La crueldad de Stanley Kubrick que el actor Matthew Modine desafió con navaja en mano

Los actores Vincent d'Onofrio, Matthew Modine y R.Lee Ermey en el set de
Los actores Vincent d'Onofrio, Matthew Modine y R.Lee Ermey en el set de "Cara de guerra". (Foto de Sunset Boulevard/Corbis a través de Getty Images)

Rodar con Stanley Kubrick, el director de El resplandor, 2001: Una odisea en el espacio o Senderos de Gloria, no era una experiencia fácil. Aun con los aclamados resultados que obtuvo en sus películas, el cineasta se ganó la fama de ser una persona difícil cuya dedicación se convirtió en un infierno para algunos de los que compartieron a su lado, como el actor Matthew Modine durante el rodaje de Cara de guerra en 1987 (también conocida en Hispanoamérica como Nacido para matar).

Modine fue el encargado de dar vida al sargento James T. Davis, el protagonista y narrador de la película más conocido como “Joker”. Obviamente, tener bajo su piel la responsabilidad protagónica implica mayor dedicación que la de cualquier otro intérprete, por lo que se puede entender que Kubrick fuera mucho más exigente con quien llevaba la voz cantante del que fue su gran proyecto bélico de los '80. No obstante, tal vez pecó de ser excesivamente riguroso con el actor, y solo hay que ver lo que ocurrió cuando este le expuso una comprometida situación personal que Kubrick se negó a entender.

Tal y como contó Modine en una entrevista con Unframed en 2013, su esposa estaba en el hospital esperando dar a la luz. Tenían que practicarle una cesárea debido a que el bebé que esperaban le estaba dando problemas en el útero cuando aún faltaban dos meses para completar el ciclo natural del embarazo. Como es lógico, el actor sintió que debía acompañar a su mujer en un momento como este, sin embargo, no podía abandonar el rodaje sin el permiso de Kubrick.

"Descubrimos que mi esposa iba a tener una cesárea de emergencia. El bebé no estaba creciendo bien en el útero. Era muy temprana, llevaba siete meses de embarazo. Sabía que no podía simplemente no presentarme en el trabajo”, comenzaba explicando Matthew Modine, quien tenía la suerte de que justo ese día no tenía que rodar ninguna secuencia. Pero esto no fue motivo para que el director le diera permiso para abandonar el set. Además, Kubrick ni siquiera llegó al rodaje en su horario, haciendo que la tensión del protagonista de Cara de Guerra se incrementara.

“Cuando me vinieron a buscar para llevarme al set sabía que no iba a trabajar ese día porque estaban filmando con Dorian Harewood, que interpretó a Eightball. Yo no estaba involucrado en esa escena, así que corrí al trabajo, pero Stanley no llegó a tiempo”, continuaba. “Eran las siete en punto, ocho en punto, nueve en punto. Me estaba volviendo loco. Finalmente llegó al trabajo y le conté la situación. Él dijo: '¿Qué vas a hacer? ¿Vas a pararte en la sala de operaciones? ¡Te desmayarás tan pronto como la abran! Verás toda esa sangre y te desmayarás”.

Tan mal se tomó Matthew Modine estas palabras de Kubrick que tuvo una reacción violenta. No estaba dispuesto a dejar sola a su esposa en este momento por los caprichos del director, por lo que agarró una navaja y amenazó a Kubrick con lastimarse la mano para ir al hospital y poder asistir al nacimiento de su hijo.

Matthew Modine es entrevistado con motivo de la inauguración de la exposición
Matthew Modine es entrevistado con motivo de la inauguración de la exposición "Full Metal Jacket Diary Redux" durante la 7 edición del Festival Internacional de Cine de Roma en Roma, el sábado 10 de noviembre de 2012. (Foto AP/Gregorio Borgia)

“Le dije: 'No, tengo que irme. Tengo que estar allí con mi esposa'. Y comenzó a decirme todas estas razones realmente nada prácticas por las que necesitaba estar allí. Tenía una navaja conmigo, la puse en la palma de mi mano y dije: 'Mira, me voy a cortar la mano y tendré que ir al hospital. O puedes dejarme ir al hospital para estar con mi esposa’.

Stanley Kubrick se vio en un punto sin retorno, puesto que la idea de perder a su protagonista por una autolesión le iba a poner en un aprieto serio para terminar de rodar Cara de Guerra. Por ello, no le quedó más remedio que ceder. Y aun así, Matthew Modine no dio su último grito de rebelión frente al director, puesto que tras su discusión se negó a rodar en los días posteriores. "Se alejó de mí y dijo: 'Está bien, pero vuelve inmediatamente después de que termine'. Regresé y repartí cigarros, pero no filmé durante tres días más".

Este artículo fue escrito en exclusiva para Yahoo en Español por Cine 54.

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