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La secuela de '300' que nunca vio la luz: una hermosa historia de amor entre dos hombres con guerra

Zack Snyder escribió el guion de la que habría sido la tercera y última película de la épica espartana, pero el estudio se negó a producirla

Gerard Butler entró en el horizonte del público gracias a un éxito como '300'. (Foto de Kevin Winter/Getty Images)
Gerard Butler entró en el horizonte del público gracias a un éxito como '300'. (Foto de Kevin Winter/Getty Images)

Antes de adentrarse en el universo de Superman y sus amigos justicieros, o de convertirse en uno de los directores que más apoyo incondicional recibe por parte de sus fans, Zack Snyder inició su andadura hollywoodense con una película que sentó las bases de su estilo marcado por la acción y extravagancia visual. Tiene tantos seguidores como detractores, y la crítica raras veces ha estado de su parte, pero este estadounidense siempre se mantuvo fiel a su visión artística.

Lo demuestra de nuevo con Rebel Moon (Parte Uno): La niña de fuego, la odisea espacial en la que estuvo más de diez años trabajando y que está dividiendo opiniones entre la negatividad de los críticos y la apreciación de los fans.

También lo demostró en 2006 con esa película que lo plantó firme en el negocio de los blockbusteres: 300, y curiosamente, lo habría demostrado de nuevo con la secuela que había ideado para su historia de espartanos.

Zack Snyder fue el padre del multiverso de los superhéroes de DC Comics. Una figura central detrás del Superman de Henry Cavill, el fichaje de Gal Gadot como Wonder Woman y el Batman de Ben Affleck, hasta que James Gunn tomó la batuta para reconstruirlo todo tras el descalabro de Liga de la Justicia y los últimos desastres de taquilla de ese mismo universo. Sin embargo, mucho antes, el cineasta dejaba huella con su afán por crear sagas y franquicias a su manera.

No cabe dudas que si hubo una película que causó sensación en 2006, esa fue 300. Aquella adaptación fue una de las obras cinematográficas más fieles al estilo artístico de una novela gráfica, y fue la película que catapultó a Zack Snyder como uno de los cineastas que pisaban fuerte en el Hollywood de la época.

Gerard Butler fue un Leónidas legendario en '300'. (Foto de Steve Granitz/WireImage)
Gerard Butler fue un Leónidas legendario en '300'. (Foto de Steve Granitz/WireImage)

Aquella guerra espartana, que también sirvió como carta de presentación para Gerard Butler en Hollywood, tuvo una secuela fallida ocho años más tarde que, si bien fue dirigida por otro director (Noam Murro), contó con Snyder como guionista y productor. No obstante, ambas producciones tenían finales que dejaban la puerta abierta a una continuación. Y esto era por un motivo. Snyder quería terminar el periplo épico con una tercera película. Y estuvo cerca de conseguirlo.

LA ODISEA DE '300', TERCERA PARTE

Zack Snyder escribió el guion y se lo presentó a los ejecutivos de Warner Bros. Si tenemos en cuenta el éxito de las dos entregas anteriores, cualquiera pensaría que el estudio estaría encantado con la idea de seguir exprimiendo el fenómeno. Después de todo, habían cosechado casi 800 millones de dólares en la taquilla mundial, siendo películas rentables tras una inversión estimada en 60 millones para la primera y 100 millones para la segunda. Sin embargo, el estudio se negó a darle luz verde.

Aunque las conexiones entre 300 y su secuela, 300: El nacimiento de un imperio, fueron más bien superficiales, Zack Snyder quería cerrar su paso por el cine épico con una tercera entrega que escribió durante la pandemia. Sin embargo, la inspiración lo terminó llevando por un terreno diferente: una historia de amor homosexual con Alejandro Magno como protagonista que no convenció a los ejecutivos del estudio.

Zack Snyder quería extender el universo de '300' con una tercera película. (Foto de Eric Charbonneau/Getty Images for Warner Bros.)
Zack Snyder quería extender el universo de '300' con una tercera película. (Foto de Eric Charbonneau/Getty Images for Warner Bros.)

Según confesó el cineasta al podcast The Fourth Wall en 2021, se dispuso a escribir la tercera entrega con la intención de unir los paralelismos de las dos anteriores pero lo que creó fue un drama sobre la relación entre el conquistador y su mejor amigo, Hefestión. Es decir, la misma relación que Oliver Stone intentó explorar en Alejandro Magno (2004) con Colin Farrell como el conquistador y Jared Leto como el amante, pero fue vapuleado por la crítica y algunos historiadores.

“Tenía un acuerdo con Warner Bros. durante la pandemia de escribir lo que esencialmente sería el capítulo final de 300”, contó el director. “Pero cuando me senté a escribir terminé escribiendo una película diferente. Estaba escribiendo algo sobre Alejandro el Grande y se convirtió en una película sobre la relación entre él y Hefestión. Terminó siendo una historia de amor, así que no encajaba como la tercera película [de 300]”.

Tanto 300 como su secuela se centraron en la imagen de dos guerreros griegos durante las guerras contra las invasiones persas, con Xerxes (Rodrigo Santoro) como el villano tirano. Todos estos eventos, edulcorados con dosis de ficción, tuvieron lugar en una era completamente diferente a la existencia de Alejandro Magno. Por ejemplo, Leónidas vivió entre 540 a.C. hasta 480 a. C y el otro protagonista de la segunda parte, Temístocles, lo hizo entre 524 a. C. y 459 a. C., mientras Alejandro vivió entre 356 a. C. a 323 a. C. Es decir, hay un siglo de diferencia, haciendo más difícil la línea temporal más allá del cambio de tono de la historia.

Por lo tanto, el producto ya no encajaba como secuela de 300 o final de la historia cinematográfica y se puede comprender que, como parte del acuerdo que tendría el director, el estudio no estuviera interesado. Sin embargo, no puedo evitar imaginar cómo habría sido esta película bajo la concepción visual de la saga, con esos colores sepias, secuencias de acción impactantes y la glorificación física de esos guerreros letales.

Probablemente se hubiera sentido más como una historia de ficción edulcorada con pinceladas de cómic que una obra histórica, con lo cual hubiera podido defenderse de los historiadores y servir como una secuela de 300 en la lejanía. Como si fuera un universo cinematográfico y no una secuela directa. A título personal, después del desencanto del Alejandro Magno de Oliver Stone, me hubiera encantado descubrir esta propuesta con ese tono visual tan peculiar de Zack Snyder.

De todos modos, Snyder está convencido que el guion le quedó “realmente grandioso”, que se trataba de una “historia de amor hermosa con guerra” y que le hubiera encantado llevarla a la gran pantalla pero que “Warner dijo que no… no son grandes fans míos. Es lo que es”.

Con esa frase final, Snyder tal vez estaba refiriéndose a los choques creativos que habrían tenido lugar durante el montaje de Liga de la Justicia. Recordemos que la película estrenada en 2017 tomó un camino diferente cuando Zack Snyder sufrió una tragedia personal y tuvo que dejar el proyecto en manos de otro director a mitad de camino. El problema es que ese reemplazo -Joss Whedon- cambió la visión, rehaciendo escenas y retocando arcos dramáticos, dando como resultado una película diferente que disgustó a muchos fans. Tanto que fue en ese momento que comenzó el movimiento online conocido como "#ReleaseTheSnyderCut", donde los fans pedían a Warner Bros. que dieran vía libre a Snyder para hacer un montaje nuevo con su visión original. Tras años de insistencia lo consiguieron, estrenando la segunda versión en 2021.

Sin embargo, no todo fue un camino de rosas sino que, al mismo tiempo, comenzaba el distanciamiento entre Snyder y Warner. El director dijo que la experiencia de editar la película de nuevo había sido “una tortura”, asegurando en una entrevista a Uproxx que volver a la historia para hacer el “Snyder Cut” fue divertido pero que Warner Bros. siguió “torturándolo por cualquier motivo”.

“No sé por qué soy tal grano en el culo porque no intento serlo, de verdad. Si analizas lo que pasó con Warner Bros., no es una situación normal”, sentenciaba para luego aplaudir su nueva asociación con Netflix. Y es que después de llevar casi dos décadas anclado en Warner, Snyder se pasó al gigante streaming. Primero con Ejército de los muertos (2021) y ahora con Rebel Moon, un proyecto que comenzó a desarrollar en 2012 inspirado en el cine de Akira Kurosawa y Star Wars.

Sofia Boutella es una heroína de armas tomar en 'Rebel Moon'. (Cr. Chris Strother/Netflix ©2023)
Sofia Boutella es una heroína de armas tomar en 'Rebel Moon'. (Cr. Chris Strother/Netflix ©2023)

Es más, Snyder presentó la idea a Lucasfilm como una entrega más madura del universo galáctico e, incluso, la llevó a Warner Bros. con la intención de expandirla con videojuegos. Hasta que, finalmente, Netflix se lo compró. Protagonizada por Sofia Boutella, Charlie Hunnam, Djimon Hounsou y Ed Skrein, Rebel Moon (Parte uno): La niña del fuego ya está disponible en la plataforma, mientras que la segunda parte, titulada La guerra que deja marcas, se estrenará el 19 de abril de 2024.

La película se hubiera titulado 300: blood and ashes (300: sangre y cenizas) y explorado aquella relación homosexual que tantas espinas provocó cuando Oliver Stone hizo el intento. Quizás ahora que tiene nuevo socio y con el interés hollywoodense de explorar la diversidad en el cine, quizás pueda desempolvar ese guion y buscarle la vuelta.

Este artículo fue escrito en exclusiva para Yahoo en Español por Cine54.

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