o DVD y la posibilidad de pausar arruinaran la magia. Y es que considera que vistas en detalle no dan tanto miedo como al aparecer repentinamente en menos de un segundo, puesto que da más juego a la imaginación y a que el ente pesadillesco crezca en la mente del espectador.

Al hilo del tema, Friedkin desvela que el demonio nació de un modelo descartado, pero no de un ser diabólico y fantasmal como para el que finalmente se usó, sino de la niña Regan en su estado poseído. Dick Smith, responsable de maquillaje, enfocó el diseño hacia una caracterización pálida con un rostro extremadamente blanco con detalles rojizos, pero el director no quedó convencido por esta apariencia. Debido a la vertiente extrema a la que iba a llevar la posesión, quería un aspecto mutilado, una apariencia desgarrada, sangrienta y desagradable que huyera de lo pulcro y le sirviera para secuencias tan espeluznantes como la de Linda Blair retorciendo su cuello.

La actriz estadounidense Linda Blair en el plató de El exorcista, basada en la novela de William Peter Blatty y dirigida por William Friedkin. (Foto de Warner Bros. Pictures/Sunset Boulevard/Corbis vía Getty Images)
La actriz estadounidense Linda Blair en el plató de El exorcista, basada en la novela de William Peter Blatty y dirigida por William Friedkin. (Foto de Warner Bros. Pictures/Sunset Boulevard/Corbis vía Getty Images)

No obstante, al probar el maquillaje se percató de que podría tener su impacto. No le convencía el resultado y no encajaba en su visión de la historia, pero sintió que al verlo de forma repentina podría funcionar. “Tenía toda la cara blanca y los labios rojos”, detallaba Friedkin. “No me gustó el maquillaje del demonio, pero visto como un corte rápido, da mucho miedo”.

De esta forma, surgió la idea de maquillar a la doble de Linda Blair con este aspecto y crear la que se convirtió en una de las imágenes más terroríficas de El exorcista. Una instantánea que, por poco que dure, contribuyó a hacer de esta cinta una de las experiencias más espeluznantes del séptimo arte.

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