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Michelle Williams tiene motivos para sentirse orgullosa más allá de sus nominaciones al Oscar

LOS ANGELES, CALIFORNIA - JANUARY 15: Michelle Williams attends the 28th Annual Critics Choice Awards at Fairmont Century Plaza on January 15, 2023 in Los Angeles, California. (Photo by Axelle/Bauer-Griffin/FilmMagic)
LOS ÁNGELES, CALIFORNIA - 15 DE ENERO: Michelle Williams asiste a los 28º Premios Anuales Critics Choice Awards en Fairmont Century Plaza el 15 de enero de 2023 en los Ángeles, California. (Foto de Axelle/Bauer-Griffin/FilmMagic)

Michelle Williams tiene mucho de lo que estar orgullosa. A lo largo de su carrera fue nominada al Oscar en cuatro ocasiones, y sus 42 años tiene posibilidades de sumar una quinta candidatura por Los Fabelman. Desde que la conocimos en Dawson’s Creek supo encaminar su carrera a través de proyectos que sacan lo mejor de su talento dramático. Y, por si fuera poco, directores de prestigio como Steven Spielberg la convocan sin siquiera hacerla pasar por casting (le ofreció el papel de su propia madre en el retrato semi biográfico de su infancia después de enviarle un mensaje de texto). Sin embargo, parece que nada de esto la enorgullece tanto como un momento en particular. Un momento clave en su carrera y en la historia de Hollywood.

Esta actriz y madre de tres hijos nunca destacó en Hollywood por generar polémicas o debates. Al contrario. Su rol como celebrity se centra en su trabajo como actriz y los proyectos que realiza. Incluso el escrutinio mediático que la acechó tras la muerte de su expareja y padre de su primera hija, Heath Ledger, la sacó de su zona de confort. Supo crear distancia suficiente como para vivir las experiencias personales de su vida lejos del ojo público. Sin embargo, en 2018 vivió una situación tan injusta que tuvo que romper ese muro de protección personal y alzar la voz ante el mundo.

Williams generó titulares en 2018 cuando volvió a rodar algunas secuencias de Todo el dinero del mundo. Las acusaciones contra Kevin Spacey por supuestos abusos y actitudes inapropiadas habían salido a la luz poco después del caso de Harvey Weinstein, y el director Ridley Scott decidió alejarse del escándalo. Y aunque la película estaba prácticamente terminada, optó por reemplazar todas las secuencias donde aparecía Kevin Spacey con Christopher Plummer. En consecuencia, algunos actores tuvieron que volver para filmar algunos momentos de la historia de nuevo. El problema fue que a Mark Wahlberg le pagaron 1.5 millones de dólares por esos días de trabajo, y a Williams tan solo 1.000. Y al momento de cumplir su contrato, la actriz desconocía que había tanta diferencia entre los dos.

Ante semejante disparidad ridícula, Michelle Williams sintió la necesidad de alzar la voz. Se estaba viviendo un momento de cambio en Hollywood. El caso de Harvey Weinstein había destapado una cara misógina dentro de la industria y muchas actrices comenzaban a compartir sus experiencias, tanto de abusos como de desigualdad. Ante el escándalo de una diferencia salarial tan irrisoria, Wahlberg donó sus ganancias al movimiento Time’s up -la iniciativa fundada en 2018 con la intención de ofrecer ayuda a víctimas de abuso sexual, acoso y abuso en el trabajo-. Es maravilloso cuando te encuentras en el medio de algo como eso y te das cuenta que todo el mundo te está observando” dijo Michelle al programa de Graham Norton al recordar lo vivido mientras se definía como alguien "muy tímida".

Terminó siendo un momento de aprendizaje increíble porque la disparidad era tan enorme. A veces es muy difícil hablar de estas cosas y hacer entender a la gente la diferencia entre 10 dólares la hora o 14 dólares la hora. Y este ejemplo pudo lanzar algo de luz sobre la disparidad que existe para todas las mujeres. Y, de repente, descubrí que era la persona más capaz para hablar del asunto” continúo. “Creo que cuando mire hacia atrás en mi vida, en mi silla mecedora y con mis 18 nietos rodeándome, será el momento del que siempre me sentiré más orgullosa”.

"He visto el cambio y he sido beneficiaria de muchas mujeres que se acercan a mí y hombres que me dicen 'No lo sabía hasta que escuché tu historia' [...]. Estoy muy agradecida" sentenció.

Efectivamente, su experiencia era el ejemplo definitivo de una realidad que siempre asoló a las mujeres en muchas profesiones. Y en Hollywood también, a pesar del encandilamiento superficial que provocan sus focos y glamur. Existen muchas actrices que compartieron su experiencia de disparidad, como Gillian Anderson, que pasó las primeras tres temporadas de Los expedientes secretos X cobrando menos que David Duchovny. Cuando los dos eran protagonistas al mismo nivel. Logró renegociar su contrato, aunque el estudio primero le ofreció subirle el sueldo hasta la mitad de lo que cobraba David. Pero ella se mantuvo firme y consiguió que lo igualaran. Sin embargo, cuando estaba negociando el reboot hace unos años, se enfrentó de nuevo al problema cuando le ofrecieron menos que a él (vía The Hollywood Reporter). También encontramos el ejemplo de Bryce Dallas Howard que debido a su contrato inicial cobró menos que Chris Pratt en toda la trilogía de Jurassic World (aunque su compañero negoció acuerdos paralelos para que ganara algo más); o Amy Adams, a quien le pagaron $1.25 millones por su trabajo en Escándalo americano, la mitad que los $2.5 millones que cobraron Christian Bale y Bradley Cooper respectivamente, y cuando lo tres eran protagonistas (Buzzfeed).

Sin embargo, el caso de Michelle Williams fue exageradamente ridículo. En un momento de cambio social y cultural, se vio de frente con la realidad de ser el ejemplo viviente de la conversación sobre desigualdad salarial de género. Y alzó la voz, desvelando al mundo una disparidad inimaginable que nos obliga a preguntarnos cuántos casos más existirán en la historia del cine que jamás conoceremos. Al compartir su experiencia consiguió que los medios de comunicación y el público prestara su total atención ante la abismal diferencia de ceros en la ecuación. Consiguió que se hablara del tema, que la industria se viera en el aprieto público de tener que prestar atención al problema.

Compartir tus ganancias con el mundo, dando cifras exactas, no es algo con lo que nadie creo que se sienta cómodo. Menos cuando te pagan menos que a un compañero en igualdad de condiciones, que termina menospreciando y restando valor a tu esfuerzo. Pero ella se atrevió a pesar de su timidez, rompiendo con su costumbre de mantener un muro invisible entre su vida y el público. En mi opinión, su revelación fue definitiva en la lucha por la igualdad salarial en Hollywood. Esa que, según explicó en el programa de Graham Norton junto a Helena Bonham Carter “está mejorando”.

Y más allá de sus grandísimas interpretaciones, de habernos emocionado en Secreto de la montaña, enamorado en Triste San Valentín o roto por dentro en Manchester junto al mar, me parece estupendo si termina siendo el momento que más orgullosa le hace. Porque su valentía, al final, puso en el mapa el problema de forma radical y definitiva. Y si las cosas están cambiando para su profesión y futuras actrices también será, en parte, gracias a ella.

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