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Liam Neeson no merecía el desprecio que tuvo en Hollywood con una película de los '90

Liam Neeson contra una pared de ladrillos en una escena de la película 'Darkman: El rostro de la venganza', 1990. (Foto de Universal Pictures/Getty Images)
Liam Neeson contra una pared de ladrillos en una escena de la película 'Darkman: El rostro de la venganza', 1990. (Foto de Universal Pictures/Getty Images)

Liam Neeson alcanzó la cumbre de su carrera en los 90, donde demostró su talento dramático en títulos oscarizados como La lista de Schindler y, sobre todo, se erigió como uno de los grandes héroes de acción de Hollywood gracias a sagas como Star Wars. Tal fue el carisma que demostró en este género que la industria no tardó en darle un sinfín de proyectos de altos vuelos, como Batman Begins, El reino de los cielos, la saga Búsqueda Implacable, Furia de Titanes, la adaptación de Brigada A a la gran pantalla o sus múltiples colaboraciones con Jaume Collet-Serra, entre muchos otros.

Sin embargo, aunque hoy es difícil no pensar en el buen hacer de Neeson protagonizando persecuciones, tiroteos, batallas épicas o aventuras de pura adrenalina, durante su salto al estrellato hubo quien dudó de sus habilidades para llevar el peso de grandes blockbusters. De hecho, cuando su nombre sonó para protagonizar un recordado título de aventuras de los 90, hubo quien se burló de sus habilidades en el género.

La culpa la tuvo su trabajo en ese clásico de culto que es para muchos Darkman: El rostro de la venganza, la película de Sam Raimi de 1990 que le dio un impulso en la acción y que, además de traer por primera vez al director de Spider-Man o Doctor Strange en el multiverso de la locura al mundo de los superhéroes, se erigió como una interesante aproximación en clave de serie B a este género que empezó a despuntar tras el taquillazo del Batman de Tim Burton. Y no es que la actuación de Neeson fuera mala, más bien fueron los prejuicios a interpretar héroes enmascarados que aún había por aquellos años en Hollywood.

Así lo contó el director, guionista y productor Patrick Read Johnson, responsable de clásicos familiares de aquella década como ¡Cuidado! Bebé suelto o la serie Dinosaurios, en una entrevista con IGN. En la intervención, habló del proceso de producción de Corazón de dragón, la cinta de fantasía medieval producida por Universal que Dennis Quaid protagonizó en 1993 donde estuvo implicado en su escritura y realización.

Fue un proyecto que interesó en Hollywood, por lo que cuando se puso sobre la mesa recibió muchas llamadas de agencias y actores para dar vida a su protagonista, para el que inicialmente quería a un intérprete inglés. Y con Neeson, de origen británico, despuntando aquellos años en Hollywood y teniendo en su filmografía clásicos como Excalibur, la idea de verle en esta nueva cinta de aventuras y dragones surgió en la mente de Read Johnson.

“Todos los actores de todas las agencias querían hablar conmigo sobre interpretar a Bowen. Todos los grandes protagonistas masculinos ingleses están pasando por mi oficina, haciendo fila para ser los protagonistas de esta película”, comenzaba relatando sobre el proceso de casting. “Recuerdo que un día llegó este joven actor y se llamaba Liam Neeson. Sabía quién era, era fan desde sus primeros trabajos, la película que hizo con Cher, Excalibur y todos esos pequeños papeles en los que realmente destacó. Y, por supuesto, acababa de hacer Darkman”.

Según el productor, ambos conectaron en su primera reunión y el actor demostró entender la esencia de Corazón de dragón como pocos. Sin embargo, cuando presentó a Neeson al estudio, Tom Pollock, quien por aquellos años ejercía de presidente de Universal y trabajó en la producción de la cinta de Sam Raimi, se burló de las confianzas de su socio en al actor de Darkman: El rostro de la venganza, precisamente por lo poco convincente que le vio en el género de acción bajo la máscara de este personaje. “Neeson y yo realmente nos llevamos bien, era divertido pero serio, era melancólico pero cómico, y entendió la película por completo. Así que entré en la oficina de Tom Pollock y dije: ‘Liam Neeson’. Dijeron: ‘¿¡Liam Neeson!? ¡¿Darkman?! ¡De ninguna manera!’”.

El aroma de serie B, el verse como un intento de copia de Batman y las excentricidades de su personaje, un científico que renace con el rostro desfigurado y habilidades sobrehumanas tras ser víctima de un atentado; no jugaban a favor de la reputación de Darkman. Pero, honestamente, es una película que entendió muy bien las virtudes del género comiquero y donde Neeson se lució en sus habilidades con la acción. Solo hay que ver cómo el tiempo la ha posicionado como clásico de culto, cómo Sam Raimi fue elegido para dirigir Spider-Man años después o cómo grandes franquicias como Star Wars no dudaron en escoger a Neeson como uno de sus grandes héroes de acción. Sin embargo, desde Universal, el mismo estudio que produjo esta cinta de superhéroes, no tuvieron ojos para ver todo esto.

El responsable de Corazón de dragón también contó que Neeson se mosqueó cuando le dio la noticia del rechazo, puesto que se veía perfectamente en el papel. “Recuerdo que salíamos a beber o a comer sushi o algo así y él se quejaba: ‘¿Por qué no me dejan estar en esta película? Soy perfecto para eso’. Fue una experiencia realmente desgarradora. Finalmente perdí los estribos por Liam, regresé y dije: ‘¡Están locos! ¡Están locos! Este tipo será genial’”, continuaba Read Johnson.

Liam Neeson enmascarado en una escena de la película 'Darkman: El rostro de la venganza', 1990. (Foto de Universal Pictures/Getty Images)
Liam Neeson enmascarado en una escena de la película 'Darkman: El rostro de la venganza', 1990. (Foto de Universal Pictures/Getty Images)

Pero de poco sirvieron sus quejas, porque Universal ya tenía en el punto de mira a iconos del género como Arnold Schwarzenegger o a otras estrellas de la década como Tom Hanks, con todos sus esfuerzos puestos en intentar atraerles al proyecto. Sin embargo, como bien se destaca en la entrevista, ninguno de estos dos actores tenía el más mínimo interés en trabajar en una aventura de fantasía medieval al sentir que no encajaban. De hecho, cuenta que Hanks se quedó perplejo cuando le ofrecieron el papel.

“Mientras tanto, le enviaban el guion a Tom Hanks, lo cual era completamente irreal. Tom Hanks nunca iba a hacer esta película”, matizaba Read Johnson. “Resultó que a Tom realmente le gustó el guión, pero dijo: ‘¡¿Qué están pensando?! Necesitas un caballero inglés del siglo XII. ¿Por qué me das esto?’ También se lo enviaron a Arnold Schwarzenegger, y lo amo, pero se suponía que esta sería una película muy verbal. Lo digo de la mejor manera posible, y creo que el propio Arnold no lo haría”.

Finalmente, Dennis Quaid fue el actor que se puso al frente de esta fantasía medieval para todos los públicos. Fue un título que todos los que crecieron en los 90 recordarán, pero no dejó una huella profunda en Hollywood. En cambio, Neeson, que por aquella época también se labró un nombre importante en el drama con su nominación al Óscar por La Lista de Schindler, terminó explotando sus virtudes como héroe de acción de la mejor manera posible en Star Wars, Batman Begins, El reino de los cielos o Búsqueda implacable y erigiéndose como una de las estrellas indiscutibles del género, en el que en la actualidad sigue al pie del cañón.

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