La mejor serie romántica para enamorarte en cualquier momento de tu vida

Fotograma de 'Normal People', la mejor serie romántica de la década (cortesía de Starz Play)
Fotograma de 'Normal People', la mejor serie romántica de la década (cortesía de Starz Play)

“Amistad íntima”, así define la RAE la palabra “intimidad”. Dos palabras sencillas pero que esconden un mundo de emociones, conexiones y sentimientos. Lo mismo que resume la mejor serie romántica de la década: Normal People. Porque entre la marea de historias que inundan a los servicios streaming cada semana, ninguna ha conseguido superarla en los tres años que pasaron desde su estreno, siendo la recomendación obligada para el Día de San Valentín. Porque es probable que muchos no la conozcan o la tengan pendiente en la ‘lista de series que veré cuando tenga tiempo’ (y que todos tenemos) al tratarse de una serie que no estuvo disponible en una plataforma de alcance masivo como Netflix. Y como el día del amor nos pone romanticones, los invito a que la suban a la primera fila. Porque no hay mejor momento para darle una oportunidad. O volver a verla (como hice un par de veces), porque siempre consigue enamorarnos de nuevo.

Normal People es una serie que se puede resumir como una vía de escape sublime capaz de trasladarnos a un universo tan íntimo que sus sentimientos logran traspasar la pantalla y tocarnos en lo más profundo del corazón. Un torbellino romántico interpretado por el actor de moda Paul Mescal (nominado al Óscar por Aftersun y próximo protagonista de Gladiador 2) y Daisy Edgar-Jones. Una historia de dos personas y un amor. Desde una adolescencia atolondrada repleta de inseguridades, a la adultez y carga emocional que el paso del tiempo conlleva. Aquí el amor se vive y se respira desde cada esquina con todas sus vertientes relacionales de celos, pasión, obsesión y sexo, pero en donde destaca, sobre todo, la evolución del amor propio.

Normal People es corta pero intensa. Si bien parece la candidata perfecta para verla en forma de maratón ya que cuenta con 12 episodios de corta durabilidad cada uno (media hora), la carga emocional que transmite requiere de pausas y momentos de introspección para saborearla mejor todavía.

Basada en la novela superventas de Sally Rooney nos cuenta la historia de Marianne y Connell y la conexión inquebrantable que los une. Desarrollada por un director intimista como Lenny Abrahamson (dirige los 6 primeros episodios y Hattie McDonald dirige los últimos 6), Normal People cuenta la historia de dos adolescentes del pueblo ficticio de Carricklea (rodado en el condado de Sligo, al noroeste de Irlanda). Ella es hija de una familia adinerada, siempre retraída, solitaria y sin amigos que batalla el rechazo escolar con actitud desafiante. Él, por el contrario, es uno de los más populares. No solo disfruta del éxito deportivo sino también académico. Y si bien sus vidas no podían ser más distintas, se enamoran en secreto dado que él es hijo de la señora que limpia la casa de Marianne. Sin embargo, la presión de las reglas sociales lleva a que la protagonista viva su amor a solas, con la sombra del rechazo y la baja autoestima creciendo en ella, mientras él disfruta de ambos mundos sin saber el daño que está causando.

Sin embargo, a medida que avanza la serie, somos testigos del crecimiento de ese amor y de la intimidad que van creando el uno con el otro, incluso en la distancia. Vemos cómo van tomando sus propios caminos. A veces juntos, a veces por separado. Cómo se equivocan pero también aciertan. Y todo esto adornado con momentos de intimidad capaces de revivir al corazón más oxidado, escenas sexuales cargadas de intención, una música perfecta y escenarios salidos de postales viajeras.

Normal People es una serie con la capacidad de enamorarte en cualquier momento de tu vida. Ya sea de felicidad, tristeza, romance o desamor, por su habilidad para despertarnos diferentes sentimientos más allá del mero entretenimiento. Y es que no estamos ante una serie que manipule al lagrimal del espectador con dramatismo extremo, sino de una de esas historias que nos tocan en los más profundo al hacernos partícipes del camino de sus personajes. A medida que avanza el relato de Marianne y Connell, la serie nos coloca en el centro y en el papel del amigo invisible, pero incondicional, que ve el dolor que están sufriendo a pesar de hacer cosas reprochables, que ve el amor que se tienen incluso cuando no dicen ni una palabra.

Como la serie parte de un amor natural y retrata las relaciones desde un ángulo cercano e íntimo, consigue albergar decenas de rincones reconocibles con momentos que más de uno hemos experimentado en nuestras vidas. Y así, poco a poco, despierta una cercanía empática con los personajes que, al hacernos sentir identificados, sacude también esa empatía que merecemos sentir por nosotros mismos.

No existen muchas series como Normal People. Podría relacionarla desde diferentes ángulos con Love, El tiempo que te doy o This is us dado que también crean un universo propio para sus personajes haciéndonos partícipes de la historia de sus vidas en conjunto. Pero son muy diferentes. En cambio, en cine podemos encontrar más referentes que puedan, quizás, darles una idea de la experiencia que aporta la serie. Es el caso de Siempre el mismo día (One Day, 2011), también basada en la exitosa novela de David Nicholls, que contaba las idas y venidas de otra pareja cuya amistad iba formando una conexión romántica inquebrantable que fue protagonizada por Anne Hathaway y Jim Sturgess. O Nuestros años felices (1973), el clásico de Barbra Streisand y Robert Redford sobre aquellos dos seres diferentes y la historia que comparten durante sus vidas.

La magia de Normal People es que sea capaz de llenarnos de recuerdos, de sentimientos olvidados, de experiencias del pasado o incluso del presente, apreciando más el amor que nos rodea o anhelando que llegue pronto. Nos recuerda la importancia de la amistad en una relación y de dedicar tiempo a la madurez para conocerse a uno mismo y ser feliz con el resultado. Para no depender del amor del otro, pero darlo todo cuando se ama. Y mucho… mucho más…

En mi caso, reconozco que despertó una motivación especial por darle lugar a los recuerdos románticos del pasado. Esos que antes podían parecer dolorosos pero ahora forman parte de mi historia. Pero, sobre todo, a apreciar la madurez adquirida en el presente. A ver con ojos más bondadosos los errores del pasado y apreciar que son parte de mi propio camino. Cuando llegues a verla completa comprenderás el porqué de esta reflexión. Y ninguna serie de esta década consigue removernos tan profundamente.

En resumen, estamos ante una apuesta para enamorarse, pero en todos los sentidos. De los personajes, de sus historias y del amor en todas sus formas. Sobre todo, de ese amor propio que llega con la armonía que, de vez en cuando, trae la madurez.

La pueden encontrar en el canal de pago de Starz en Prime Video de México; Movistar en Argentina; o Lionsgate+ en la mayoría de países de Latinoamérica. En EE. UU. está disponible en Hulu.

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