Violencia sigilosa, aprende a detectarla y prevenirla desde la crianza

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El abuso y la violencia siempre encuentran formas diversas de expresarse, desde las más explícitas y reconocidas hasta las implícitas, sigilosas o más difíciles de detectar. Mobbing (acoso laboral) y bullying (violencia escolar) son términos anglosajones ampliamente conocidos aunque relativamente nuevos para denominar viejos patones de violencia. Con el paso del tiempo se han acuñado y siguen acuñando otros términos para dar identidad a los abusos psicológicos que resultan poco reconocidos y que precisamos detectar si queremos prevenirlos o detenerlos poniendo límites. Entre ellos se encuentra el ghosting, el gaslighting y el love bombing que se inscriben dentro de la jerga digital para referirse sobre todo a prácticas dentro de las relaciones de pareja, pero que se pueden extender a los contextos de laborales, escolares o de crianza

El ghosting describe la práctica de interrumpir la comunicación y el contacto a una pareja, amigo u otro individuo sin previa advertencia o sin aparente justificación ignorando sus intentos de acercamiento o comunicación. 

El ahora denominado ghosting tiene mucha relación con lo que desde siempre se ha llamado la ley del hielo sin que se la reconociera como una expresión de violencia psicológica. Cabe aclarar que no hay que confundir el ghosting con los actos deliberados de suspender la comunicación o evitar acercamientos con alguien que comporte una fuente de amenaza para nuestra estabilidad emocional o integridad. Este caso alude a una medida de autoprotección.

Aún cuando las personas que son objeto de ghosting pueden percibir malestar, humillación, rabia, miedo, sensación de injusticia, suele haber mucha dificultad para establecer una asociación consciente con el abuso o la violencia de la que pueden ser objeto. Desde pequeños nos acostumbramos a recibirlo de nuestros padres como algo deseable para educarnos todas las veces que nos ignoraban o mandaban al rincón de pensar para que detuviéramos una conducta o les complaciéramos, entre tantos otros ejemplos.

Suspender la comunicación en lugar de explicar la molestia o equivocación es un error/Getty Images.
Suspender la comunicación en lugar de explicar la molestia o equivocación es un error/Getty Images.

Por otra parte rara vez o nunca hubo adultos que registraran, validaran o prestaran palabras para nombrar nuestra experiencia subjetiva de niño o niña ante los malos tratos por parte de nuestras figuras significativas. Por el contrario, se nos hacía ver que era por nuestro propio bien. Hemos ido apagando el registro consciente del malestar, la rabia, la humillación, el miedo como mecanismos naturales para alertarnos del abuso psicológico, quedando incapacitados para detectarlo y detenerlo.

Aunque el ghosting se contempla como una forma de violencia psicológica no es menos lesiva que otras formas explícitas de violencia como gritar, insultar o pegar. Son muchas las consecuencias y las huellas somáticas que provoca aplicar la ley del hielo a los niños para “educarlos” y que termina como un patrón de interacción en las relaciones posteriores a lo largo de la vida.

El denominado gaslighting es otro tipo de abuso emocional bastante sutil y que puede hacer mucho daño. Se ejerce con el propósito provocar que alguien dude o cuestione su propia percepción de la realidad. La estrategia consiste en negar los hechos o los acontecimientos reales haciendo que la víctima crea en situaciones que no han ocurrido para confundirla usando mentiras e incluso construyendo escenas para confundirla o hacerle sentir que está perdiendo la cordura.

El término gaslighting se inscribe sobre todo en la violencia de género y viene de la obra de teatro con el mismo nombre estrenada en 1938 y sus versiones cinematográficas con el mismo nombre en la que un hombre manipula a su esposa llevándola a sentir que está loca para apropiarse de su fortuna. Escondía objetos de valor induciéndole a pensar que ella los había perdido, bajaba las luz de gas (no había luz eléctrica) asegurándole que las lámparas estaban iluminando a tope, etc.

Lamentablemente la manipulación y la mentira, al ser moneda corriente se manifiesta con frecuencia cotidiana en las interacciones personales. Por ejemplo, negar a otro que se le haya dicho o hecho algo cuando en efecto se le dijo o hizo. Descalificar o hacer sentir culpable a otra persona que intenta poner un límite cuando se la ha irrespetado o perjudicado (la mujer que teme exigir corresponsabilidad en las cargas domésticas, económicas o de crianza porque cuando lo hace su marido se vuelve muy desagradable y defensivo).

Negar que alguien nos dijo sus necesidades o ignorarlas de manera consciente un aspecto del gaslighting/Getty Images.
Negar que alguien nos dijo sus necesidades o ignorarlas de manera consciente un aspecto del gaslighting/Getty Images.

Obviamente según sea la intensidad y la frecuencia, así como los niveles de intimidad en el vínculo entre víctima y quien ejerce el gaslighting, los efectos de esta forma sigilosa de abuso pueden provocar distintas gradaciones de daño, llegando incluso a generar trauma complejo.

Cuando se trata de la relación entre progenitores e hijos, las consecuencias del daño es de mayor impacto, debido a la condición de vulnerabilidad infantil que conlleva a establecer un vínculo de dependencia fáctica, física, emocional, psicológica, económica con sus adultos de referencia, y que plantea una desproporción o asimetría de fuerzas impidiendo a los menores salir por sí mismos del abuso. En este orden de ideas conviene observar si estamos haciendo dudar a nuestros hijos e hijas sobre sus propias percepciones, emociones, invalidando la manifestación de las mismas con el objeto de obtener lo que nos proponemos (que nos complazcan, se sometan a nuestra voluntad, conquistar su confort a nuestro favor, etc.) y buscar ayuda terapéutica adecuada o formarnos y educarnos para descubrir el origen de nuestro comportamiento parental y obtener recursos para cambiar estas formas patogénicas de relación.

El Love Bombing o Bombardeo Amoroso no tiene que ver necesariamente con una forma de abuso psicológico salvo que se use con fines de manipular a otra persona para ganarse su confianza haciéndola sentir importante, tomada en cuenta para obtener un beneficio personal o tomar ventaja. Puede convertirse en parte de un ciclo de abuso en el que, antes o después de maltratar a la víctima, se hacen demostraciones de atención y halagos excesivos como señal de amor o arrepentimiento para controlarla.

En el vínculo entre progenitores e hijos el love bombing podría ser una forma de abuso cuando se usa para manipular a los niños mediante halagos o elogios artificiales con el objetivo de que hagan lo que esperamos de ellos. Sin embargo hay que matizar que las expresiones de amor, consentimiento, atención y elogios sinceros por parte de los padres a sus hijos, sin más intenciones que la de hacerles sentir genuinamente amados y reconocidos, son sanas, positivas y deseables para favorecer su seguridad y autoestima.

Animarlos a desarrollar sus destrezas por simple satisfacción es la mejor recompensa/Getty Images.
Animarlos a desarrollar sus destrezas por simple satisfacción es la mejor recompensa/Getty Images.

Educar a niños y niñas capaces de no tolerar la violencia en sus distintas manifestaciones sutiles y concretas (tanto la que se recibe como la que se ejerce contra otros) pasa en primer lugar por crianzas en las que no las hayan recibido de sus adultos centrales. En segundo lugar por apropiarse de los recursos que les permitan detectarlas y detenerlas, apoyados por los adultos responsables de protegerlos.

Como colofón quiero dejarte este ejercicio de reflexión que consiste en responderte lo más honestamente posible las siguientes preguntas: ¿has recibido o infligido alguna de estas formas de abuso sigiloso?, ¿cuándo, a qué edad?, ¿fue en tu infancia, adolescencia, adultez?, ¿de parte quién o de quiénes?, ¿fueron tus padres, parejas, amigos, jefes, compañeros de trabajo o de estudio?, ¿a quiénes has infligido estas formas de violencia?, ¿a tus hijos, parejas, amigos, compañeros de trabajo o de estudio?, ¿lo has hecho con o sin intención, con o sin consciencia del impacto o del daño de las mismas? Si sientes que necesitas reparar daños recibidos o dejar de infligirlos a otros, busca ayuda.

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