Yadhira Carrillo y su morbosa obsesión por hablar de Leticia Calderón

Miguel Cane
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Aunque han pasado años desde que Leticia Calderón se separó del padre de sus hijos, el abogado Juan Collado (que se encuentra en un reclusorio de México por delincuencia organizada y lavado de dinero), y de que este inmediatamente iniciara una relación con Yadhira Carrillo, quien dejó su carrera artística para casarse con él, la exactriz no pierde oportunidad de dar la nota colgándose de cualquier acontecimiento que ocurre en la vida de la protagonista de ‘Yo compro a esa mujer’.

Ahora que el padre de Calderón falleció a consecuencia de la Covid-19, que la actriz padeció después de terminar las grabaciones de ‘Imperio de mentiras’, la ex Nuestra Belleza Aguascalientes, de 49 años de edad, no perdió la ocasión de hablar con los medios sobre el tema, externando su opinión como lo ha hecho antes en repetidas ocasiones al respecto de otros temas, pero siempre colgándose de las situaciones que acontecen en la vida de la ex de su marido.

¿A qué se debe esto? ¿Es una táctica para mantenerse en el foco del público? ¿Una estrategia para fastidiar a la exmujer de su marido? Esto parecería pues a cada una de las declaraciones que hace Carrillo sobre Carlo y Luciano, los hijos de Leticia, la reacción de la actriz ha sido cordial con los medios pero siempre tajante para desmentir a Yadhira, quien compulsivamente sigue hablando sobre ella cada vez que se le pone un micrófono enfrente, cuando va de visita al Reclusorio Norte a visitar a Juan “N” (como se le conoce al exabogado de la élite política mexicana desde que fue aprehendido).

En este caso, es Leticia Calderón quien siempre se ha mostrado como una persona ecuánime y serena, aún si es sabido que le irrita mucho que cada semana su nombre anda de boca en boca, cortesía de su excolega, y en una entrevista a ‘Venga la alegría’ de TV Azteca lo puntualizó: “Es muy cansada esta situación [...] sobre todo porque involucra a mis hijos. Ellos ven las redes sociales, las declaraciones [de Carrillo]. A ellos les duelen las mentiras y son cosas que yo no puedo explicarles”.

Ha sido demostrado, en más de una ocasión, que las intenciones de Yadhira tienen dolo, al mentir deliberadamente, insinuando que Leticia no lleva a sus hijos a la prisión a visitar a su padre — y esto lo ha aclarado en más de una ocasión: es él quien tiene que solicitar la visita a través de sus abogados y es él quien no lo ha hecho, del mismo modo que él puede comunicarse directamente con ambos sin tener que pasar a través de Calderón y no lo ha hecho —.

Según la misma Leticia, Collado se hizo cargo de todos los gastos de manutención y educación de sus hijos, pero siempre fue un padre ausente — aún cuando estaban juntos — debido a sus múltiples actividades laborales y personales (incluyendo una relación extramarital con la modelo y presentadora de TV Edith Serrano, que reveló Carrillo con la intención de exculparse del cargo ante la corte de la opinión pública que la acusaba de haber perjudicado en propio beneficio la relación de su examiga y el abogado, que de por sí había quedado frágil cuando nació Luciano, el hijo mayor, con Síndrome de Down, algo que el orgullo personal de Collado no habría podido resistir y fuera la cuarteadura que llevó a una ruptura años más tarde.

Otra cosa que Leticia desmintió contundentemente a cámara fue que Yadhira frecuente su hogar o que tenga relación con sus hijos, ya que esta es aún menos frecuente que el contacto que Luciano y Carlo tienen con su padre: “De hecho, con todo el respeto, tampoco la quieren ver. No es una persona allegada a ellos. No conviven con ella [...] A mis hijos le he exigido respeto [para con Carrillo], hace varios años fueron a su casa y pedí que la respetaran”.

Es inexplicable este fenómeno, la repetición constante de mentiras al respecto de una presunta “buenas amistad” entre Carrillo y Calderón, quien siempre ha sido clara al rechazar sus dichos respetuosamente, mientras que la hidrocálida insiste de manera obsesiva. Yadhira parece haber perdido la proporción de las cosas y para mantenerse en el reflector se humilla públicamente y abusa de Calderón, quien siempre, en 38 años de carrera, ha procurado evitar escándalos y ha sido invariablemente honesta y directa con la prensa, evitando catalogarse como una víctima, aún ante la circunstancia de que el padre de sus hijos sea un delincuente convicto.

Tal vez lo mejor que la Carrillo podría hacer, si tiene esta desesperada necesidad de llamar la atención, es revivir su carrera en los melodramas, que abandonó hace 13 años. Seguramente encontraría un amplio escenario para satisfacer su morboso antojo por hacer drama, a la menor provocación, dejando así a Leticia y sus dos hijos (que son menores y a quienes Carrillo no tiene derecho de andar exhibiendo) por fin en santa paz.

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