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Cuando un capricho cinematográfico dejó endeudado a John Wayne

El actor y director americano John Wayne en el set de la película 'El Álamo' (Foto: United Artists/Sunset Boulevard/Corbis via Getty Images)
El actor y director americano John Wayne en el set de la película 'El Álamo' (Foto: United Artists/Sunset Boulevard/Corbis via Getty Images)

No hay duda de que John Wayne fue uno de los actores más prolíferos del Hollywood clásico. No hay más que ver la alta cantidad de western míticos que acumuló en su filmografía, en la que se encuentran títulos tan reconocidos como La diligencia, Río Rojo, Más corazón que odio, Un tiro en la noche, El Dorado o Temple de acero, entre mucho otros. Pero su carrera no estuvo exenta de problemas económicos, sobre todo cuando se empeñó en sacar adelante una película en la que nadie confiaba y que, decidido a cumplir su capricho, estuvo a punto de acabar arruinado y con sus bienes perdidos.

Se trata de El Álamo, la cinta de 1960 que, adaptando el relato de personalidades clave en la historia de pioneros estadounidenses como Davy Crockett, William Travis o Jim Bowie, llevó al cine la batalla en este fuerte durante el conflicto por Texas entre Estados Unidos y México en 1836. Tal y como se refleja en uno de los documentales sobre el rodaje lanzado en 1992, la admiración de Wayne hacia la historia de su país le hizo soñar con trasladar a la gran pantalla la épica del suceso, una labor para la que no se conformaba con salir en pantalla, sino que buscaba producir y ponerse tras las cámaras como director.

Así, en los años 40, aprovechando el renombre que se había ganado en el cine de películas del oeste y que disponía de un acuerdo con Republic Pictures, productora especializada en el género y títulos de serie B, trató de sacar el proyecto adelante de la mano del guionista James Edward Grant, colaborador habitual del actor, y de Patrick Ford, hijo de John Ford y amigo cercano de Wayne. No obstante, aunque tuviera un renombre en la interpretación y él y su equipo trajeran de la mano un laborioso trabajo de investigación y producción sobre la batalla de El Álamo, pocos en Hollywood se atrevían a confiar en su labor tras las cámaras.

Republic Pictures, que antes de lanzarse en los años 50 con títulos como El hombre quieto, Río Grande o Johnny Guitar se centraba producciones de bajo presupuesto, veía inasumible financiar un proyecto cuyo coste inicial rondaba los 3 millones de dólares. La condición que pusieron para lanzarse a esta aventura era la de conseguir un director de la talla de John Ford, puesto que un proyecto del tal dimensión en manos de alguien como Wayne, que nunca había dirigido, no era una opción lógica. Fue entonces cuando el actor, dispuesto a cumplir su capricho de dar vida a El Álamo, decidió romper con toda relación con Republic Pictures y llevarse el proyecto a otra productora. No obstante, siguió dándose de bruces con el mismo obstáculo.

Más avanzada su carrera, en 1956, United Artists se abrió a financiar El Álamo, aunque poniendo de por medio varias condiciones que a Wayne le supondrían fuertes contratiempos. Primero, y de cara a asegurar el interés de los espectadores, él debía protagonizar la película, labor que no entraba en sus planes al querer poner todos sus esfuerzos en la producción y dirección. En un principio, quería interpretar a Sam Houston, antiguo dirigente de Texas, y dar a Richard Widmark el rol protagónico de Davy Crocket, pero, llegado a este punto en el que asumía que no iba a haber otra forma de conseguir financiación, se abrió a dar a Windmark el papel de Jim Bowie e interpretar él a Crocket. Pero esta fue la menor de sus preocupaciones.

El actor americano John Wayne (1907 - 1979) caracterizado como el coronel Davy Crockett mientras dirigía la película 'El Álamo' en Brackettville, Texas, 1960. (Foto: Tom Nebbia/Corbis via Getty Images)
El actor americano John Wayne (1907 - 1979) caracterizado como el coronel Davy Crockett mientras dirigía la película 'El Álamo' en Brackettville, Texas, 1960. (Foto: Tom Nebbia/Corbis via Getty Images)

United Artists le daría 2,5 millones de dólares con la condición de que él pusiera el resto del presupuesto, que finalmente superaba los 3 millones y llegó a superar los 5. Parte del dinero lo consiguió de empresarios e inversores de Texas ante la promesa de que la película se rodaría en el estado, pero aún faltaba una cantidad considerable y a Wayne no le quedó más remedio que poner 1,5 millones de su propio bolsillo. Y, por mucho que fuera un prolífero actor de Hollywood, tal cantidad, que en aquella época era toda una fortuna, no era fácil de asumir, no quedándole más remedio que endeudarse, hipotecar su casa y usar sus pertenencias y bienes de lujo como garantía.

Claro está que la confianza de John Wayne en El Álamo era absoluta, porque pocas personas se atreverían a hacer semejante inversión poniendo en riesgo toda su fortuna sin una certeza clara. No obstante, muchas veces el orgullo y los sueños nublan la visión, y, tristemente, fue lo que ocurrió con esta película. Porque una vez llegó a los cines, su desempeño en taquilla no fue malo, pero el coste había sido tan alto que, en su primer estreno, no dio los suficientes beneficios para que Wayne recuperara su inversión.

Los actores americanos Laurence Harvey, Richard Widmark junto a John Wayne en el set de 'El Álamo' (Foto: United Artists/Sunset Boulevard/Corbis via Getty Images)
Los actores americanos Laurence Harvey, Richard Widmark junto a John Wayne en el set de 'El Álamo' (Foto: United Artists/Sunset Boulevard/Corbis via Getty Images)

Por suerte, el público y la industria quedaron encantados con el trabajo del actor en la dirección. No hay más que ver que, por ejemplo, la Academia de Hollywood llevó a El Álamo a destacar en los Óscar con siete nominaciones, entre las que se incluía la de Mejor Película. Esto hacía presagiar que que no tardaría en adquirir la condición de clásico y que continuaría generando beneficios en futuros reestrenos, sin embargo, Wayne, endeudado por su inversión, no podía esperar tanto para recuperar el dinero.

Así, llegó a un acuerdo con United Artist por el que cedió todos sus derechos sobre la película a la productora. Esto supondría que nunca más volvería a obtener dinero por futuras explotaciones comerciales de El Álamo, aunque, a cambio, obtuvo el dinero necesario para saldar su deuda y conservar todos sus bienes. Al final, después de tanto tiempo trabajando en este proyecto, no vio beneficio alguno de su arduo empeño. Pero, a pesar de los baches del camino, pudo ver materializado uno de los sueños de su carrera en Hollywood arriesgándolo todo.

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