El choque entre Al Pacino y Robin Williams dificultó una de sus películas más olvidadas

Al Pacino, Hilary Swank y Robin Williams en el póster de 'Insomnia' de Christopher Nolan (Foto: Warner Bros)
Al Pacino, Hilary Swank y Robin Williams en el póster de 'Insomnia' de Christopher Nolan (Foto: Warner Bros)

Al Pacino y Robin Williams fueron los encargados de protagonizar Insomnia, el thriller que Christopher Nolan dirigió en 2002 tras obtener su primera nominación al Óscar con Memento y que contó con otros rostros destacados de Hollywood como Hilary Swank o Martin Donovan. Su historia presentaba el relato de un detective, interpretado por el actor de Caracortada, que viajaba a Alaska a investigar el brutal asesinato de una joven de 17 años, cuyo principal sospechoso es un novelista solitario al que daba vida Williams.

De entre toda la filmografía de Nolan, de la que siempre se destaca su aportación a Batman o su enrevesado ingenio con la acción y la ciencia-ficción en Origen o Interstellar, es posiblemente uno de los títulos olvidados, aunque en su día también cautivó a la crítica y consiguió doblar su coste de producción en taquilla. Sin embargo, el proyecto generó fuertes retos a su director, sobre todo por ser un remake de un aclamado título danés y la primera película que dirigía para un gran estudio como Warner Bros. Además, tuvo la dificultad añadida de un choque en el set con sus dos protagonistas.

Y es que Al Pacino y Robin Williams seguían métodos de interpretación muy diferentes, lo que le hizo imposible a Christopher Nolan adaptarse a las necesidades de ambos. Según contó el cineasta en una entrevista para TIME en 2002, Pacino era un actor que pedía largos ensayos donde todo quedara milimétricamente planificado, lo que no solo incluía practicar las escenas una y otra vez, sino también largas conversaciones con el equipo y extensas lecturas de guion para comprender con precisión los rasgos y matices de los personajes y la historia.

Evidentemente, este es un proceso largo que no todos están dispuestos a asumir, como es el caso de Robin Williams. El actor, acostumbrado a la comedia familiar y a dramas bienintencionados donde se dejaba llevar por las emociones en pleno rodaje, se enfrentaba por primera vez al reto de trabajar en un thriller oscuro y enrevesado. Pero esto no supuso que su metodología de trabajo se alterara. Su plan seguía siendo el de interpretar al personaje directamente en el set con un ensayo mínimo, justo lo contrario a lo que quería Al Pacino.

Eso sí, según detallaba Nolan, ambos coincidían en que necesitaban varias tomas durante las grabaciones para adecuarse, pero esto terminó siendo una dificultad añadida, porque Hilary Swank, que interpretaba a otra de las protagonistas de la cinta, pedía rodar las escenas con el menor número de tomas posibles para ahorrar energía y poder dar lo mejor de sí misma. Desde luego, un quebradero de cabeza que hubiera conducido a cualquier director primerizo a la locura. Pero no fue el caso de Christopher Nolan, que, pese a enfrentarse a su primera gran producción en Hollywood con estrellas de primer nivel, dio con la tecla para desenmarañar este choque de intereses.

Su solución fue sencilla: no comerse la cabeza, dejar que sus actores dialogaran entre ellos y que instintivamente encontraran un método que se adaptara a todas sus necesidades. Para fomentarlo, trató de crear el ambiente de rodaje más cómodo posible, dándoles total libertad en las secuencias que rodaban en solitario para preparar los papeles a su manera, confiando en que en las escenas conjuntas se sintieran lo suficientemente seguros para ser solidarios con el resto del equipo.

Al fin y al cabo, Nolan confiaba en que el estatus de estrellas que arrastraban Al Pacino y Robin Williams les venía dado por una buena razón. Y es que pocos intérpretes alcanzarían semejante prestigio en Hollywood si no supieran ser comprensivos con sus compañeros y entender que cada actor o actriz puede trabajar con metodologías muy diferentes. "Los mejores actores instintivamente sienten lo que los otros actores necesitan y simplemente se adaptan", declaraba el director a TIME.

Y no se puede decir que saliera mal parado, porque la película funcionó, instó a Warner a contratarlo para reiniciar Batman en 2005 con Batman inicia y desde ahí se labró una de las carreras más prolíferas que ha visto Hollywood. Y que ahora cimenta de nuevo con la esperada Oppenheimer.

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