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La otra familia de Silvia Pinal que la arropa mientras la dinastía sigue generando escándalo

Según la actriz Norma Lazareno, la diva mexicana no ha estado bien de salud

Norma Lazareno es una de las amigas que Silvia Pinal eligió como esa familia que hasta la fecha le acompaña.  (Photo by Luis Ortiz/Clasos.com/LatinContent via Getty Images)
Norma Lazareno es una de las amigas que Silvia Pinal eligió como esa familia que hasta la fecha le acompaña. (Photo by Luis Ortiz/Clasos.com/LatinContent via Getty Images)

Dicen que los amigos son la familia que uno elige. En ese sentido, Silvia Pinal ha sabido escoger muy bien. Es una mujer afortunada al contar con amistades del medio artístico que fungen como familiares que la quieren y están al pendiente de ella en todo momento. Se trata de lazos afectivos construidos desde hace más de 50 años que el tiempo se ha encargado de hacer sólidos, inquebrantables.

Recientemente la actriz Norma Lazareno declaró que su amiga no está bien de salud, que está “estancada” pero estable. Detrás de esa declaración existe una amistad que data desde la década de los 50, época en que ambas comenzaron a posicionarse como estrellas del cine mexicano. Si lo dijo es porque visita o se comunica de manera frecuente con la señora Pinal para saber cómo está y qué necesita.

A las dos también las une el dolor innombrable: la pérdida de una hija. No hay palabras ni conceptos que describan ese sentimiento indeseable para cualquier madre. En sus tristezas se han entendido y se han acompañado.

Pero Norma Lazareno no es la única celebridad que procura a la señora Pinal desde el plano de la amistad. Actrices como Rosita Arenas, María Victoria, Jacqueline Andere y Luz María Aguilar también apapachan y consienten a la diva. En ocasiones, cuando se presta la ocasión, lo hacen todas juntas. Son, en realidad, reuniones para valorarse unas a otras, para celebrar la vida. Tal como el tradicional “recalentado” navideño que se hace anualmente en casa de doña Silvia.

Ese núcleo tiene la particularidad de haber coincidido en los 50, periodo definitivo para cada una de ellas en lo profesional. Fue una etapa que las consolidó en cine y teatro, posteriormente en televisión. Contrario a lo que se puede pensar sobre estas figuras femeninas estelares de aquellos años, no hubo envidias ni celos profesionales. Por el contrario, se respaldaron mutuamente en sus proyectos laborales y personales.

Ellas, junto a Elsa Aguirre y Lorena Velázquez conforman un grupo selecto de mujeres que son testimonio vivo de históricos procesos que ha tenido el cine, el teatro y la televisión en México. Si apelamos al lugar común, son leyendas vivientes.

A diferencia de lo que ocurre con la dinastía Pinal -sus integrantes son un fenómeno mediático por polémicas, controversias y escándalos que terminan por anteponer distintos conflictos sobre las reconocidas trayectorias de quienes trascienden en el espectáculo-, la familia elegida por la señora Silvia se desenvuelve entre la calma y el silencio. No hacen ruido, y por eso se habla poco de un grupo que se preocupa cada vez más en su interior porque tiene plena conciencia del paso del tiempo y sus consecuencias, sobre todo en la diva, quien ha estado más delicada de salud.

Se aproxima la cena navideña y, por lo tanto, el “recalentado” que organiza Silvia Pinal. Su amiga Norma Lazareno lo tiene presente, ya lo tiene agendado, pero quiere verla antes. Fueron invitadas a un evento previo al 24 de diciembre, motivo por el cual le llamó para preguntarle si acudirá. “¡Por supuesto que voy!”, le respondió doña Silvia. Justo eso es su amistad: pedirle permiso a las diferentes circunstancias que cada una enfrenta para verse lo más que se pueda antes del inevitable punto final de una generación.

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