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La histórica frase de 'Titanic' que hizo historia por sorpresa

LOS ÁNGELES - 19 DE DICIEMBRE: La película
LOS ÁNGELES - 19 DE DICIEMBRE: La película "Titanic", escrita y dirigida por James Cameron. Visto aquí desde la izquierda, Leonardo DiCaprio como Jack y Kate Winslet como Rose. Estreno inicial en cines de EE. UU. el 19 de diciembre de 1997. Captura de pantalla. Paramount Pictures. (Foto de CBS a través de Getty Images)

Por Teresa Aranguez.- Si supieran que algunos de los momentos estrella de Titanic no estaban en el guion, ¿qué pensarían? Porque por mucho que James Cameron trabajara en su gran producción cuidando cada detalle al milímetro, existen escenas y frases míticas que nacieron de la nada. Sin embargo, hay una en particular que soprende más que ninguna. El ingenio de crear algo así de forma espontánea y bajo tanta presión, sí que se merece una categoría de Oscar.

A finales de 1997, el cine estaba a punto de vivir uno de sus grandes fenómenos. Las expectativas en torno a la película sobre el barco más famoso del mundo, no eran chiquitas. La curiosidad por ver esta versión edulcorada de la tragedia enfocada en la historia de amor protagonizada por Leonardo DiCaprio y Kate Winslet, lo hacía todo más apetecible. Y dieron en el clavo. Titanic es la cuarta película más taquillera de la historia con más de $2 mil millones recaudados ($2,257,844,554 para ser exactos), solo superada por Avatar: El camino del agua (2022) y Avengers: Endgame (2019) y Avatar (2009). Es decir, tres de las cuatro películas más exitosas las dirigió el mismo director.

Entre los aciertos que la mantienen en dicho ránking está, precisamente, su guion. Aunque Cameron es conocido por su nivel de perfeccionismo y fidelidad, en este caso, fue más flexible, lo que permitió momentos redondos en los diálogos y escenas que hoy son historia del cine. Seguro que si les digo que aquella frase de '¡Soy el rey del mundo!' gritada por Jack (DiCaprio) en la proa del barco no estaba en los planes de nadie, probablemente no lo creerían. Sin embargo, fue el propio Cameron quien lo reveló a BBC Radio 1.

“Surgió en ese mismo momento. Estaba metido en la cesta de una grúa y estábamos perdiendo la luz. Intentamos que si esta línea, que la otra. Ya se me estaban poniendo ojos de serpiente. De repente dije: 'Ok, tengo una idea para ti. Simplemente di 'Soy el rey del mundo', y alza tus manos y vive el momento, ámalo y celébralo'", recordó decirle a Leo. Aunque la frase es hoy uno de los momentos fundamentales de la película, a DiCaprio no le hizo la misma gracia. "Me dijo: '¿qué?'". El ídolo de los '90 no estaba muy convencido de decir esa línea ciertamente cursi. "¡Tienes que venderla!", le insistió Cameron a pesar de la incredulidad del entonces joven actor.

Lo aceptó a regañadientes y salió un momento histórico. Porque dicha escena es una de las que más vueltas ha dado al mundo. ¿Cómo no hacerlo? A pesar de su rechazo inicial, Leo le puso el alma y a casi todos se nos erizó la piel al ver a este buscavidas decidido a comerse el mundo.

Fue tal el impacto que a James Cameron se le ocurrió gritarla cuando ganó el Oscar a Mejor Director. La diferencia es que no supo hacerlo tan bien como Leo y la cosa no hizo tanta gracia. "Ahora me doy cuenta de que no fue la mejor elección hacer eso. No tiene que ver con la frase en sí, sino con que estaba citando mi propia película, y no me di cuenta que no estuvo bien... Es muy atrevido asumir que todos en la audiencia han visto la película, a pesar de que ganara. O que se consideren fans de la misma. El error fue actuar con excesivo orgullo por ganar y refiriéndome a mi propia película", reconoció el director años después a Vanity Fair (vía USA Today).

Para darle un poco de humor al asunto, admitió que no causó tanta gracia porque él no supo venderla como lo hizo Leo en la escena. "Él sí fue capaz de conseguirlo", bromeó. Trabajar con esta joven promesa, hoy productor y estrella de éxito, fue una maravilla, al igual que con Kate Winslet. Con motivo del 25 aniversario de Titanic, Cameron admitió a Deadline que hoy en día no se imagina a otros actores que no fueran ellos haciendo esta gran historia. Y eso que Matthew McConaughey estuvo entre los actores que audicionaron para el protagónico. "No me puedo imaginar la cinta sin él o ella... Hay cierta fragilidad para el éxito. Si cambias un solo elemento, ya no funciona", explicó convencido.

Todo suena muy bonito, pero, en palabras de Cameron, no lo fue tanto. Sobre todo en los comienzos. Lograr que Leonardo se convirtiera en el vagabundo gritando que era el rey del mundo en un barco multimillonario, costó sudor y lágrimas. "A Leo no le quería el estudio, tuve que pelear por él", apunta la revista People en palabras del director. Tenía claro que era su protagonista, así que luchó hasta final por tenerle en los créditos. Y cuando casi se había metido en el bolsillo a los peces gordos, fue Leonardo quien decidió "que no quería hacerla".

El también creador de Terminator y Avatar todavía recuerda el día que se reunió con el ídolo de masas en sus oficinas. "Teníamos una prueba de pantalla con Leo. Fue muy divertido porque yo estaba en la sala de conferencias esperándole y allí había un montón de mujeres de la empresa, todas querían ver a Leo, fue desternillante", señala People. Lo que vino después no fue tan gracioso y pudo haber evitado el final feliz que hoy ya todos conocemos de Titanic. Lo que son los giros del destino.

Después de esa primera prueba, vino una segunda y la definitiva. Y fue ahí que Leo les tendió a todos un pulso. "Regresó un par de días después, tenía la cámara lista para grabar. Él no sabía que iba a hacer una prueba. Pensó que era otra reunión con Kate. 'Iremos a la otra habitación a leer unas líneas y grabarlo', le dije. Y él contestó: '¿Te refieres a que tengo que leer?'. Al decirle que sí contestó: 'Oh, yo no leo'", recordó Cameron haciendo referencia a la popularidad de DiCaprio por entonces que, con 21 años, no necesitaba pasar por procesos de castings para conseguir proyectos.

LOS ÁNGELES - 19 DE DICIEMBRE: La película

Lo siguiente fue una sacudida de manos y el director diciéndole 'gracias por venir'. Tenía clarísimo que era su chico, pero no se lo podía poner tan fácil. "Espera, espera, ¿me estás diciendo que si no leo, no tengo el papel? ¿Así de fácil?', me dijo. Entonces yo le contesté: 'Vamos a ver. Esta es una película gigante que va a tomar dos años de mi vida, mientras tú estarás en otros proyectos. yo estaré trabajando en la post-producción. Así que no voy a cagarla haciendo un mal casting. O lees, o este personaje no es para ti'", le expresó tajante.

Y el resto es historia. Ese mismo día, Leonardo hizo la prueba junto a Kate y los dos brillaron desde el primer segundo. Cameron por fin tenía a sus protagonistas. Las chispas saltaban en cada escena, si a eso le sumas la química explosiva que derrochaban y el gran cariño que nació entre ellos, tenemos taquillazo. Costó, como todo lo bueno, pero se dio. Cuarto de siglo después, seguimos llorando al ver a Jack soltarse de los brazos de Kate y hundirse en el fondo del mar. Pero también reímos y somos felices al escuchar eso de ''¡Soy el rey del mundo!'.

Este artículo fue escrito en exclusiva para Yahoo en Español por Cine54.

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