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El mensaje oculto en el frustrante final de 'Dejar el mundo atrás'

La película apocalíptica de Netflix está provocando descontento por cómo acaba

'Dejar el mundo atrás' tiene a muchos usuarios de Netflix molestos por su final. (Cr. JoJo Whilden/Netflix)
'Dejar el mundo atrás' tiene a muchos usuarios de Netflix molestos por su final. (Cr. JoJo Whilden/Netflix)

ATENCIÓN: ESTE ARTÍCULO CONTIENE SPOILERS DEL FINAL DE DEJAR EL MUNDO ATRÁS

Dejar el mundo atrás es el nuevo bombazo de Netflix. La película protagonizada por Julia Roberts, Ethan Hawke y Mahershala Ali aterrizó en la plataforma con todos los ingredientes para ser un éxito: un reparto de lujo, temática apocalíptica y un tráiler trepidante que despertaba la curiosidad universal. Y así fue. Desde el día de su estreno no tuvo competencia, coronándose como la película más popular del servicio prácticamente en todo el mundo. Pero hay un problema: la gran mayoría de espectadores están reaccionando en su contra a raíz de un final que deja boquiabierto y perplejo a cualquiera.

Un final que está despertando rechazo visceral en redes sociales con comentarios críticos que reflejan el disgusto general.

Es decir, si te pasó lo mismo, si Dejar el mundo atrás también te dejó sensación agridulce, pasando de la perplejidad a la frustración tras 2 horas y 18 minutos de metraje, debes saber que no estás solo. Que los comentarios negativos están volando en redes y prensa. Por ejemplo, apenas acumula un aprobado del 40% de la audiencia en el recopilador de críticas Rotten Tomatoes, cuando la crítica especializada tuvo una reacción mixta más positiva del 75%.

Pero déjenme decirles que no es para tanto. Que esa sensación de desconcierto es justamente lo que el director pretende provocar. Que esa reacción entre estupefacción y enfado es producto de la manipulación de la propia historia.

Sin embargo, existe un mensaje final que está pasando desapercibido entre el alboroto de emociones frustradas pero que sirve como una bofetada directa al streaming. Un mensaje que sirve de advertencia y que se corona como uno de los más relevantes del cine apocalíptico.

'Dejar el mundo atrás' esconde un mensaje de amor al cine en medio de ese final divisorio. (Cr. Cortesía de Netflix)
'Dejar el mundo atrás' esconde un mensaje de amor al cine en medio de ese final divisorio. (Cr. Cortesía de Netflix)

Dirigida por Sam Esmail (Mr. Robot, Homecoming) y basada en la novela de Rumaan Alam (con varios cambios aprobados por el autor), la película nos coloca en el inicio de un aparente apocalipsis junto a Amanda (Roberts) y Clay (Hawke), una pareja que alquila una casa en las afueras de Nueva York para pasar unos días junto a sus dos hijos adolescentes: Archie, un chico hormonalmente obsesionado por el físico femenino y Rose, la hija menor, fan de Friends que se siente tan desatendida que su único consuelo para la felicidad son los seis amigos de la televisión.

Sin embargo, una vez instalados, comienzan a suceder situaciones extrañas. Desde un buque petrolero estrellándose contra las orillas de una playa a la llegada inesperada de dos personas en mitad de la noche. Se trata de George (Ali) y su hija Ruth, quienes dicen ser los verdaderos dueños de la casa y necesitan pasar la noche tras un apagón en Nueva York. Sin embargo, poco a poco se van acumulando los eventos bizarros, dándonos pistas suficientes como para comprender que no hay vuelta atrás. Que se viene una hecatombe. Ni el teléfono, internet, la radio o la televisión funcionan. Están aislados con las rutas bloqueadas mientras Rose sufre por no poder conectarse a los servicios streaming justo cuando estaba a punto de terminar el último capítulo de Friends.

LA COMPRENSIBLE FRUSTRACIÓN DEL PÚBLICO

Una de las claves que consiguen despertar la frustración es que todos los detalles se pasan por encima. Nada se explica de manera explícita. Ni las sugerencias de racismo y clasismo, ni el origen del apocalipsis, lo que está sucediendo o sucederá. Ni tampoco el desarrollo de los personajes. Todas son figuras de cartón, avatares posicionados en medio del caos, que sirve para demostrar la insignificancia natural del ser humano individual en medio del desastre universal.

Sin embargo, las pistas están en el aire entre malabares de cámara excepcionales y una ambientación que desborda sabor a thriller. Pero, cuando se trata de comprender la historia de principio a fin, la percepción, conclusión y desenlace depende de cada uno. Es una incógnita y un reflejo de paranoia. La misma que suponemos provocaría vivir un apocalipsis. Lo que explica ese final inconcluso.

Y no lo digo solo desde mi percepción. El mismo director lo explicó en una entrevista a Vulture tras las reacciones viscerales que provoca el final de su película. “Muchas veces no obtienen las respuestas que desean”, dijo sobre los personajes. “Es como en la vida. Tendremos que enfrentar la ambigüedad y vivir con ella. El final tiene que dejarte con esa sensación de paranoia. Tiene que provocar esa sensación de que no sabes las respuestas a ‘¿qué acabo de presenciar? ¿Estoy en peligro ahora?’”

'Dejar el mundo atrás' ofrece un final inconcluso para que cada uno saque sus conclusiones (Cr. Cortesía de Netfix)
'Dejar el mundo atrás' ofrece un final inconcluso para que cada uno saque sus conclusiones (Cr. Cortesía de Netfix)

**ATENCIÓN SPOILERS**

UN FINAL CON MENSAJE PUNZANTE HACIA NETFLIX

Como habrán vistos los millones de espectadores que devoraron esta producción, la película termina dejándonos en ascuas explícitas. George sugiere que el mundo está sumido en el caos total, que el peor escenario que está por venir es una guerra civil donde la condición humana se enfrentará a sí misma en medio de la incertidumbre y desesperación. Pero es su conclusión sacada en base a su experiencia como analista de mercados. No es ciencia cierta. Sin embargo, al mismo tiempo vemos cómo el humo emana desde el centro de la ciudad de Nueva York mientras se escuchan los disparos y bocinas. Una sugerencia visual que nos lleva a pensar que tal vez George no está equivocado.

Y entonces la película termina con la pequeña Rose encontrando el búnker de unos vecinos. Un lugar preparado para el apocalipsis, con agua, comida y todo lo que hace falta para sobrevivir cómodamente una larga temporada.

Y es ahí donde logra ver el final de Friends. Una serie que, como dice a su hermano en una escena, "la hace feliz". "Realmente lo necesito ahora mismo", explica. "Si queda algo de esperanza en este mundo maldito, al menos quiero descubrir cómo terminaron las cosas para ellos. Me importan", sentenciaba sobre los protagonistas de esa serie legendaria.

El final de 'Friends' forma parte de la ecuación de 'Dejar al mundo atrás'. (Foto de NBCU Photo Bank)
El final de 'Friends' forma parte de la ecuación de 'Dejar al mundo atrás'. (Foto de NBCU Photo Bank)

A lo largo de Dejar el mundo atrás podemos encontrar mensajes sobre los prejuicios, la dependencia electrónica del ser humano, las carencias interrelacionales, los aires de grandeza de la sociedad avanzada, la desconexión social, etc. Personalmente lo definiría como un apocalipsis emocional, en lugar del apocalipsis explícito que solemos ver en el género con desastres naturales, zombis o invasiones extraterrestres. Sin embargo, como se trata de un final inconcluso que hace trabajar al espectador, aceptando que debemos practicar nuestra propia percepción e imaginación para darle sentido al desenlace (o simplemente aceptar que en el apocalipsis las cosas serían así de dudosas), los invito a mirar más allá y observar el mensaje explícito que sí lanza ese final.

Rose se pasa toda la película padeciendo su soledad, la negligencia de sus padres en torno a sus emociones y la maldad de su hermano mayor. Estaba a punto de descubrir el final de Friends, una serie icónica que permite que muchos espectadores comprendamos su desesperación y conexión con esos personajes que se terminan convirtiendo en parte de su vida. Pero se queda a las puertas de saber si Ross y Rachel terminan juntos al mismo tiempo que se desata el apocalipsis, sin televisión ni internet que le permita acceder a ese momento de conexión emocional y distracción. En otras palabras, que se sienta frustrada es comprensible. En consecuencia, cuando llega al búnker y descubre una colección enorme de series y películas en DVDs y VHS, sabemos que está a salvo. Que su mundo cambiará pero al menos tendrá su cable a tierra a mano.

Y aquí surge un mensaje clave: Rose agarra el control remoto y su dedo ignora completamente el botón de Netflix, para ir al ‘Play’ del reproductor de DVDs. Un detalle que el director piensa que la gente de Netflix no se dio cuenta.

Sin dudas, se trata de una oda al formato físico, al DVD, los vinilos y el VHS. Esa manera de acceder al arte audiovisual y musical que siempre podrá acompañarnos a diferencia del streaming. Porque sin internet, no hay Netflix, ni Amazon Prime ni nada que se le parezca. Sin WiFi o sin derechos adquiridos, las historias se pierden en el camino. Un problema que directores como Christopher Nolan han pronunciado en varias ocasiones al ver cómo muchas producciones, incluyendo grandes clásicos, van desapareciendo de las plataformas con el riesgo de pasar al olvido.

Y ese mensaje de amor al cine y la música está cargado de intenciones. “Si un evento como el que representamos en esta película realmente sucede, Netflix no te ayudará con tu escapismo”, dijo el director a Vulture como parte del mensaje que lanza con su película. “Tendrán que ser medios físicos”.

Y esto es algo que no solemos ver con tanto hincapié en el género de los desastres apocalípticos: la importancia de la distracción que ofrece el arte y el riesgo de su desaparición si nos seguimos acostumbrado a la dependencia al streaming. De esta manera, la película termina haciendo un llamamiento escondido, o un recordatorio, sobre la apreciación del formato físico, invitándonos a guardarnos varias colecciones. Porque las dudas…

Este artículo fue escrito en exclusiva para Yahoo en Español por Cine54.

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