El sex-symbol olvidado de Hollywood que hizo suspirar con más de 120 películas

Sessue Hayakawa era el amante prohibido del cine entre 1910 y 1920 aunque pocos recuerdan su nombre

Sessue Hayakawa, el sex-symbol de Hollywood olvidado por la historia. (Foto de Los Angeles Examiner/USC Libraries/Corbis via Getty Images)
Sessue Hayakawa, el sex-symbol de Hollywood olvidado por la historia. (Foto de Los Angeles Examiner/USC Libraries/Corbis via Getty Images)

Años antes que Gary Cooper, Clark Gable, George Clooney o Brad Pitt se colgaran la etiqueta de ‘sex-symbols’ del cine, hubo otro actor que pasó a la historia por ser de los primeros. Y muchísimo antes que ellos: nada menos que entre 1910 y 1920. Sin embargo, a pesar de haber protagonizado más de 120 películas, hoy en día muy pocos recuerdan su nombre. Hablo de Sessue Hayakawa, un actor japonés que por entonces hacía suspirar a los espectadores con cada una de sus apariciones en pantalla.

Su historia es verdaderamente de película y es una pena que su nombre no se recuerde como a otras leyendas del cine. Tenía una mansión que semejaba a un castillo, daba las fiestas más salvajes de Hollywood y fue el primer actor masculino asiático en estar nominado al Óscar. Sin embargo, hoy en día, la mayoría de sus películas se han desvanecido.

LA HISTORIA DEL SEX-SYMBOL ORIGINAL

Sessue Hayakawa llegó al cine por pura casualidad y, debido al racismo imperante de la era, se convirtió en el villano atractivo del cine mudo. Los amantes del cine clásico tal vez recuerden su nombre por su papel del Coronel Saito en la inolvidable El puente sobre el río Kwai (1957) -el mismo que le valió su nominación al Óscar a mejor actor secundario- sin embargo, su historia en Hollywood databa de varias décadas con una popularidad asombrosa. Como les digo, fue de los primeros sex-symbols masculinos de la historia del cine, recordado junto al italiano Rudolph Valentino o el mexicano Ramon Novarro -el mismo que puso de moda por primera vez el mote de Latin Lover-.

Hayakawa alcanzó el éxito gracias a la imagen de ser un fruto prohibido. ¿Qué significa esto? Básicamente, EEUU todavía vivía bajos sus leyes de anti mestizaje (y lo hizo hasta 1967) que en muchos estados prohibía las relaciones y matrimonios interraciales. Por eso, Sessue saltó al estrellato como el amante prohibido, el villano irresistible que se podía ver pero no tocar, convirtiéndose en una de las estrellas mejor pagadas de la época al cobrar $5.000 a la semana en 1915 -una barbaridad por entonces- y amasando una fortuna de $2 millones al año con su propia productora en los años ‘20s.

Sessue Hayakawa en 1910, era el amante prohibido del cine de la época. (Foto de John Springer Collection/CORBIS/Corbis via Getty Images)
Sessue Hayakawa en 1910, era el amante prohibido del cine de la época. (Foto de John Springer Collection/CORBIS/Corbis via Getty Images)

Pero, ¿cómo llegó hasta allí? Nacido un 10 de junio de 1886 en Japón, era uno de los seis hijos del gobernador de la provincia de Chiba. Su familia tenía su futuro decidido esperando que se convirtiera en oficial de la Armada Imperial Japonesa. Pero tras romperse el tímpano cuando nadaba al fondo de un lago, no logró pasar la prueba, siendo la vergüenza de su familia. Esto hizo que se distanciara de su padre, intentando suicidarse recurriendo al haraquiri -el código ético samurái de apuñalarse a uno mismo-. Pero gracias a su perro que alertó con los ladridos que algo estaba sucediendo, sus padres lograron detenerlo a tiempo.

Una vez recuperado, y siguiendo los deseos de sus padres de que se convirtiera en banquero, se marchó a EEUU a estudiar ciencias políticas en la Universidad de Chicago en 1909. Y aquí las historias difieren. Hay historiadores que dicen que se graduó y otros que dicen que no. Pero sea como fuere, llegó a Los Angeles y se enamoró del teatro japonés de Little Tokyo, y decidido quedarse para probar suerte como actor. Se casó en 1914 con la también actriz Tsura Aoki y ese mismo año comenzó su ascenso meteórico.

Sessue Hayakawa alrededor de 1929, cuando hacía suspirar a los espectadores. (Foto de Hulton Archive/Getty Images)
Sessue Hayakawa alrededor de 1929, cuando hacía suspirar a los espectadores. (Foto de Hulton Archive/Getty Images)

Su belleza natural y sus intensas expresiones gestuales lo hacían perfecto para el cine mudo y, tras varios cortometrajes, causó tal sensación interpretando a un diplomático japonés en la película The Typhoon que enseguida consiguió un contrato con Famous Players-Lasky, que luego se convertiría en Paramount Pictures. Entre 1914 y 1915 hizo decenas de trabajos cinematográficos, coronándose como ‘sex-symbol’ romántico con su papel en The Cheat (1915) dirigida por Cevil B. DeMille. Esta historia de traición y deseos prohibidos lo puso en el mapa definitivo de los adolescentes de la época, convirtiéndose en un ídolo de masas de la noche a la mañana. Sessue representaba la manzana prohibida ante un público oprimido por leyes racistas. Él representaba los tabús del sexo y la raza y eso mismo lo convirtió en estrella de cine. Patético para la sociedad e irónico para la política.

En menos de lo que canta un gallo cobraba una fortuna a la semana y en 1917 se construyó su propia mansión. Una casona con forma de castillo que fue legendaria en la época por las fiestas que daba, y más tarde como parada obligada en los tours por Hollywood hasta que fue destruida en 1956.

Una postal del año 1921 de la mansión con forma de castillo que pertenecía al ídolo del cine mudo y primer protagonista asiático en Hollywood, Sessue Hayakawa (Foto de Nextrecord Archives / Getty Images).
Una postal del año 1921 de la mansión con forma de castillo que pertenecía al ídolo del cine mudo y primer protagonista asiático en Hollywood, Sessue Hayakawa (Foto de Nextrecord Archives / Getty Images).

Tras aquella película, Hayakawa disfrutaba del rol de protagonista y héroe romántico del cine, aunque la segregación hacía que estuviera encasillado en papeles de villanos exagerados -por el estereotipo asiático de Hollywood- o en romances que solo podía compartir con actrices de su misma raza o ser el fruto prohibido constante. Harto de hacer siempre lo mismo, abrió su propia productora e hizo unas 23 películas en tres años ganando $2 millones en el primero. Él mismo protagonizaba, producía y participaba en la escritura, diseño, edición y dirección de cada una de ellas.

SU ADIÓS AL ÉXITO

Un buen día, y a pesar del éxito descomunal, en 1922 abandonó Hollywood. El motivo exacto se desconoce. Hay quien dice que se cansó del sentimiento antijaponés que se respiraba en el país; otros que fue por dificultades financieras o familiares. Lo cierto es que se marchó y los siguientes años los dedicó a hacer obras de teatro y películas en Europa y Japón. Incluso fue sensación en Francia, Alemania y Rusia, siendo recordado como el primer actor no-caucásico en conseguir popularidad de estrella a nivel internacional. Su riqueza era tal que en 1926 perdió $965.000 en una sola noche en un casino de Monte Carlo.

Intentó probar suerte de nuevo en Hollywood en los años '30, pero la llegada del sonido lo había cambiado todo. Su acento no gustaba a los estudios, y para colmo, había entrado en efecto el Código de Producción que prohibía la representación de parejas interraciales en el cine. Fue un código popularizado como el Código Hays -por estar relacionado con Will H. Hays, el censor más recordado de Hollywood- y estuvo activo entre 1934 y 1954. Es decir que sus opciones se limitaban a esos estereotipos que ya había intentado huir en el pasado. Ante tantos tapujos, siguió viajando con su familia -estaba casado con la también actriz Tsuru Aoki (con quien protagonizó muchas de sus películas) y tenían tres hijos- pero en 1940 se quedó atrapado en Francia durante la ocupación nazi.

Durante aquellos años, según Goldsea, sobrevivió vendiendo sus pinturas. No hizo ninguna película entre 1938 y 1942, y mantuvo su vida nómada hasta entrados los '50s. En esos años trabajó con Humphrey Bogart en el film-noir Secuestro (Tokyo Joe, 1949) y en otras producciones, hasta que llegó al pináculo de su carrera con la nominación al Óscar y el Globo de Oro con El puente sobre el río Kwai. Hizo varias películas más, pero casi todas como personaje invitado, exceptuando Tú, mi conejo y yo (1958) con Jerry Lewis. Y así en 1966 hizo su última película prestando su voz a la cinta animada El soñador aventurero.

Hayakawa se retiró del cine para volver a su ciudad natal, dedicándose al budismo tras la muerte de su esposa en 1961. Se ordenó como Maestro Zen, trabajó como entrenador actoral privado y escribió su propia biografía. “El destino me ha dado mucho. Ha sido amable. Pero se me ha permitido modelar la perspicacia de los hechos en el patrón que el destino ha trazado, para resolver el gran acertijo de la vida por mí mismo”, escribió en su libro de 1960, Zen showed me the way, según The New York Times.

Murió en Tokio en noviembre de 1973 de una trombosis cerebral complicada por una neumonía. Lamentablemente, muchas de sus películas se han perdido con el paso del tiempo, aunque todavía se puede encontrar su estrella en el Paseo de la Fama en 1645 Vine Street de Hollywood.

Fuentes: The New York Times, Silent Film, GoldSea, Factinate

Este artículo fue escrito en exclusiva para Yahoo en Español por Cine54.

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