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'El fugitivo' de Harrison Ford y la historia real que terminó mucho peor

Harrison Ford on pay phone in a scene from the film 'The Fugitive', 1993. (Photo by Warner Brothers/Getty Images)
Harrison Ford en un teléfono público en una escena de la película 'El fugitivo', 1993. (Foto de Warner Brothers/Getty Images) (Archive Photos via Getty Images)

Harrison Ford es una figura constante de nuestra vida cinéfila. Ese carpintero que vio cómo su vida cambiaba de la noche a la mañana pilotando la nave espacial más icónica del género galáctico, se convirtió en una de las estrellas más solicitadas de los años 80 y 90, con todo tipo de personajes emblemáticos: Han Solo, Indiana Jones, Rick Deckard, Jack Ryan y, por supuesto, el Dr. Richard Kimble. Aquel marido prófugo de la justicia acusado erróneamente de asesinar a su esposa fue el corazón de un thriller dramático que supo mantenernos en tensión hace 30 años. Estrenado en diciembre de 1993, El fugitivo fue un éxito descomunal de taquilla y una de las películas mejor valoradas de toda su carrera. Pero ¿sabías que existe una historia real que siempre se asoció con ella?

El fugitivo es un clásico, al menos para mí. Aquella historia dirigida por Andrew Davis (Alerta máxima, Reacción en cadena) es de esas apuestas repletas de elementos necesarios para superar la prueba del paso del tiempo. Como una trama imperecedera, la urgencia de la superviviencia, la sed de justicia y el efecto emocionante del ritmo trepidante. La historia estaba basada en una exitosísima serie interpretada por David Janssen, que estuvo en antena a lo largo de cuatro temporadas entre 1963 y 1967. Y si bien existen diferencias narrativas entre la serie y la película, existe un caso real casi idéntico: el de Sam Sheppard, un neurocirujano que en 1954 fue acusado de asesinar a su esposa embarazada.

Para empezar, tanto en la serie como en la película de Harrison Ford, el médico protagonista era acusado de asesinar brutalmente a su esposa cuando el culpable había sido un intruso. En ambas versiones era declarado culpable con la pena de muerte. Sin embargo, durante el traslado a prisión, ocurría un accidente de tren que brindaba al protagonista una escapatoria, ganando tiempo para hacer justicia y encontrar al verdadero asesino. En ambas adaptaciones, Richard Kimble era un hombre ingenioso que utilizaba todos los recursos disponibles para mantenerse prófugo, a pesar de que el detective Gerard (Barry Morse en la serie y Tommy Lee Jones en el filme) le pisaba continuamente los talones.

Cuando El fugitivo llegó a los cines del mundo en 1993 no se tuvo muy en cuenta la noción de que había una historia real parecida. Sin embargo, cuando la serie disfrutaba las mieles del éxito en 1960s, muchos dieron por hecho que se trataba de una adaptación del caso de Sam Sheppard. De todos modos, este médico no tuvo tanta suerte en la vida real como el bueno del Doctor Kimble. En realidad, su vida estuvo marcada por la tragedia, las acusaciones y grandes pérdidas desde el asesinato de su esposa, con un desenlace muy diferente a la peripecia del doctor de la ficción que frustraba constantemente a Tommy Lee Jones con su ingenio para la fuga.

Harrison Ford in a scene from the film 'The Fugitive', 1993. (Photo by Warner Brothers/Getty Images)
Harrison Ford en una escena de la película 'El fugitivo', 1993. (Foto de Warner Brothers/Getty Images) (Archive Photos via Getty Images)

La tragedia real ocurrió el 3 de julio de 1954 en Bay Village, Cleveland, mientras la esposa de Sam Sheppard, Marilyn, dormía sola (como el personaje en la película) tras haber celebrado una cena con invitados. Su marido se había quedado dormido viendo una película y, según la declaración de Sam, en las primeras horas de la madrugada se despertó con los gritos de su esposa y al ir a su rescate vio a un asaltante “de mucho pelo” que lo dejó inconsciente.

A las 5:40 de la madrugada llamó a un vecino pidiéndole ayuda. Marilyn había sido asesinada a golpes con un instrumento desconocido, y había manchas de sangre en la habitación y gotas por toda la casa. Sin embargo, los vecinos nunca escucharon al perro de la familia ladrar ante la entrada del supuesto intruso, y el hijo de 7 años de la pareja no se despertó con los ruidos del ataque.

De esta manera, y a pesar de su testimonio apuntando a un intruso, Sam Sheppard fue acusado de asesinato y su juicio comenzó el 18 de octubre del mismo año, con todo el frenesí mediático local encima del caso. El fiscal John J. Mahon basó su investigación en señalar a Sheppard como el asesino, sugiriendo que quería mantener una relación extramarital. Pero todo eran suposiciones basadas en el hecho de que el doctor estaba en la casa cuando ocurrió el asesinato y que no podía dar una descripción detallada del supuesto intruso. Mahon especuló que Sheppard simplemente había asesinado a su esposa y fingido la escena del crimen. Ni siquiera tenían el arma homicida.

Como el juez negó al abogado de la defensa acceso a las muestras de sangre, marcas de la supuesta arma, pruebas físicas en el cuerpo de la víctima, etc., el abogado del doctor, William Corrigan, basó el caso en las lesiones sufridas tras los golpes recibidos por el atacante, utilizando el reporte médico de un neurocirujano que corroboró las lesiones y golpes en los nervios, reflejos y cervicales de Sheppard.

En su testimonio, Sam Sheppard dijo que creyó oír que su esposa gritaba su nombre una o dos veces, así como el personaje de la película hace al llamar al número de urgencias. Sin embargo, este relato habría convencido al jurado que si dijo su nombre antes de morir era porque estaba atacándola en la habitación y no porque pedía su ayuda. Y así, a pesar de que dos testigos aseguraron haber visto a un hombre “de mucho pelo” cerca de la casa de la pareja el día del crimen, Sam Sheppard fue declarado culpable y sentenciado a cadena perpetua en diciembre de 1954.

Pasó los seis años siguientes entre rejas, viendo que todas sus apelaciones eran rechazadas. Fue en 1961 cuando un juez aceptó la petición de su nuevo abogado, F. Lee Bailey, asegurando que el juicio había sido una “farsa”. Y así, en 1964 -cuando la serie de El fugitivo ya estaba en antena y era un éxito- la historia volvía a generar titulares. Dos años más tarde, la Corte Suprema retiró la culpabilidad de asesinato, celebrando un segundo juicio de menos de un mes que lo declaró no-culpable. Y una de las pruebas fue que las manchas de sangre evidenciaban que el asesino sería surdo, cuando Sheppard era diestro. El resultado del caso elevó la carrera del abogado que, más tarde, representó a figuras como Patty Hearst y O.J. Simpson.

Sam Sheppard pasó 10 años en prisión -cuando tenía entre 30 y 40 años-. Al salir volvió a la medicina pero tuvo que abandonarla después de perder a dos pacientes al cortarles una arteria por accidente. Se casó dos veces más e intentó seguir con su vida comenzando una segunda profesión como luchador profesional entre 1969 y 1970, pero el exceso de alcohol al que había caído en los últimos años derivaron en un su muerte por fallo hepático. Tenía 46 años. Sheppard tuvo una vida marcada por la tragedia en todos los sentidos. Incluso un mes después de ser sentenciado culpable del brutal asesinato de su esposa, su propia madre se suicidaba de un disparo, y once días más tarde su padre moría de cáncer de estómago y úlcera gástrica. Doce años después, su suegro también se suicidaba.

Tras su muerte, un amigo de Sheppard demandó al estado de Ohio para intentar limpiar su nombre. Y en el caso civil se descubrió quien podría haber sido el asesino. Se trataba de Richard Eberling, un limpiador de ventanas que en 1959 confesó haber llevado a cabo varios robos en la zona. Lo curioso del asunto es que cumplía condena por asesinar a una viuda mayor, millonaria y solitaria, de la que heredó toda su herencia. Y si bien Eberling negó su implicación en el asesinato de Marilyn, existieron personas que aseguraron que les había confesado el crimen. Murió en prisión en 1998.

Aunque Sam Sheppard no huyó ni dedicó su vida a buscar al verdadero asesino como en la serie y la película, las similitudes con el asesinato de ficción son llamativas. Y aquí encontramos una contradicción curiosa. Roy Higgings, el creador de la serie de televisión en la que se basa la película de Harrison Ford, insistió en el pasado que su idea no estaba inspirada en el caso, sino en "héroes y vagabundos del oeste". “Supongo que conectar a Kimble con Sheppard hace que la historia sea más sensacional”, dijo a Los Angeles Times en 1993. “No me importaría tanto. . . excepto que esa no es la forma en que sucedió ("El fugitivo"). (Las noticias) hacen un desprecio imprudente de la verdad” dijo en relación con esa conexión que siempre existió entre el caso y la ficción, sobre todo porque la emisión de la serie coincidió con la celebración de los juicios.

El problema es que hay quien lo contradice. El abogado del médico, F. Lee Bailey, y el ejecutivo de programación de ABC que ejercía el puesto durante el éxito de la serie, Daniel Melnick (y quien llevó la historia al presidente de la cadena), niegan que no exista relación. Nunca hubo ninguna duda cuando el Dr. Richard Kimble estaba corriendo en televisión de que estaba inspirado en el caso de Sheppard. En 1965, nadie se hubiera atrevido a discutirlo” dijo Bailey al citado medio. No hay duda al respecto… La inspiración de Roy fue el caso de Sam Sheppard” añadió Melnick.

En el año que Harrison Ford vive uno de los momentos profesionales más impactantes de su carrera, nunca está de más recuperar uno de sus clásicos. Porque 2023 es un año importante para su filmografía. A sus 80 primaveras está disfrutando de los aplausos recibidos por 1923 en Paramount+ (la serie-secuela de Yellowstone), estrena nueva serie en Apple TV+ (Shrinking: no se pierdan el tráiler, es de los más prometedores de la temporada), y vuelve a la cartelera con la quinta y última película de Indiana Jones a finales de junio. Además, tiene contrato con Marvel para reemplazar al fallecido William Hurt, de momento, en dos películas. Y así, mientras él continúa ampliando su filmografía con nuevos proyectos, los viejos siguen asentándose como clásicos del séptimo arte. Y, sin dudas, El fugitivo es uno de ellos.

El fugitivo, la película, está disponible en HBO Max a treinta años de arrasar en los cines del mundo con 368 millones de dólares.

Fuentes: History, Famous-Trials, Los Angeles Times, Grunge, New York Times

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