Pepe Aguilar y Abraham Quintanilla: la tiranía de un padre y el amor de otro para convertir a sus hijas en estrellas

Ángela y Pepe Aguilar (Getty Images)
Ángela y Pepe Aguilar (Getty Images)

Si algo nos revela la trama de la serie biográfica acerca de Selena que recién se estrenó en Netflix, es que las relaciones entre padres e hijas artistas suele ser muy compleja, sobre todo si el padre es también el que lleva los hilos de la carrera artística de su retoño.

En el caso de Abraham Quintanilla, no es secreto que su relación con Selena –y el resto de sus hijos– era difícil, que su deseo personal de triunfar como músico influyó en su obsesión para que sus hijos alcanzaran el éxito y que podía llegar a ser excesivamente exigente y hasta verbalmente agresivo con Selena.

Esto contrasta duramente con otro padre que ha guiado a su hija al éxito: Pepe Aguilar.

El punto de comparación surgió desde que Ángela Aguilar comenzó su carrera públicamente, pero se ha ido haciendo cada vez más notorio conforme la joven heredera del clan Aguilar va despegando, y alcanzó su punto álgido cuando Ángela lanzó un disco homenaje a Selena, que incluía versiones de temas que había hecho populares la estrella de Corpus Christi.

El contraste vino a ser notorio al verse la manera en que Pepe, que ha sido músico desde que era niño y creció con la disciplina inculcada por sus padres, don Antonio Aguilar y la recién fallecida Flor Silvestre, presta de manera incondicional su apoyo a sus hijos Leonardo y Ángela en sus carreras musicales, y no incurre en tácticas para amedrentarlos, que eran la rúbrica de Quintanilla, hoy ya semirretirado, de su época de mayor auge como mánager y agente de Selena y los Dinos.

Un detalle que fue innegable es que Pepe ha sabido guiar con amor y cooperación a su hija menor en el camino de la fama, quizá precisamente porque ésta no lo deslumbra, ya que ha visto cómo opera el mundo del espectáculo. Esta es una ventaja que Quintanilla, que quiso ser un cantante en sus mocedades pero su propia familia lo impidió, no tuvo y esto hizo que su manera de relacionarse con el éxito de sus hijos fuera distinta, y se manifestara como una relación que muchas veces ha sido descrita por testigos como “tiránica”.

Cuando Ángela grabó su disco hizo lo que la buena educación dicta y antes del lanzamiento envió una carta de su puño y letra a la familia de Selena en la que hablaba de cómo, pese haber ella nacido 8 años después del asesinato de Selena a manos de Yolanda Saldívar, la influencia musical de la intérprete de “Amor prohibido” ha sido crucial y una pieza vital en su manera de hacer música y vivirla.

La carta nunca fue contestada, y la única “respuesta” que hubo, de manera indirecta, fue una alusión que publicó Suzette Quintanilla (que es, por cierto, productora ejecutiva de la serie de Netflix) en Instagram, cuando publicó una foto de su hermana muerta y puso al pie de foto una referencia a que el estilo de Selena era único, al que los fans respondieron de un modo muy poco sutil.

Por su parte, Pepe, ante esta falta de respeto, fue muy ecuánime y declaró al diario Reforma lo siguiente: "Mi hija Ángela mandó una carta [a los Quintanilla] y le pasó como cuando yo le mandé mi disco y una carta a don Vicente Fernández [en 2013 grabó el disco ‘Lástima que seas ajena’, que era una reinterpretación de varios éxitos del Charro de Huentitán], y él tampoco me contestó", comentó el intérprete de “Por mujeres como tú”.

“La carta de la familia Quintanilla no fue contestada", reafirmó, "pero yo les quiero decir a los fans de Selena y a los fans de don Vicente que cuando se hacen este tipo de homenajes no es para explotar nada. Es realmente por una admiración".

El cantante explicó que su hija decidió hacer este homenaje ya que, aunque por su corta edad no disfrutó de la también actriz cuando estaba viva, ha podido identificarse con ella por su legado musical. “Cada personaje mexicoamericano que influye a que la gente de Estados Unidos se siente orgullosa, a [Ángela] también la inspira", dijo a Reforma.

Así, la producción musical de Ángela es cuidada con amor por su padre, que ha procurado nunca humillarla, sino impulsarla en su senda elegida, mientras que la historia sigue pasando factura a Abraham Quintanilla en cada representación de la vida de su hija, como un perfeccionista resentido, desconfiado y exigente, que si bien llevó a su hija al triunfo y a ser leyenda, causó una relación tensa entre ellos que la muerte no resolvió. Un rol de villano en la historia de Selena, que si bien no es completamente real, es una imagen que el colectivo de ardientes fans de la reina del Tex-Mex conservarán por siempre.

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