Tus tennis acolchados podrían estarte perjudicando, sobre todo al correr

Los zapatos deportivos están diseñados para brindarnos apoyo en las zonas donde se requiere, y suelen estar acolchados en las áreas de mayor impacto. Sin embargo, una investigación, publicada a finales de 2018 en la revista Scientific Reports, concluyó que estas ventajas tecnológicas tendrían un efecto contrario.

Cuanto más acolchados los tenis, mayor sería el riesgo de lesiones al correr, según un estudio. Foto: Rattankun Thongbun / iStockphoto

Los responsables analizaron la carga de impacto y la mecánica que se generan al correr a dos velocidades, y encontraron que los zapatos acolchados alterarían la mecánica natural del cuerpo y, aunque parezca contrario, aumentarían la carga de impacto al aterrizar. Y esto se volvería más grave cuánto más rápido se corra.

Ya en el año 2007, un estudio publicado en la revista BMJ Journals, concluyó que no existía evidencia científica que avalara que los tenis especiales para correr reducirían el riesgo de lesiones. De hecho dos años antes, otra investigación concluyó que correr descalzo reduciría el impacto y el estrés mecánico provocado por las repeticiones de pasos que hacemos al realizar esta actividad.

Y es que el zapato cambia cómo corremos

Cuando caminamos, cada paso que damos lo hacemos aterrizando primero con el talón, pero al correr esta no sería la mecánica natural. Los especialistas, y un estudio de 2010 llegó a la misma conclusión, sugieren que la forma natural de aterrizar cada paso al correr sería con el antepié, similar a cuando saltamos.

Dicho estudio encontró, además, que quienes corren calzados suelen aterrizar con el talón, y no con el antepié con mayor frecuencia, aumentando el impacto al aterrizar, e incrementando el riesgo de lesiones de talón, tobillo, rodilla y hasta cadera.

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Además, como recoge Derek Beres, escritor y profesor de fitness, todo el soporte extra que dan los tenis para correr, debilitarían la musculatura natural y limitarían el movimiento del tobillo. Es decir, movemos menos el pie, implicamos menos músculos y nos hace más débiles.

Esto generaría un círculo vicioso, pues al tener un pie más débil, necesitaríamos más soporte del calzado, lo cual nos atrofiaría más.

Correr descalzo fortalecería más los músculos del cuerpo. Foto: spwidoff / iStockphoto

Pero correr descalzo también tiene sus riesgos

No se trata de abandonar tus tenis al correr, pues hacerlo de golpe también te podría generar problemas, como recoge el portal Very Well Fit. Al no estar acostumbrado, comenzarías aterrizando más con el talón, aumentando todavía más el riesgo de lesión, además de exponerte a dolorosas ampollas.

No olvidemos que al correr descalzo se trabajan más los músculos, y aunque esto nos haría más fuertes, en un inicio podría generar dolor y aumentar el riesgo de lesiones, si se hace el cambio de manera abrupta.

Correr descalzo también expone a tus pies a mayores riesgos, como piedras, ramas y hasta vidrios, que te podrían lastimar. Esto levanta otra desventaja, y es que correr o caminar descalzo resulta casi imposible para quienes viven en la ciudad, donde este tipo de riesgos son mayores y más graves.

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Empieza caminando descalzo en casa

Llegar a casa y dejar a un lado los zapatos podría ser una forma de ayudarte a recuperar tu patrón de andar normal, además de traerte otras ventajas, como recoge el portal Healthline:

  • Mejor equilibrio y propiocepción

  • Piernas más fuertes

  • Mejor mecánica y movimiento del pie

Además, te ayudaría a liberar el estrés, y a mejorar la circulación.

@travesabarros