Los Golden Globes prueban lo que todos sabíamos sobre Robert Downey Jr. desde que acabó Iron Man

El actor se alzó con el premio a Mejor Actor Secundario por su trabajo en 'Oppenheimer'

Robert Downey Jr. ganó el Golden Globe por 'Oppenheimer': un premio con un significado mayor. (Foto de Michael Buckner/Golden Globes 2024/Golden Globes 2024 via Getty Images)
Robert Downey Jr. ganó el Golden Globe por 'Oppenheimer': un premio con un significado mayor. (Foto de Michael Buckner/Golden Globes 2024/Golden Globes 2024 via Getty Images)

Los Golden Globes se rindieron ante el fenómeno de Barbenheimer dividiendo muchos de sus premios entre los grandes éxitos cinematográficos de 2023, pero decantándose por Oppenheimer en el apartado de Mejor Drama, Director e interpretativo a través de galardones a Cillian Murphy como Mejor Actor y Robert Downey Jr. como Mejor Actor Secundario (Barbie no pudo conseguir lo mismo y Margot Robbie y Ryan Reynolds se marcharon con las manos vacías). Sin embargo, mientras el premio al protagonista de este drama sobre la creación de la bomba atómica estaba más que cantado, el caso del eterno Iron Man se siente y aporta algo diferente.

Porque no solo tenía competencia en las quinielas –sobre todo en la figura de Ryan Gosling y en unos premios que solían tender hacia la inmediatez del famoso de moda– sino porque el reconocimiento a Robert Downey Jr. prueba algo que todos ya sabíamos sobre este actor. Una verdad enorme que muchos dábamos por sentada desde que colgara el traje de Iron Man con Avengers: Endgame en 2019.

El trascendente significado de su victoria por Oppenheimer

Robert Downey Jr. tendrá una legión de fans a sus espaldas gracias a sus películas interpretando a uno de los superhéroes favoritos del público, pero el éxito con Marvel tuvo su precio.

Es cierto que amasó una fortuna dando vida a Iron Man pero, a cambio, sufrió la falta de diversificación a la que nos tenía acostumbrados. Porque ese actor que encandiló a la crítica en 1992 con Chaplin, revivió con Ally McBeal (2000-2002) o nos encandiló en Zodíaco (2007), se centró prácticamente de lleno en el papel de Tony Stark desde que la saga comenzara a calar hondo entre el público.

En la última década desde Los Vengadores (2012) -que fue su tercera incursión como Iron Man- solo hizo cuatro películas ajenas al universo de Marvel y solo Oppenheimer tuvo éxito. Chef a domicilio, El juez o Dolittle no obtuvieron buenos resultados demostrando que, a pesar del éxito, el público no parecía interesado en sus propuestas fuera de la saga heroica. Que Robert Downey Jr. necesitaba reinventarse como actor, recordar al público -sobre todo a la generación que lo descubrió en el papel de Iron Man- que era mucho más que un fenómeno puntual. Que su lista de éxitos no terminaría con Avengers: Endgame, que su talento encontraría el camino para llegar a la cima de nuevo desde vertientes nuevas.

Y entonces llegó el drama de Christopher Nolan.

El director le sirvió en bandeja un personaje que lo devolvía a la profundidad narrativa de sus proyectos de antaño. Interpretó a Lewis Strauss, el antagonista del físico que dio vida Cillian Murphy, un personaje conflictivo y polémico que le permitía desempolvar su talento desde un rol secundario, sirviendo de complemento imprescindible en una historia donde no era la gran estrella. No era el gran protagonista ni hacía falta que sacara a relucir su tendencia al estruendo grandilocuente en pantalla. Y el resultado fue su mejor trabajo como actor en los últimos años. Y no solo lo digo yo. Él también lo reconoció diciendo que Oppenheimer "es la mejor película en la que he estado".

Que los Golden Globe hayan reconocido su trabajo sin caer en la locura mediática provocada por el Ken de Ryan Gosling (que hubiera sido normal en las elecciones habituales de la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood), siembra el camino hacia una temporada de premios que puede pintar gloriosa para Robert Downey Jr.

El actor fue bastante irónico en su agradecimiento, dirigiéndose a sus “consejeros profesionales” que, según sus palabras, “tuvieron el descaro de decir que necesitaba reiniciar mi carrera” antes de aceptar la oferta de Christopher Nolan. Una noción que, en líneas generales, hace tiempo que muchos teníamos en mente.

Porque Iron Man fue un papel definitivo en su carrera. Un papel que se convirtió en sinónimo profesional de Robert Downey Jr. y que, sin dudas, escribió su nombre en los libros de historia del cine moderno. Sin embargo, su popularidad y grandiosidad mediática hizo sombra al resto de sus trabajos, dejando en evidencia que Robert Downey Jr. debía evaluar sus opciones y renacer ante la audiencia desde una película que nos permitiera verlo desde prismas opuestos a Iron Man.

Por eso, Oppenheimer, el éxito en taquilla, los aplausos a su gran trabajo interpretativo y ahora el Golden Globe confirman que estábamos en lo cierto. Que un personaje opuesto a todo lo que había hecho antes, sacudiendo el protagonismo y poniendo todo su talento a favor de una obra que requiere de un esfuerzo coral potente, le sirvió para renacer ante los ojos del público.

Quién sabe si este premio es solo el comienzo de una carrera que podría valerle el Óscar. De ser así podríamos estar ante un camino nuevo por la meca del cine donde lo recordemos junto al legado de Iron Man pero sin que sea su sombra.

Este artículo fue escrito en exclusiva para Yahoo en Español por Cine54.

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