Los efectos de la comida rápida en nuestro organismo

Gabriela Weiser
·5  min de lectura

Como su nombre lo indica, la comida rápida la obtienes de manera rápida y la ingieres también rápidamente. Esto resulta una ventaja para gran parte de la población, que al tener mucho trabajo y responsabilidades le resta importancia al tiempo que necesita para sentarse a comer, por lo que este tipo de comidas le facilita su día a día y le evita perder ese tan “tiempo sagrado”.

Pero, ¿realmente se puede considerar esta comida una ventaja?

La comida rápida está formada por un conjunto de alimentos ricos en azúcar y grasa saturada que aportan una alta densidad energética y una densidad nutricional muy baja, es decir, que son de muy mala calidad porque tienen pocos nutrientes y muchas calorías.

Además, es una comida rica en saborizantes, aditivos y conservantes especiales para impedir su deterioro por un tiempo determinado. Entre los conservantes artificiales más comunes están los sulfitos, nitritos y nitratos, así como los ácidos sórbico, acético y benzoico. Y entre los naturales tenemos el azúcar y la sal.

Comida rápida: muchas calorías y pocos nutrientes (Foto: Getty Creative)
Comida rápida: muchas calorías y pocos nutrientes (Foto: Getty Creative)

¿Qué esconden los componentes de la comida rápida?

Todos estos saborizantes, grasa y azúcar son agregados a la comida rápida en grandes cantidades. Por eso puede resultar muy sabrosa, nos da muchas ganas de ingerirla e incluso a veces se nos dificulta el parar de comer cuando ya estamos más que saciados. Entonces terminamos consumiendo cantidades inadecuadas.

Lo que sucede es que se produce un efecto adictivo por este tipo de comida. Nos otorga satisfacción y plenitud de manera pasajera, haciendo que cuando culmine ese efecto nos den ganas de consumirla de nuevo, volviéndose un ciclo vicioso.

Por otro lado, al tener una composición nutricional pobre, no nos sacia, por lo que tus células siguen “hambrientas”, pidiendo comida de verdad. La sensación de llenura en el estómago no es por una acción saciante, sino por pesadez e hinchazón, siendo esto causa de muchas patologías gastrointestinales.

Otra de las consecuencias negativas de estos aditivos es que pueden causar una serie de daños en el organismo —por ejemplo, en el riñón—, de acuerdo con sus niveles de toxicidad. Es el caso de los nitritos y nitratos, abundantes en productos cárnicos y embutidos.

Aditivos como los nitritos y nitratos pueden causar una serie de daños en el organismo. (Foto: Getty)
Aditivos como los nitritos y nitratos pueden causar una serie de daños en el organismo. (Foto: Getty)

Comida rápida en tu día a día

El llevar un estilo de vida estresante, con baja actividad física, poco descanso y predominio de ingesta de comida rápida nos lleva, entre muchas cosas, a desarrollar una disbiosis, o alteración de la flora intestinal, lo que nos predispone a sufrir enfermedades crónicas como obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares, entre otras.

Sabiendo todo esto, es el momento de ocuparnos y no de preocuparnos por nuestra salud. Es verdad que vivimos en un mundo agitado, con poca educación nutricional y donde los altos costos nos llevan a seleccionar alimentos inadecuados y a no darle a la alimentación saludable la importancia que realmente merece.

Pero estás a tiempo de tomar el control sobre tu salud y para esto te voy a dar los siguientes consejos:

  1. Haz una buena lista de mercado, donde incluyas frutas, verduras, proteína animal de buena calidad como huevo y pescado, legumbres, yogurt natural y cereales ricos en fibra.

  2. Ve a hacer la compra, manda a alguien o pídela por delivery. Pero es fundamental tener la nevera y despensa con alimentos saludables.

  3. Planifica tus comidas del día a día; la organización es la clave.

  4. Prepara tus comidas y haz que tus tuppers saludables sean tus compañeros del día a día.

  5. Date un tiempo, al menos 20 minutos, para sentarte a comer, mastica lento y come hasta saciarte y no hasta sentirte mal.

  6. Evita la comida rápida; déjala para consumo exclusivamente ocasional.

  7. Recuerda: NO ESTÁS PERDIENDO EL TIEMPO. No hay mejor tiempo invertido que en la salud y bienestar de nosotros mismos. Mejor hacerlo ahora y no cuando ya sea demasiado tarde.

  8. Y, por último, si necesitas ayuda para empezar a seguir un patrón de alimentación saludable que sea compatible con tu estilo de vida, no dudes en consultar con una nutricionista-dietista.

 Haz que las comidas saludables sean tus compañeras del día a día. (Foto: Getty)
Haz que las comidas saludables sean tus compañeras del día a día. (Foto: Getty)

Comida rápida no tan rápida

Como de todo hay que conseguir un equilibrio, existe la manera de incluir este tipo de comidas dentro de una dieta equilibrada.

¿Cómo es eso?

Se pueden aplicar distintas recetas para hacer hamburguesas, sándwiches y pizzas caseras. Por ejemplo, en el caso de las pizzas, podemos considerarla como una comida completa. Según sus ingredientes, su composición nutricional suele ser rica en carbohidratos, proteínas y vegetales.

Es importante, a la hora de elaborar pizzas caseras, utilizar alimentos naturales como tomate, mozzarella fresca y mucha cantidad de verduras, y evitar los productos como queso y tomate industriales, ricos en azúcar y sal añadida, así como ciertos embutidos y salsas.

Las cantidades para cada persona van a depender de lo que hayamos comido en el resto de las comidas durante el día, y de nuestra actividad y ejercicio físico diario.

No es un alimento el que nos va a perjudicar, ni un alimento el que nos va a sanar. El conjunto de todos los alimentos y su consumo habitual es lo que puede repercutir de manera positiva o negativa en nuestro cuerpo.

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Gabriela Weiser es graduada en Nutrición Humana y Dietética (NHD) por la Universidad de Navarra (España) y estudiante de Medicina en la Universidad Austral de Buenos Aires (Argentina). Actualmente trabaja como nutricionista online. Su Instagram es: @the_healthywei