Este es el truco para disfrutar de la comida del avión

Llega el verano y volamos más que nunca. Es el momento del año en el que tomamos más aviones para olvidarnos de nuestra rutina diaria y llegar a destinos de ensueño. Sin embargo, el camino hacia la tierra prometida empieza mal. ¿Por qué? Por la comida del avión. Da igual que en el folleto de la aerolínea aparezca un chef con estrella Michelin. Todos sabemos que lo que vamos a acabar tomando es un plato de pasta sin gracia o arroz con pollo que no te comerías ni aunque fuera lo último en la tierra. Ah, pero no estás en la tierra ahora mismo. Por eso te lo comes. Porque estás volando.

Un truco -sencillo- para que la comida de avión sepa mejor.

Sí, la comida de los aviones suele parecernos sosa y poco apetecible. Hay estudios que afirman que las condiciones secas de la cabina afectan a nuestro sentido del olfato. Además, las bajas presiones hace que nos resulte más complicado captar los matices salados y dulces de la comida. En otras palabras, quizá no sea cosa del plato que tenemos ante nosotros, si no de nuestra propia capacidad de captar sus matices.

Una estrella de Hollywood, sin embargo, parece haber hallado la situación al problema. Jude Law, protagonista de películas como ‘Alfie’ o ‘Closer’, tiene un truco del almendruco para que la comida le sepa a gloria (o un poco mejor). Lo que hace es llevar consigo siempre un frasquito de salsa Tabasco. Cuando le llega la comida, lo que hace es echarle unas gotitas para potenciar el sabor. Y la cosa cambia. Para mejor, se entiende. Es el chef británico Jason Atherton el que ha divulgado el consejo de Law, que, al parecer, él también ha empezado a seguir a pies juntillas. Se trataría, por tanto, de amplificar, por la vía del picante, los sabores de la comida para que todo tenga un poco más de gracia. Como subir el volumen de la música cuando uno es duro de oído. Para Atherton, es un as en la manga que no está nada mal. Como alternativa, recomienda que cada uno se lleve al avión su propio sándwich. Aunque hay que recordar que las condiciones de la cabina hacen difícil que lo vayamos a apreciar tanto como en casa…

La clave es un chorretón de tabasco.

Que el picante de la salsa Tabasco le viene bien a la comida de avión parece algo que nadie puede poner en duda. Quizá eso explique también por qué somos tan aficionados al zumo de tomate cuando estamos en el aire, siendo una bebida que se consume mucho más en pleno vuelo que en tierra firme. Es una bebida con extra de umami -al fin y al cabo está hecha de tomate-, con lo que puede ayudar a disfrazar que el resto de la comida nos parezca mucho más sosa.

Hay que reconocer que la comida de los aviones está llena de misterios. Por ejemplo, hay muchas personas que no saben que se puede repetir a voluntad. Eso sí, seguro que una segunda ronda de lasaña o de raviolis nos apetece mucho más si usamos el viejo truco del añadido de salsa Tabasco.