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Ni Scarlett Johansson y todo su talento rescatan a su película extraterrestre del abismbo

(I-D) Grace Edwards como
(I-D) Grace Edwards como "Dinah", Scarlett Johansson como "Midge Campbell" y Damien Bonnaro como "Guardaespaldas/Conductor" en ASTEROID CITY, escrita y dirigida por Wes Anderson, un lanzamiento de Focus Features. (Foto cortesía de Pop. 87 Producciones/Focus Features)

Entre los proyectos que Scarlett Johansson tiene en cartera, tal vez Asteroid City, la nueva película de Wes Anderson, resulta uno de los más potentes. No solo por el prestigio que arrastra el director de El gran hotel Budapest o Moonrise Kingdom con sus particulares universos cómicos y estética envidiable, sino también por el reparto estelar con el que comparte pantalla, con nombres tan potentes como Tom Hanks, Margott Robbie, Jason Schwartzman, Tilda Swinton, Willem Dafoe, Adrien Brody o Bryan Cranston, entre muchos otros.

Además, hablamos de una historia sobre sucesos alienígenas que, a priori, apuntaba a recuperar la mejor vertiente cómica del director, perdida en parte durante la irregular y criticada La crónica francesa, su anterior trabajo con el que quiso homenajear a la profesión periodística. Sin embargo, el proyecto no es exactamente lo que podría parecer. Y es que dentro de su relato sobre descubrimientos astronómicos, jóvenes prodigios y las vicisitudes de la sociedad estadounidense se esconde un lado críptico bastante peculiar. Y no precisamente en el buen sentido.

Para empezar, Asteroid City está alejada de ser la comedia de ciencia-ficción de Wes Anderson que se nos ha vendido. Su historia de extraterrestres no es más que una excusa para reflexionar sobre el mundo del arte, planteando la narración principal como si de una obra de teatro se tratase. Jugando con la estética, el color, el blanco y negro y los cambios en la relación de aspecto de la imagen, el director plantea dos planos para contarnos su relato:el de un creador gestionando su obra junto a su equipo y la representación en sí, donde podemos disfrutar de esta peculiar fábula sobre la llegada de un ovni a un desierto de Estados Unidos.

Dentro de ella, las diferentes situaciones que viven los personajes empiezan a entrecortarse, con los actores rompiendo la cuarta pared y soltando, de forma esporádica y en momentos de lo más desconcertantes, varias reflexiones sobre su papel en la historia, sus métodos de trabajo o sobre el proceso de creación artística. Todo ello ocurre de forma ambigua y aleatoria y en medio de la extraña configuración del relato extraterrestre, donde Anderson también parece crear analogías en lugares imprevistos que dejan una sensación enigmática. La idea es buena, pero no funciona como cabría esperar.

La razón se encuentra en los caprichos habituales del cine de Wes Anderson, donde el lucir la estética y sus repartos estelares se imponen por encima de la historia, los personajes y la conexión emocional. Y un caso muy claro lo vemos en lo tremendamente desaprovechado que está el reparto en Asteroid City, quien más allá de su presencia no tiene apenas hueco de hacerse valer y crear interés por sus personajes.

Hay infinidad de nombres potentes, pero diría que solo Scarlett Johansson y Jason Schwartzman, quienes protagonizan un curioso romance como una misteriosa mujer y a un padre en luto que llevan a sus hijos al concurso de talentos en pleno desierto, consiguen sobresalir. Son los únicos que tienen espacio para lucirse y donde mejor se representa el concepto de la película, sobre todo en Johansson, cuya aura de misterio muestra a la perfección el tono críptico con el que Anderson quiere impregnar sus reflexiones sobre el arte, que a la vez se fusionan con el enigmático misterio extraterrestre de Asteroid City.

El escritor/director Wes Anderson en el set en Madrid de ASTEROID CITY, un lanzamiento de Focus Features. (Foto: Roger Do Minh/Pop. 87 Producciones/Focus Features)
El escritor/director Wes Anderson en el set en Madrid de ASTEROID CITY, un lanzamiento de Focus Features. (Foto: Roger Do Minh/Pop. 87 Producciones/Focus Features)

El resto, como es el caso de Tom Hanks, Margott Robbie, Adrien Brody o Tilda Swinton, tienen una presencia casi anecdótica, especialmente los dos primeros. Y no porque carezcan de importancia, porque, por ejemplo, en el caso de Brody ejerce del director de la representación teatral sobre la que gira la película, personaje esencial en el concepto de la historia que sin embargo solo vemos en contadas ocasiones en los pequeños entreactos en los que se divide la narración.

La consecuencia es que todas estas reflexiones de Asteroid City no pueden importar menos, porque es difícil conectar con una historia que no desarrolla a sus personajes, que no crea un mínimo vínculo emocional y se centra más en lucir su presencia y en desarrollar un concepto estético que el relato en sí. No hay prácticamente nada que te lleve a empatizar con el contenido, y si le sumamos su toque enigmático y la pretensión de ser profunda y trascendente nos queda una película densa cuyo visionado se hace difícil de soportar.

Tengo la impresión de que Wes Anderson, tras la mala recepción que tuvo hace un par de años con La crónica francesa,quiso justificar exageradamente su arte -siempre señalado por su excesiva preocupación estética- y su tarea en el proceso de creación con un anhelo que le terminó pasando factura. Y por haber dejado de lado lo importante. Y es que, como venía diciendo, la idea y las reflexiones de Asteroid City son buenas, pero las formas son irregulares y la película se queda estancada como un producto bastante extraño y torpe.

Asteroid City se estrena en cines de Latinoamérica el 15 de junio.

Este artículo fue escrito en exclusiva para Yahoo en Español por Cine54.

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