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Meryl Streep vivió una experiencia denigrante con Dustin Hoffman que hoy sería impensable

Dustin Hoffman, Meryl Streep en los Oscars de 1980. (Photo by Disney General Entertainment Content via Getty Images)
Dustin Hoffman, Meryl Streep en los Oscars de 1980. (Photo by Disney General Entertainment Content via Getty Images)

Por Teresa Aranguez.- En 1979 Meryl Streep recibía la oportunidad de su vida. Llegaba a sus manos el primer rol protagónico que la lanzaría al estrellato internacional y le daría su primer Oscar como Mejor Actriz. Un papel que, irónicamente, también le traería su primer disgusto en la gran pantalla. La cinta se llamaba Kramer vs Kramer, la triste historia de un divorcio y la batalla legal por la custodia de un hijo. Si ya de por sí el tema era dramático e intenso, lo que ocurrió entre bambalinas con Dustin Hoffman, su compañero protagonista, fue una auténtica pesadilla para Meryl quien, aunque años después trató de restarle importancia fue todo un escándalo.

Cuando la oscarizada actriz aceptó la oferta, su corazón estaba destrozado por un evento personal que acababa vivir: la muerte de su novio, John Cazale, a quien conoció en la obra de teatro, Medida por medida, de William Shakespeare. El actor, entonces una joven promesa que había participado con buenísimas críticas en superproducciones como El Padrino y El Cazador, falleció de manera fulminante a causa de un cáncer de pulmón. Su relación con Streep representaba una de las más románticas historias de amor del momento.

"Nunca había conocido a alguien así. Su humanidad, su curiosidad por la gente, su compasión...", recordó emocionada años después en el especial John Cazale, I knew it was you. "Él estaba loco por ella, y ella loca por él. Y se encontraron", rememoró Al Pacino, compañero y amigo de ambos, quien destacó cómo la actriz acompañó al actor hasta su último aliento.

El fallecimiento de Cazale dejó a Meryl devastada y trabajar se convertiría en una especie de terapia. Y fue así que, poco después, llegó a sus manos Kramer vs Kramer. Un guion tan poderoso como retador al que no podía decir que no. Lo que Meryl no se imaginaba es que la aventura, además de una estatuilla, conllevaría momentos ciertamente poco agradables en el rodaje.

Dustin Hoffman besa a Meryl Streep en una escena de 'Kramer Vs. Kramer', 1979. (Photo by Columbia Pictures/Getty Images)
Dustin Hoffman besa a Meryl Streep en una escena de 'Kramer Vs. Kramer', 1979. (Photo by Columbia Pictures/Getty Images)

Su compañero, entonces ya un actor de renombre en Hollywood gracias a películas como El graduado, Midnight Cowboy o Papillón, no fue todo lo agradable y empático que ella hubiera esperado, especialmente en esas circunstancias que atravesaba. Ambos se convertían en pareja de divorciados en Kramer vs Kramer, dando comienzo a un rodaje bastante turbulento.

En una entrevista con la revista TIME en 1979, recapitulada por el sitio Slate años después, Meryl recordó su primer encuentro con su colega. "Se acercó a mí y me dijo: 'Soy Dustin -eructo- Hoffman'. Y puso su mano sobre mis pechos", recapituló de ese instante surrealista. "'Qué asqueroso cerdo', pensé".

Un gesto detestable que 50 años después hubiera sido inaceptable y le habría valido su carrera al intérprete. Eran otros tiempos, otra mentalidad y muchos miedos por parte de la mujer, entonces menos valorada, reconocida y escuchada. Merly decidió pasar la página y mirar a otro lado. Pero lo que mal empieza, mal acaba. En su intento de poner en práctica las técnicas de actuación aprendidas, el actor cruzó límites insospechados que el escritor Michael Shulman, autor del libro Her Again: Becoming Meryl Streep, relató sin pelos en la lengua.

Entre las muchas cosas que recogió fue la bofetada que Dustin le dio a Meryl delante de todos y sin estar en el guion. En el segundo día de rodaje ambos protagonistas tenían que hacer la escena donde Ted sigue a su esposa por un pasillo. "De repente algo pasó que dejó en shock no solo a Meryl, sino a todos en el set. Dustin la abofeteó en la cara, dejándole una marca roja", escribió Schulman (vía Vanity Fair). Cuando todos pensaban que esto era el fin y que la actriz le denunciaría a todos al Sindicato de actores, de repente se quedaron perplejos con la reacción de Meryl. "Continuó con la escena. Se agarró a su gabardina y suplicó a Ted, su personaje: '¡No me hagas entrar allí!'", dijo, siguiendo las líneas del libreto.

Años más tarde, la actriz recordó esa bofetada y lo que sintió. "Mi personaje estaba enfadado, me estaba preparando para irme y él me miró y me abofeteó con todas sus fuerzas. En la película se puede ver la marca en mi cara, estaba tan en shock, pero me preparó para crear mi sentimiento por él", dijo la artista en su participación en el show Friday Night with Jonathan Ross.

¿Por qué no reaccionó de otra forma? Se preguntaron muchos tiempo después. Meryl contó también el por qué de su reacción. "Es complejo porque cuando eres un actor y estás en la escena te tienes que sentir libre. Estoy segura que sin querer he herido a personas en las escenas físicas", dijo a The New York Times.

La juventud e inocencia de los comienzos tuvieron mucho que ver en su paciencia con Hoffman.

"Hay cierta cantidad de perdón en ese sentido. Era mi primera película y mi primera escena, y de repente viene y me da una bofetada... Creo que esas cosas deben corregirse en el momento. No son políticamente correctas, se han solucionado. Se solucionarán, porque la gente ya no lo aceptará nunca más. Y eso es lo bueno de todo esto... Por aquel entonces, cuando todos tomaban cocaína, había muchos comportamientos inexcusables. Pero ahora somos mayores y más sobrios. Tiene que haber perdón, al menos así lo siento", explicó al respecto en esa entrevista.

La cosa podía haber terminado ahí. Pero no. Por si esto no había sido suficiente en la preparación de la escena, Dustin, según recoge la biografía de la actriz, cuyos extractos publicó la revista Vanity Fair, habría continuado metiendo el dedo en la llaga e hiriendo a Meryl en lo más profundo. Y todo para lograr la escena perfecta y emotiva que dejara al espectador en shock. En la toma donde el personaje de Joanna tiene que llorar y decirle a su marido que le deja y ya no lo quiere, al actor de Rain Man se le ocurrió la brillante idea de decirle cosas desagradables a su compañera para desestabilizarla. Entre otras, recordarle la muerte de su novio, John Cazale, a causa del cáncer y su terrible final.

Mientras para Hoffman se trataba de pura improvisación y técnicas de actuación para hacer la escena más creíble, para los demás fue considerado un auténtico episodio de terror. “La estaba provocando utilizando cosas que sabía de su vida personal y la de John con el objetivo de verla reaccionar como él creía que se debía hacer en esa escena", contó Richard Fischoff, productor de esta cinta en el libro. ¿Realmente era necesario recurrir a tal acción y dañar así a su compañera? Con la cara pálida, Meryl terminó su parte y se fue del estudio bastante molesta por lo sucedido.

Pero el show debía continuar, estaban demasiado implicados. La historia prometía y la protagonista de Memorias de África dejó lo emocional a un lado para centrarse solo en lo profesional. Optó por aceptar y seguir. Había captado la intención de Dustin y no iba a renunciar a su papel. Ni siquiera cuando tiró un copa de vino contra la pared que le rebotó en el cabello. Dustin, según apunta la biografía sobre la actriz y que diseccionó Vanity Fair, tenía una sugerencia en otra escena con Meryl que jamás le dejó saber y que pudo haberle costado la integridad física.

El actor había conversado con un cámara para preguntarle si, en caso de golpear la copa y estrellarla contra la pared, el plano lo captaría. "Solo muévelo un poquito a la izquierda", le habría dicho el técnico en un susurro. Lo que estaba a punto de ocurrir se convertiría en una de las escenas clave de la cinta, pero también en uno de los mayores sustos para todos, sobre todo Meryl. Sucede en la toma donde Joanna regresa para decirle a su exesposo que quiere a su hijo de vuelta después de haber renunciado a su custodia. En medio de la agitada conversación, el personaje de Dustin se levanta y arroja con todas sus fuerzas la copa contra la pared. No estaba en el guion. El golpe fue tan duro que aseguran las partículas del vaso aterrizaron sobre el cabello de la actriz, quien dio un salto de su silla. "La próxima vez que hagas eso, apreciaría que me lo dijeras", dijo.

En 2017, Hoffman, entonces de 80 años, fue acusado de acosar sexualmente a las escritoras Wendy Riss Gatsiounis y Anna Graham Hunter. Eso desenterró las declaraciones que en su día hizo Meryl sobre cómo le tocó el pecho, y cobraron más protagonismo que nunca. La reacción de la primera actriz fue inmediata a través de su representante. Una vez más, en son de paz y perdón. "Hubo una ofensa y es algo por lo que Dustin se disculpó. Meryl lo aceptó", leía el mini comunicado recogido por medios como Yahoo.

La multipremiada actriz, quien siempre se ha mostrado en pro del feminismo y el progreso de la mujer en la sociedad a lo largo de su carrera y vida, expresó años después en el artículo citado de The New York Times, por qué esta había sido su postura. "No quiero arruinar la vida madura de alguien. Simplemente no quiero hacerlo. Creo que, si el mundo seguirá adelante, debemos encontrar una manera de trabajar juntos, y saber que es mejor que los hombres nos respeten como iguales".

La cinta tuvo sus sombras, pero también hay que destacar sus luces. Entre ellas, las nueve nominaciones a los Oscar, de las cuales se llevó cinco, y el éxito arrollador en todo el mundo que hizo que la película recaudara más de 105 millones de dólares. Pero, por encima de todo, el alcance de un tema tan universal y actual como el divorcio con hijos y la importancia de asumir las responsabilidades como adultos.

Este artículo fue escrito en exclusiva para Yahoo en Español por Cine54.

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