Gary Oldman reflexiona sobre sus 24 años de sobriedad: “Solía transpirar vodka”

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En diálogo con el diario Los Angeles Times, el actor británico Gary Oldman recordó sus problemas con el alcohol en la década del 90, que concluyeron con su rehabilitación hace casi 24 años. En esa época, Oldman era un “alcohólico funcional”, según relata el autor de la nota del LA Times, que extendió el rótulo al personaje que el londinense interpretó en su última película, Mank. En el largometraje de David Fincher, el protagonista Herman Mankiewicz (Oldman), enyesado por un accidente, se aferra al alcohol para poder completar el guión de El ciudadano Kane (1941).

Solía transpirar vodka”, contó Oldman sobre ese período oscuro de su vida. “Se vuelve una parte de ti mismo. Mi lengua estaba negra a la mañana [...] No se lo desearía ni a mi peor enemigo estar atrapado en eso. Es un infierno”, agregó.

El actor de 62 años explicó que en esos años no veía su adicción como un impedimento mayor, porque conseguía trabajo y no le costaba recordar sus líneas de diálogo. “Sientes que te estás saliendo con la tuya, pero, en el fondo, detrás de la negación, sabes [que no es así]”, señaló el nacido en New Cross y comparó su comportamiento de ese entonces con el de “Mank” en la película: “Herman, con ese humor auto-despreciativo, almuerza con un amigo, que le dice: ‘¿Por qué no vuelves a tu casa sobrio para variar?’, y responde: ¿Qué? ¿Para qué [mi esposa] me eche pensando que soy un impostor?’. Yo hacía lo mismo. Me sentaba y le decía al mesero: ‘Quiero un vodka tonic grande. Y traémelo rápido porque soy alcohólico’”.

Gary Oldman, 1988. (Getty Images)
Gary Oldman, 1988. (Getty Images)

“La gente le ve algo romántico, y hasta yo solía hacerlo”, dijo Oldman respecto del consumo excesivo de alcohol. “Todos mis héroes fueron borrachos u opiómanos, se te nublan los ojos con esos poetas y dramaturgos y actores que tomaban mucho”, continuó y rememoró frases de figuras literarias como Dorothy Parker y Brendan Behan que ilustran el mismo humor auto-despreciativo que observa en sí mismo y en su último personaje. “Grandes frases, pero no se puede separar lo uno de lo otro. Scott Fitzgerald dijo: ‘Tomas el primer trago y el trago te toma a ti’”, remató.

Si bien está a punto de celebrar 24 años ininterrumpidos de sobriedad y hace tres años -tras casi cuarenta de carrera en cine- consiguió el Oscar al mejor actor por su papel como Winston Churchill en Las horas más oscuras (2017), a Oldman aún lo persiguen la ansiedad y las inseguridades respecto de su trabajo. 

Según contó en la entrevista, un año después de obtener la codiciada estatuilla empezó a reevaluar su caracterización del histórico primer ministro, a quien admira profundamente. “¿Fui bueno como Churchill?”, le preguntó a su esposa Gisele Schmidt, que creyó que se había vuelto loco y le respondió con una enumeración del sinfín de galardones que recibió por el rol. Pero el actor dijo que su pregunta fue genuina y que ese sentimiento de inaptitud lo invade cada vez que se embarca en un nuevo proyecto

Oldman está a punto de regresar a Londres para reanudar el rodaje de la producción de Apple TV+ Slow Horses, que está basada en los thrillers del novelista Mick Herron. Allí interpretará a Jackson Lamb, un exespía exiliado junto con otros agentes del MI5.

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