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El tormento de 'El resplandor' no frenó a Shelley Duvall para siempre

La actriz Shelley Duvall en el set de El resplandor. (Foto: Sunset Boulevard/Corbis via Getty Images)
La actriz Shelley Duvall en el set de El resplandor. (Foto: Sunset Boulevard/Corbis via Getty Images)

Después de trabajar en más de 20 películas y grabar su nombre en la historia de Hollywood con títulos como El resplandor, Shelley Duvall se alejó de la interpretación y poco más volvimos a saber de ella. Después de su último trabajo en la película Manna from Heaven en 2002, tras la que se retiró a vivir a un rancho de Texas para cuidar de su hermano diagnosticado con cáncer de columna, la única aparición que tuvo ante las cámaras fue en 2016. Fue a través de un controvertido reportaje para televisión realizado por Phil McGraw que mostró a la actriz en un delicado estado de salud mental.

Esto nos hizo percibirla como una actriz tocada por el lado más cruel de Hollywood, sobre todo valorando los rumores, confirmados por la propia Duvall, de que rodajes tormentosos como el de El resplandor le habían pasado factura. Resulta imposible olvidar las historias que giraron en torno a esta producción, como que Stanley Kubrick pidió al equipo que no ofrecieran ningún tipo de simpatía a la actriz, aislándola para ayudar a su interpretación. No la elogiaba, cortaba sus frases sin advertencia y la mantenía lejos del resto con la intención de conseguir el nivel de desesperación y stress que transmite el personaje. Sin embargo, comenzó a perder cabello debido a los nervios vividos en el set bajo las órdenes del cineasta. "Desde mayo a octubre entraba y salía de malos estados de salud porque el stress del personaje era enorme" dijo a David Hugues en su libro The Complete Kubrick. (Fuente: Mirror)

Sin embargo, este 2023, más de 20 años después de su retiro, regresa a la interpretación con una película de terror de serie B llamada The Forest Hills. Y, aprovechando la promoción se ha abierto a medios de comunicación donde da una imagen de su vida y su estado que difiere de lo que teníamos en mente.

Así lo ha demostrado en su intervención con People, medio que se ha acercado a su rancho y publicado declaraciones donde se muestra como una persona sensible, con muchas ganas de volver a ser actriz y con lucidez en sus palabras. De hecho, desde la publicación la definen como una mujer “aguda, terrenal, un poco excéntrica y, a veces, emocional cuando recuerda su carrera única”.

No hay más que ver la sinceridad y melancolía con la que ha abordado este recorrido por su vida en Hollywood, sobre que el destaca la confianza que depositó en ella Robert Altman, director con el que trabajó en múltiples películas como Popeye, Nashville o Tres mujeres, o las dificultades que vivió pese a trabajar con directores de la talla de Kubrick o Woody Allen, de las que señala que nunca llegó a percibir un gran salario."No te pagaban mucho, solo una escala más del 10 por ciento", dijo. "Pensaban que las mujeres simplemente se casarían y el esposo las apoyaría. Pero eso no le sucede a todas".

“No me sentía hermosa. Tenía ojos grandes, orejas grandes…”, confiesa Duvall, quien destaca que la admiración de Altman a su trabajo, la hizo dejar de lado sus inseguridades y lanzarse al mundo de la interpretación sin miramientos. "Después de ladrones como nosotros, Robert [Altman] me miró y dijo: 'Sabía que eras buena, pero no sabía que eras genial. Es la razón por la que seguí adelante y me convertí en actriz”, continuaba, con lágrimas en los ojos.

El medio resalta que Duvall no se limitó a responder a sus cuestiones, también hizo gala de su humanidad y sentimiento recitándoles piezas musicales como Even in the Quiestest Moments de Supertramp, durante la que mantuvo las lágrimas sobre su rostro a medida que el tema iba in crescendo. "Es la primera vez que escucho la canción desde cierto novio", explicaba. Además, pese que su experiencia en Hollywood estuviera llena de momentos delicados y traumáticos, trató de demostrar que no guarda rencor alguno a ninguno de sus trabajos interpretativos, ni siquiera a su dura experiencia con Kubrick.

Si recordamos, en 2021, en una entrevista con The Hollywood Reporter, confesó que el método de trabajo del director de La naranja mecánica o Senderos de gloria fue realmente exasperante y terminó por conducirla al llanto y al trauma. “Kubrick no termina nada hasta al menos la toma 35. Treinta y cinco tomas corriendo, llorando y cargando a un niño pequeño se vuelve difícil. Y quería una actuación completa desde el primer ensayo. Eso es difícil”, confesó confirmando los muchos rumores al respecto que hubo a lo largo de los años. “Después de un tiempo, tu cuerpo se rebela. Dice: 'Deja de hacerme esto. No quiero llorar todos los días. Y a veces solo ese pensamiento me hacía llorar”, matizaba.

Sin embargo, Duvall, ahora de 73 años, admite que disfruta haciendo memoria y recordando sus trabajos, especialmente cuando se encuentra algunas de sus películas en televisión. "En un canal está Popeye y en otro El resplandor. Vaya, esas son dos películas diferentes", continuaba contando a People. "Pero en cierto modo es como, 'Dios, estuve genial'”.

El actor Robin Williams como Popeye y la actriz Shelley Duvall como Olivia en la adaptación cinematográfica de Popeye dirigida por Robert Altman para Disney en 1980 (Foto: PA Images via Getty Images).
El actor Robin Williams como Popeye y la actriz Shelley Duvall como Olivia en la adaptación cinematográfica de Popeye dirigida por Robert Altman para Disney en 1980 (Foto: PA Images via Getty Images).

Desde luego, son actos y declaraciones que tienen poco que ver con la imagen de ella que hemos tenido en todos estos años, la de una actriz de delicada salud mental y muy tocada por su experiencia en Hollywood. Esta visión se vio apoyada por reportajes como el que realizó Phil McGraw en 2016, sobre el que la propia Duvall señaló a THR que “desafortunadamente, el mundo vio lo que es tener una enfermedad mental sin tratar".

Pero nada más lejos de la realidad, porque la estrella de El resplandor, pese a los muchos problemas que pueda arrastrar consigo, demuestra ser una persona lúcida y con energía vital. Y no hay más que ver su regreso a la interpretación con The Forest Hills, que lo califica de “divertido” y “enriquecedor”. Y, aunque hablemos de un título de serie B sin muchas pretensiones donde interpreta a un personaje secundario, ella termina su intervención haciendo gala de que aún lleva dentro la ambición de volver a dar que hablar en Hollywood. "Jessica Tandy ganó un Oscar cuando tenía 80 años. Todavía puedo ganar", concluía entre risas.

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