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Laura Dern y el clásico con Nicolas Cage que cambió su opinión sobre las escenas de sexo

La actriz estadounidense Laura Dern en el set de 'Salvaje de corazón', basada en la novela de Barry Gifford y dirigida por David Lynch. (Foto de PolyGram filmada Entertainment/Sunset Boulevard/Corbis vía Getty Images)
La actriz estadounidense Laura Dern en el set de 'Salvaje de corazón', basada en la novela de Barry Gifford y dirigida por David Lynch. (Foto de PolyGram filmada Entertainment/Sunset Boulevard/Corbis vía Getty Images)

Grabar escenas de sexo en una película o serie no es una tarea que cualquier actor o actriz esté dispuesto a asumir. El rodar en sets llenos de personal técnico y artístico observando, compartir momentos íntimos en escena con personas con las que puedes no estar cómodo o el exponer tu cuerpo ante los millones de personas que van a ver el producto audiovisual, a veces conducen a cláusulas en los contratos que impiden rodar estas secuencias o al uso de dobles de cuerpo, como ocurrió con Laura Dern en los comienzos de su carrera.

Cuando aún daba sus primeros pasos en Hollywood, cuando era esa adolescente que en los 80 comenzó a despuntar con películas como Palabras suaves, Máscara o Terciopelo azul, la actriz de Jurassic Park reconoció que no se sentía cómoda protagonizando desnudos en pantalla. Habiendo empezado a trabajar desde tan joven, teniendo como padres a los también actores Bruce Dern y Diane Ladd y conociendo lo cruel que puede ser el mundo del cine, es una decisión comprensible, aunque la experiencia, y en especial un trabajo con Nicolas Cage en uno de los clásicos más aclamados de principios de los 90, terminaría por cambiar su opinión.

Hablo de la película Salvaje de corazón, título estrenado en 1990 en donde Dern volvió a colaborar junto al director David Lynch, el responsable de Twin Peaks o Mulholland Drive, tras Terciopelo Azul. Su relato seguía a una joven llamada Lula, una chica dura a la vez que vulnerable que sale a la carretera junto a su amante, interpretado por Nicolas Cage, mientras huye del férreo control de su madre. Era un título con altas dosis de pasión desatada donde el erotismo y la relación entre sus dos protagonistas jugaba un papel imprescindible, por lo que era complicado rodarla sin Dern dispuesta a grabar desnudos.

Por suerte, la propuesta de Salvaje de corazón, y el tipo de relación que planteaba la historia con el personaje de Cage, llevó a la actriz a cambiar de parecer sobre las escenas de sexo. Aunque eso sí, tal y como desveló en una entrevista en 1990 con Interview Magazine, solo estaba dispuesta a cruzar esta barrera si se daban unos requisitos, como el mostrar una relación madura que se alejara de la infantilización y superficialidad con la que el cree que el sexo se muestra habitualmente en pantalla.

“Desde el principio, Nicolas y yo tuvimos largas conversaciones sobre eso. Estas son dos personas que se excitan porque se aman. Nunca hay un momento en el que uno intente excitar al otro poniéndolo celoso”, comenzaba explicando la actriz. “Una de mis escenas favoritas es donde me cuenta su primera experiencia sexual. Es genial, porque Lula, mi personaje, se deja excitar por eso. Cuando traté de averiguar quién era Lula por primera vez, miré esa escena”.

Ante la reflexión de su experiencia con Cage, el entrevistador matizaba a Dern sus palabras y destacaba que el sexo en el cine aún estaba lejos de normalizarse, sobre todo a la hora de sacarlo a diálogo y huir de las conversaciones banales. “A veces, en una película, ves a dos mujeres hablando sobre sexo, pero nunca ves a un hombre y una mujer discutiendo sobre ello como si no fuera una actividad totalmente traumática, sobreexcitada y manipuladora”, le planteaba a la protagonista de Salvaje de corazón.

El actor estadounidense Nicolas Cage, la actriz estadounidense Laura Dern, la actriz italiana Isabella Rossellini y el director estadounidense David Lynch posan durante la presentación de
El actor estadounidense Nicolas Cage, la actriz estadounidense Laura Dern, la actriz italiana Isabella Rossellini y el director estadounidense David Lynch posan durante la presentación de "Salvaje de corazón" en la 43ª edición del Festival de Cine de Cannes, el 19 de mayo de 1990 en Cannes, sur Francia. (Foto de GERARD JULIEN/AFP vía Getty Images)

En este sentido, la actriz rescató los comentarios que le llegaron tras el estreno de la película en el Festival de Cannes, donde se hizo con la Palma de Oro en 1990. Más allá de las habituales reseñas del impacto de las secuencias del film, algo normal en un cine tan surrealista como el de David Lynch, se destacó el realismo en la construcción de los momentos sexuales y la honestidad en la explotación del romance, precisamente, las mismas sensaciones que tuvo al leer el guion que le hicieron perder el miedo a lanzarse a grabar desnudos en cámara, sentir que estaba grabando algo serio y no simplemente exponiendo su cuerpo por mero morbo sexual.

“Los actores están diciendo la verdad en algún nivel, y la gente tiene que creerlo. En Cannes, mucha gente dijo: ‘Oh, impactante", pero una chica italiana me dijo: "Dios mío, le dije eso a mi novio la otra noche". De eso habla Lula. Así es la vida: excitarnos el uno al otro, sentirnos bien, sentirnos enamorados”, continuaba relatando Dern.

“Nunca había hecho desnudos en una película. Nunca lo he tolerado por mí misma, pero David lo quería, y me sentía completamente cómoda con eso porque esa historia de amor estaba muy protegida. Nunca hay un momento en el que sientes que explota algo. Me interesa ver de qué hablan los críticos estadounidenses en comparación con los europeos, quienes realmente no lo cuestionaron mucho”, matizaba.

De esta forma, Salvaje de corazón ayudó a Dern a continuar creciendo como actriz en Hollywood, a analizar las posibilidades de cada proyecto cinematográfico, a saber cuando romper límites y a desprenderse de sus miedos, dejando para el recuerdo una de las películas más míticas, salvajes y desatadas de los 90 que a día de hoy sigue estando entre los títulos más reivindicables de su filmografía.

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