El fin del contouring: nace una nueva era en el maquillaje, más simple y real

Adriana Terán
·4  min de lectura

No todo lo que ha traído el tiempo de pandemia provocado por el covid-19 es negativo. El confinamiento nos ha permitido encontrarnos con nuestra esencia, y con lo que mostramos al mundo. Nos ha obligado a encontrarnos con nuestra versión más natural; nos ha puesto a trabajar desde casa, abriendo las ventanas de nuestras habitaciones para dejar entrar el mundo a través de reuniones virtuales y así, hemos descubierto que no pasa nada si se nos ven las canas, o si no estamos demasiado maquilladas o peinadas.

Quizás esta nueva relación con lo que somos le ha dado la estocada final al contouring, la famosa técnica de maquillaje con la que usábamos, por lo menos, dos tonos de base, varios tipos de correctores, iluminadores, bronzers y varios tonos de polvos en el trabajo previo a las sombras, a las cejas marcadas y a los labios perfectamente delineados.

(Getty Creative)
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“El contouring se hizo muy popular por los tutoriales de las Kardashian, pero en realidad viene de la estética de las Drag Queens, y se remonta a la década de los 70, cuando la famosa discoteca Studio 54 marcaba todas las tendencias”, explica Rey Sandoval, make up artist y conferencista internacional, que desde Ciudad de México ha trabajado para celebridades como Carolina Sepúlveda, Belinda, y Thalí García, entre otras.

Contactamos al experto, quien además es consultor de imagen, y dice estar completamente convencido de que ese proceso tan largo para hacer un maquillaje con el cual aparentamos tener mejores rasgos va a quedar, finalmente, en el pasado.

“Es cierto que las luces y las sombras generan dimensiones en el rostro. Los colores oscuros disminuyen y los claros aumentan o adelantan y es cierto que en nuestros días, después de haberse masificado en la era digital, el contouring se ha vuelto un paso casi obligatorio en el maquillaje, pero eso ya está de salida, más ahora cuando el confinamiento y la realidad que ha planteado la pandemia, ha hecho que uno esté más consigo mismo y quizás hemos descubierto que no se necesita una máscara”.

(Getty Creative)
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“Mucha gente seguirá pensando que esta es la fórmula perfecta para el maquillaje, pero en general la tendencia va hacia lo natural, a dejar de querer aparentar, para empezar a apreciar que lucimos realmente bellos tal y como somos”, reflexiona Sandoval, que da paso al aspecto saludable como bandera de imagen personal.

Y ahora, ¿cómo nos maquillamos?

“Que no panda el cúnico”: la típica frase de Chespirito que ya es un icono de la cultura latinoamericana queda a la medida para todas las ocasiones en las cuales nos hemos visto obligados a cambiar de paradigmas y esta no es la excepción.

Parece que, sin proponérnoslo, vamos transitando una nueva era en la que apreciamos lo simple y lo real. La salud ha cobrado más valor y se está asumiendo desde un enfoque más amplio que engloba nuestro día a día, incluyendo el ámbito del arreglo personal.

“Hay un sentido de individualismo desde un aspecto positivo, cada persona quiere proyectar su propia identidad, nadie quiere parecerse a otro, por lo que se aprecia mucho más un proceso de maquillaje menos elaborado, luminoso y con más frescura. Eso es lo que va a sustituir definitivamente los contornos, que se seguirán manteniendo pero para maquillaje teatral y esquemas de iluminación muy fuertes”.

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Para sintonizarnos con esta nueva frecuencia, debemos dar prioridad a la salud de la piel, mantenerla hidratada, protegida y elegir productos que resalten la frescura del rostro, tales como rubores e iluminadores, aplicados muy bien difuminados, pues para un aspecto natural hay que evitar las líneas o los rasgos muy marcados.

Sandoval aconseja concentrarnos en la luz. “La luz genera sensación de salud, de pureza. De hecho cuando vamos al dermatólogo o visitamos al cosmiatra salimos con la piel muy iluminada, lo que ofrece -y nos hace sentir- un aspecto saludable, que es justo lo que estamos deseando. La iluminación se logra con texturas satinadas, con brillo, y todo lo que aporte luz al rostro. Para el día a día, mientras menos elementos uses vas a conseguir mejores resultados".

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