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La vez que Taissa Farmiga revolucionó el cine de terror sin que nadie se diera cuenta

Su trabajo en 'La última chica' junto a Malin Akerman dio un soplo de aire fresco a la comedia de horror

Taissa Farmiga protagonizó la comedia de terror 'La última chica', con la que dio una vuelta de tuerca al género con ideas de lo más dispares. (Foto: VALERIE MACON/AFP via Getty Images)
Taissa Farmiga protagonizó la comedia de terror 'La última chica', con la que dio una vuelta de tuerca al género con ideas de lo más dispares. (Foto: VALERIE MACON/AFP via Getty Images)

Taissa Farmiga se ha consolidado como una clara estrella del género de terror. Su paso por múltiples temporadas de American Horror Story, su trabajo en el reboot de The Twilight Zone o su paso por la saga El conjuro con los spin-offs de La monja lo ejemplifican: Pero, más allá de todas estas producciones comerciales estrenadas por todo lo alto en cines o en las grandes cadenas de televisión, también ha sorprendido en productos menos conocidos que tuvieron estreno directo en formato doméstico, como La última chica.

No es de extrañar que se diera poca confianza un proyecto como este, ya que hablamos de una película con elementos tan dispares que era inimaginable que algo así pudiera funcionar a nivel comercial. Su propuesta giraba sobre un grupo de adolescentes que atraviesan la pantalla de un cine y acaban dentro de la acción de un slasher, haceiendo frente al asesino y buscando la forma de volver a la realidad mientras se enfrentan a las extrañas reglas que rigen en ese universo fílmico.

Se trataba de una parodia de clásicos del género como Viernes 13, Pesadilla en la calle del infierno, Halloween y del concepto de la “final girl” o “superviviente final”, el típico personaje femenino que rehúye del sexo, las drogas o comportamientos erróneos cuyo sentido de la responsabilidad le ayuda a sobrevivir y a derrotar al asesino. Teniendo en cuenta esta norma, los protagonistas de La última chica debían tratar de mantenerse vivos huyendo de cualquier acción problemática e intentando que la acción de la película en la que están atrapados se complete según lo estipulado en el guion, puesto que si no quedarían atrapados en un bucle infinito con las escenas repitiéndose una y otra vez.

Tal vez, su concepto paródico implicó que no se la tomara muy en serio, pero lo cierto es que hablamos de una de las cintas de terror más reivindicables de la última década. Por mucho riesgo que supusiera esta mezcla tan dispar entre comedia, horror, cine dentro de cine, homenajes o bucles temporales, La última chica se las ingenió para cuadrar todo con una inventiva sorprendente, huyendo de los lugares comunes de este tipo de relatos para impactar donde menos te lo esperas.

Revolucionando la parodia del terror

Es, por ejemplo, el caso de su entramado dramático. La protagonista, interpretada por Taissa Farmiga, arrastra el dolor de la muerte de su madre años atrás. Ella era una actriz famosa que actuó en la película donde han acabado atrapados, lo que se traduce en un reencuentro doloroso, porque esta versión de su progenitora no es más que un personaje de ficción destinado a morir.

En una comedia de horror al uso, esta trama sería una mera excusa para sostener un guion más preocupado por las bromas que por una coherencia narrativa, pero aquí no ocurre nada de eso. A pesar de que La última chica busca en todo momento la diversión del espectador, hay tanta ambición en hacer un producto que rompa moldes y deje huella que arriesga hasta las últimas consecuencias con ideas de lo más dispares, especialmente en este apartado sentimental, donde creo que consigue una mezcla tan original como imposible.

Me remito al ejemplo de su clímax final. No quiero entrar en spoilers, pero simplemente diré que cierra con una secuencia que mezcla un instante dramático triste y muy potente, un striptease a ritmo de Bette Davis Eyes y una muerte atroz a manos del villano que nos tiene a la vez emocionados, al borde del ataque de risa y con pavor. Sinceramente, me parece casi inexplicable que algo así funcione, aunque creo que la explicación está un guion muy bien medido, en la pasión por el género de terror de sus responsables y en el ingenio tan voraz que se aprecia tras las cámaras.

Tampoco olvidarme del sobresaliente trabajo de Taissa Farmiga y de Malin Åkerman, la actriz de Watchmen que aquí da vida a la madre de la protagonista. Ambas logran elevar toda la parte sentimental, tejiendo una gran química en pantalla y sabiendo complementar su parte dramática con el lado paródico de la película, una tarea para nada fácil en la que hubiera sido fácil que todo hubiera derivado en un caos.

Desde luego, le pasó factura en su trayectoria comercial. No contó con el apoyo de ninguna gran distribuidora y su lanzamiento se limitó a proyecciones en festivales o al estreno directo al mercado doméstico, como en México, que llegó directamente en DVD o Blu-Ray en noviembre de 2015. No obstante, como vengo exponiendo, creo que fue más bien la dificultad de vender tantos conceptos y hacer ver al público que era mucho más que otra simple parodia al estilo de Scary Movie, porque pienso sinceramente que es una de las experiencias más disfrutables, alocadas, emotivas y con más cariño hacia el género que nos ha dejado el cine de terror.

Pueden encontrar La última chica en plataformas de alquiler y compra como Amazon Prime y Apple.

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