Anne Hathaway y la "maldición" del Oscar: el infortunio que ha hundido a muchas estrellas en la mediocridad y el olvido

Miguel Cane
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Anne Hathaway. (Photo by Arthur Mola/Invision/AP)
Anne Hathaway. (Photo by Arthur Mola/Invision/AP)

No está a discusión el hecho de que Anne Hathaway siempre ha tenido una personalidad encantadora y carismática, tanto en pantalla como fuera de ella.

Su aparición en películas como ‘El diablo viste a la moda’, ‘Rachel Getting Married’, ‘Aprendiz de moda’ (con Robert DeNiro) ‘The Dark Knight Returns’ y hasta la impresionante ‘Interstellar’ es prueba de que su talento puede sacar adelante todo tipo de historias. Pero definitivamente algo pasa con su carrera, que desde que ganó el Oscar a la mejor actriz de soporte por ‘Los Miserables’, parece haberse descarrilado y casi todo lo que ha protagonizado, como el dizque thriller ‘Serenity’ (con Matthew McConaughey), la adaptación de una novela de Joan Didion ‘The Last Thing He Wanted’, que hizo para Netflix con Ben Affleck y hasta el muy comentado remake de ‘Las Brujas’, han resultado tremendos fracasos de taquilla y crítica.

Aunque en sí el trabajo de Anne como actriz en estas y otras películas es, como todas sus interpretaciones a la fecha, muy bueno y de calidad, parece como si sus elecciones de proyectos estuviera influenciada por algo inexplicable que la lleva a elegir productos que no funcionan en beneficio de su imagen o su carrera, hundiéndola en el olvido y la mediocridad. Es algo que Miss Hathaway no se merecería, siendo una de las actrices más reconocidas de su generación. ¿A qué se deberá esto?

La actriz estadounidense Anne Hathaway celebra su Oscar como Mejor Actriz de Reparto por 'Los Miserables', en la sala de prensa de los premios, el 24 de febrero en Hollywood. (AFP | Joe Klamar)
La actriz estadounidense Anne Hathaway celebra su Oscar como Mejor Actriz de Reparto por 'Los Miserables', en la sala de prensa de los premios, el 24 de febrero en Hollywood. (AFP | Joe Klamar)

La leyenda negra de Hollywood

Si bien la misma Anne ha dicho que ha preferido dedicarse a la familia que formó en 2012 con Adam Shulman, con quien tiene dos hijos pequeños, lo cierto es que esta bruma sobre su carrera la empareja con casos similares como el de Renée Zellweger o Mira Sorvino, quienes después de ganar sendos Oscar como mejor actriz de soporte, encuentran que sus carreras pierden ritmo y casi se van al olvido.

A menudo se dice que entre las actrices que ganan ese premio, cae una maldición (por así decirlo) en sus carreras y estas se erosionan muy pronto.

Se dice que esta leyenda negra de Hollywood comenzó en 1993, cuando controversialmente Marisa Tomei obtuvo la presea por su papel cómico en ‘Mi primo Vinny’ (muchos pensaban que Jack Palance, que anunció el premio, se había equivocado, como le sucedió bochornosamente a Faye Dunaway al llamar ‘La La Land’ como mejor película en 2017, cuando no era el caso, ¿se acuerdan?).

A partir de ese momento, la carrera de Tomei, que iba en ascenso, simplemente fracasó. Las cintas que protagonizaba eran apaleadas tanto por la crítica como en la taquilla y acabó la década de los 90 y la del 2000 apareciendo en pequeños papeles o pequeñas películas independientes que no hacían mucho por recapturar esos momentos que había tenido. El haberse incorporado al Universo Marvel como una versión sexy de la Tía May Parker parece haberla devuelto al favor del público, pero tuvieron que pasar más de 20 años para que este “milagro” sucediera.

Marisa Tomei. (Photo by Frazer Harrison/Getty Images)
Marisa Tomei. (Photo by Frazer Harrison/Getty Images)

Desde entonces, se habla de un maldición y surgió la leyenda urbana que dice que ganar el Oscar a la mejor actriz de soporte es la manera más efectiva de acabar con tu carrera en Hollywood.

Otras actrices que han sido objeto de esto han sido Kim Basinger, que fue reconocida muy merecidamente por su gran trabajo en ‘L.A. Confidential’ en 1998 y acto seguido pasó 3 años sin trabajar, o Mira Sorvino (que ganó por ‘Poderosa Afrodita’, de Woody Allen), la excelente Mercedes Ruehl (‘The Fisher King’), que ya era una gran estrella en Broadway y allá se refugió de la falta de ofertas atractivas en cine; la cantante Jennifer Hudson prácticamente desapareció de la pantalla grande después de ‘Dreamgirls’ y lo mismo le pasó a la rapera Mo’nique, cuya interpretación de una madre horrenda en ‘Precious’ le valió la estatuilla y también ganarse la antipatía popular porque el público no podía separar el personaje de la actriz.

Una industria concebida a la medida de los hombres

Según la crítica de cine Amy Nicholson de NPR, lo que sucede quizá no sea vudú, sino simple y sencillo machismo. Basinger tenía 44 años cuando ganó el premio a la mejor actriz de soporte. Quizás parte del problema es que la categoría premia a numerosas mujeres mayores de 40 años, que son negras o "étnicas", o que no encajan en los cánones tradicionales de belleza.

"Es un síntoma del hecho de que no hay muchos roles", dice Nicholson. "En este negocio, se trata de que haya roles para hombres de más de 40 y 50, que se rehusan a tener compañeras de esa misma edad y buscan compartir pantalla con actrices más jóvenes".

También está la expectativa de que los ganadores del Oscar sigan con roles carnosos y significativos. Después de ganar como mejor actriz de soporte, si no se quiere interpretar a una esposa o madre, a menudo significa tener que aparecer en películas más pequeñas. O en papeles que no son tan vistosos.

Renée Zellweger. (Photo by Albert L. Ortega/Getty Images)
Renée Zellweger. (Photo by Albert L. Ortega/Getty Images)

Otro factor que señala deriva de esto, y es la desesperación repentina de una actriz que es insegura por hacer lo primero que le ofrecen, por el miedo de no volver a trabajar y por ello acaba haciendo proyectos infames y muy malos. Este pudo ser, por varios años, el caso de Renée Zellweger, una actriz que siempre se mostró vulnerable y menos segura que otras de su generación, como Cate Blanchett o Nicole Kidman, después de ganar el Oscar por ‘Cold Mountain’, donde definitivamente hace un trabajo espléndido y se roba la película.

La Zellweger se lanzó a hacer una serie de películas realmente malas (la terrible ‘Case 39’ o la muy fallida ‘Down With Love’) y no es la primera actriz de Hollywood en hacer esto; es solo que no cualquiera tenía el abolengo de carrera de ella, que venía de hacer cintas memorables como ‘Jerry Maguire’, con Tom Cruise, o ‘El diario de Bridget Jones’, que no solo la hizo famosa alrededor del mundo, sino que le valió una nominación al Oscar como mejor actriz en 2001, y eso es lo que el público encontró imperdonable.

Cabe señalar que tras varios años alejada de la actuación, una pausa que la actriz atribuyó a una depresión y a la necesidad de ocuparse de sí misma, la Zellweger regresó por todo lo alto en 2019 y ganó la estatuilla por su papel en el biopic ‘Judy’.

La otra cara de la moneda

Mientras hay actrices con Oscars, como Angelina Jolie, que se lanzan directamente a hacer cintas con perfil taquillero y de este modo garantizan su presencia en medios, publicidad y pantallas, otras como la sueca Alicia Vikander (que ganó por ‘The Danish Girl’), se quedan atoradas a medio camino y aunque hacen proyectos interesantes – como la muy buena ‘The Earthquake Bird’, que se distribuyó en Netflix, dirigida por el estupendo Wash Westmoreland y que casi nadie vio– no suele pasar mucho con ellos y al tratar de cambiar de tono, no les funciona – el caso de Vikander como ‘Lara Croft: Tomb Raider’, que fue un catastrófico fracaso pese a su buena intención.

Cate Blanchett. (Photo by Franco Origlia/Getty Images)
Cate Blanchett. (Photo by Franco Origlia/Getty Images)

Pero hay otra cara de la moneda. Ahí están los casos de Cate Blanchett, que volvió por sus fueros con ‘Blue Jasmine’ y sigue muy vigente y versátil, Penélope Cruz y la formidable británica Tilda Swinton. Antes de la victoria de Swinton como mejor actriz de soporte en ‘Michael Clayton’, al lado de George Clooney, ella pasó años en los márgenes de la cultura pop y como figura de nicho, aunque ahora pareciera que está en toda clase de proyectos de prestigio y populares, incluyendo apariciones en el universo Marvel también.

Claro, no se habla de la maldición del mejor actor de reparto, en parte porque los premios tienden a otorgarse a estrellas mayores establecidas como Morgan Freeman y Alan Arkin, o a maduros con sex appeal como Javier Bardem o Christoph Waltz. Mientras tanto, las ganadoras del Oscar tienen que lidiar no solo con esta supuesta maldición, sino con dos, ya que según un equipo de investigadores de la Universidad de Toronto las ganadoras de mejor actriz tienen un 63% más de posibilidades de que su matrimonio acabe en divorcio.

Después del penoso colapso en taquilla de ‘Las Brujas’ – a la que el COVID no ayudó tampoco – muchos se preguntan qué irá a pasar con la carrera de Anne Hathaway y si, como otras colegas suyas, está “maldita”. Pero curiosamente a la que parece no importarle para nada esto es a la actriz.

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