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'Succession' vuelve con una escena que nos augura una temporada final de infarto

Fotograma de 'Succession' (cortesía de HBO Max)
Fotograma de 'Succession' (cortesía de HBO Max)

ATENCIÓN: este artículo contiene detalles del primer episodio de la cuarta temporada de Succession

La cuenta regresiva para el final de Succession ha comenzado. La aclamada serie de HBO que desafía nuestro intelecto con golpes mordaces, ironía inteligente y un entramado dramático sobre la dinámica familiar más tóxica de la televisión, volvió con el inicio de su cuarta y última temporada. Y lo hizo con un primer episodio sublime que coloca todas las cartas sobre la mesa y nos ubica en el corazón central de la lucha de titanes que está por venir entre Logan Roy y sus hijos. Sin embargo, una escena en particular nos permite pronosticar la temporal final de infarto que vamos a ver. Una escena que conmueve y resume uno de los arcos dramáticos más importantes de la historia con el desenlace de Shiv (Sarah Snook) y Tom (Matthew Macfadyen).

Todos brillan en este primer episodio y ningún momento tiene desperdicio, pero el derroche emocional que transpiran ambos personaje en el final de la relación resulta tan apoteósico que bien podrían ser candidatos asegurados para los próximos premios Emmy. Porque en este capítulo somos testigos de la frustración que arrastra Shiv cada vez que alguien le pregunta cómo se encuentra y ella reacciona a la defensiva repitiendo ‘estoy bien’ con frustración encubierta. Lo dice tantas veces que cuesta creerle. Tom, por su parte, continúa su alianza con Roy Logan (Brian Cox), pero dejando entrever toda su debilidad y tristeza cada vez que interactúa con ella. Pero esa relación tóxica ha llegado a su fin con una despedida que pasará a la historia.

El matrimonio de Shiv y Tom siempre desprendió toxicidad máxima. Shiv exigiendo cosas que ponían a Tom incómodo, como que tuvieran una relación abierta en la misma noche de bodas, un trío o los abusos verbales que soltaba frente a su familia para empoderarse delante de ellos. Y Tom soportando, descargando su rabia destrozando la oficina o convirtiendo a Greg en su marioneta personal, porque imponer sus deseos significaba perderla y todo el poder que le otorgaba ser uno más en la familia. Cómo olvidar su decepción cuando Shiv le pidió que tuvieran una relación abierta. Fue el momento que Tom se dio cuenta que su cuento de hadas era pura fantasía.

El principio del fin comenzó en la tercera temporada cuando Tom empezó a ver lo insignificante que era para toda su familia. Él vivía con la preocupación constante de la condena que podía enviarlo a prisión, pero la empatía de su esposa brillaba por su ausencia. Mientras más se acercaba a su padre y a la cima del poder, menos necesitaba a Tom. La dependencia emocional de tornó tan tóxica que Tom llegó a controlar el ciclo menstrual de ella con el único deseo de dejarla embarazada y ‘atarla’ en caso de ser condenado.

Pero entonces Tom abrió los ojos: la ambición de Shiv y su sed de poder –ahora venganza– siempre estarían por encima de la relación. Tenía que traicionarla para sobrevivir. Así llegamos al final de la tercera temporada con la estocada más inesperada de la serie a través de la alianza de Tom con Logan Roy. Y ahora, en el inicio de la cuarta tanda de episodios, somos testigos de la intimidad del divorcio a través de una secuencia donde se enfrentan a la realidad que les toca vivir y una despedida honesta, con Shiv y Tom desnudando sus emociones como no lo hacen frente al resto.

Entre ellos, la química sexual siempre brilló por su ausencia mientras la sed de poder era lo único que los unía. Estaban casados pero por motivos muy diferentes. Tom estaba enamorado de la idea del matrimonio. A ella le convenía por la óptica que le proporcionaba. Pero ambos eran profundamente infelices.

“¿De verdad quieres que entremos en un detalle profundo de todo el dolor en nuestro matrimonio? Porque si quieres puedo hacerlo” le replica Tom cuando Shiv actúa a la defensiva, lanzando frases hirientes a diestro y siniestro. La dependencia se ha roto y Tom sabe que todo está perdido, pero su naturaleza le pide explicarse. Ha sufrido mucho para no exponer lo que lleva por dentro.

Sin embargo, con esa pregunta repleta de intenciones abre las puertas a la honestidad. Incluso encubierta. Porque Shiv sabe que en ese ring no ganaría nunca. Que la toxicidad fue producto de los dos y que ella tiene gran parte de la culpa. Pero su necesidad de poder en una situación donde lo ha perdido por completo logra imponerse, mientras su dolor florece más que nunca.

No creo que sea bueno para mí escuchar todo eso” responde Shiv ante el deseo de su marido de volcar todo lo que siente, a tener una discusión completa sobre el final de la pareja. Y en ese momento vemos a la Shiv más real, la que es consciente de su culpa pero también de que esta separación le duele en lo más profundo. “Creo que es hora de que los dos sigamos adelante” sentencia, declarando el divorcio definitivo. “Podemos hablar las cosas hasta la muerte pero, al final, los dos cometimos errores y creo que un montón de lágrimas y tonterías no va a ayudar. Si te parece, podemos marcharnos con la cabeza alta y decirnos buena suerte” negocia Shiv emocionada.

Y en ese momento encuentran un punto de conexión final. Acostados en la cama, tomados de la mano. Es Shiv quien desnuda su dolor con una actuación de Sarah Snook repleta de sutilezas, miradas y momentos que dicen mucho más que las palabras. Que demuestra su necesidad de poder incluso en el momento más vulnerable. Subordinando a Tom por última vez ante la necesidad de cerrar este capítulo a su manera.

Rendidos pero juntos, los dos aceptan el final con una secuencia que desborda emociones que los Roy no suelen mostrar. Y en una serie protagonizada por la ambición y la corrupción familiar a favor del poder multimillonario, terminan regalándonos una secuencia inolvidable que sienta las bases de lo que está por venir.

Porque si el creador, Jesse Armstrong, ha sido capaz de diseñar un torbellino emocional con la destrucción de un matrimonio, poniéndole fin a una relación repleta de capítulos tóxicos y con la traición como bandera final, entonces qué puede lograr cuando sea la hora de decirle adiós a los Roy y la batalla de poderes que se traen los hijos con Logan.

En este primer episodio, Kendall (Jeremy Strong), Shiv y Roman (Kieran Culkin) lograron darle una estocada dolorosa al hacer una oferta multimillonaria para adquirir la empresa con la que Logan Roy llevaba toda la vida soñando. La de su enemiga, Nancy ‘Nan’ Pierce (Cherry Jones). Sin embargo, todo indica que la riqueza y ambición podría haber llevado a los hijos a tomar una decisión motivada por la venganza. Cegados hasta el punto de no ser conscientes del riesgo que tomaron, y cuando son todos personajes capaces de traicionar y darse la vuelta en el momento que papá Logan les abre un ala protectora.

Y si algo tenemos claro es que al patriarca le encantan las batallas campales, que nunca se da por vencido y que esta batalla final recién empieza. Todo puede pasar en este desenlace pero si algo nos augura la secuencia final de Tom y Shiv es que la deconstrucción emocional de los personajes con el poder como eje central, forma parte de sus cartas.

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