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Los arrepentimientos de Steven Spielberg en una carrera redonda: 'E.T.', 'Tiburón', 'Encuentros cercanos'

NUEVA YORK, NUEVA YORK - 25 DE ABRIL: Steven Spielberg asiste a la Cumbre TIME100 2023 en Jazz at Lincoln Center el 25 de abril de 2023 en la ciudad de Nueva York. (Foto de Jemal Countess/Getty Images para TIME)
NUEVA YORK, NUEVA YORK - 25 DE ABRIL: Steven Spielberg asiste a la Cumbre TIME100 2023 en Jazz at Lincoln Center el 25 de abril de 2023 en la ciudad de Nueva York. (Foto de Jemal Countess/Getty Images para TIME)

Steven Spielberg lleva más de 50 años emocionándonos con su visión cinematográfica. Ya sea a través de un extraterrestre perdido, un tiburón vengativo, un arqueólogo intrépido, la salvación de cientos de judíos o el homenaje a sus padres en su más reciente película, siempre consigue despertar la ilusión cinéfila. Y sacudir la taquilla. Por algo lo llamamos el Rey Midas de Hollywood desde hace décadas: porque convierte en oro todo lo que toca. Igualito que el mito griego del rey de Frigia.

Sin embargo, nada es perfecto en esta vida y Spielberg lo sabe. Porque a pesar del éxito, sus 22 nominaciones al Oscar (ganó 3 veces) y los millones de dólares acumulados con sus películas, tiene arrepentimientos cuando observa su carrera con la mirada del paso del tiempo.

El cineasta de 76 años confesó recientemente que se arrepiente de haber borrado armas de fuego en una escena de E.T. El extraterrestre. Si no lo recuerdan, les refresco la memoria: la película original de 1982 incluía una secuencia en donde un grupo de policías perseguían a los niños con armas en las manos. Pero Spielberg las ‘editó’ transformándolas digitalmente en walkie talkies para el reestreno del filme en honor al vigésimo aniversario en 2002. 

Fue un error” dijo en una master class de Time 100 Summit (vía Variety). “Nunca debería haber hecho eso. E.T. es un producto de su era. Ninguna película debe revisarse en función de los lentes que usamos ahora, ya sea voluntariamente o forzados a mirar a través de ellos”.

El tiempo pasó y Steven Spielberg terminó arrepintiéndose de autocensurarse y haberse “metido con los archivos de mi propio trabajo” porque cree que todas las películas son el reflejo de una era personal, social y global. “Realmente me arrepiento de tener eso ahí fuera” sentenció.

No obstante, no es la primera vez que Steven Spielberg se arrepiente de decisiones tomadas en el pasado o el efecto que tuvieron algunos de sus trabajos. Una película que alberga otro lamento personal es su ‘otro’ clásico extraterrestre, Encuentros cercanos del tercer tipo (1977). La rodó bajo la estela del éxito de Tiburón (1975) y la presión de Columbia Pictures que querían que la terminara deprisa y corriendo para estrenarla en noviembre de 1977. El estudio se encontraba pasando por problemas económicos y lanzar una película del director de moda podía ser su salvación.

No obstante, Spielberg quería tomarse su tiempo para terminarla a su manera y estrenarla el verano siguiente. Después de todo se trataba de una idea que había escrito él mismo y que estaba inspirada en su infancia, cuando se pasaba las noches observando lluvias de meteoritos junto a su padre. Pero el estudio siguió insistiendo y no le quedó más remedio que apurar el asunto como recordó el director en el documental de 1997, The Making of Close Encounters of the Third Kind.

A cambio de apresurar el estreno, Spielberg pidió a Columbia que le permitieran hacer su propio montaje. Su ‘director’s cut’... más adelante. Y aceptaron con la condición de que mostrara el interior de la nave extraterrestre para que “tuvieran algo de lo que agarrarse en la campaña [promocional en caso de reestreno]”. El director aceptó.

Encuentros cercanos del tercer tipo: grises alienígenas extraterrestres que emergen de la nave nodriza en el clásico de ciencia ficción de Steven Spielberg de 1977. (Foto de Archivos de pantalla/Getty Images)
Encuentros cercanos del tercer tipo: grises alienígenas extraterrestres que emergen de la nave nodriza en el clásico de ciencia ficción de Steven Spielberg de 1977. (Foto de Archivos de pantalla/Getty Images)

La película fue todo un éxito. Recaudó $306 millones y fue de las más exitosas en la historia del estudio. Dos años después, en 1979, Columbia le otorgó el presupuesto para volver a la sala de montaje y lanzar una edición especial. Spielberg la terminó como había deseado desde un principio, borrando y recortando secuencias, además de añadir nuevos detalles. Pero tuvo que incluir la escena de Richard Dreyfuss entrando en la nave alienígena, mostrando su inmaculado interior. Algo que no había mostrado en la película original. Y la táctica funcionó porque el estreno de la edición especial arrasó de nuevo con otros $15 millones recaudados en taquilla. Pero luego, Spielberg, se arrepintió.

"Nunca debería haber hecho eso, porque debería haber sido siempre un misterio: el interior de la nave" dijo el director (vía Farout Magazine). Y tiene razón. Personalmente siempre pensé que mostrar la nave arruinaba el final de la película al romper con la imaginación personal de cada espectador viendo a Richard Dreyfuss subirse a la nave extraterrestre hacia un destino completamente desconocido.

El arrepentimiento fue tan grande que Spielberg volvió a la sala de montaje en 1998, realizando una tercera versión donde eliminaba la escena del interior.

Esta era la bendita escena de la discordia:

Otro clásico que no se salva de las reflexiones arrepentidas de Steven Spielberg es Tiburón. La película que aterrorizó a espectadores del mundo entero y convirtió a las playas en escenarios para el pánico global, fue un éxito sin precedentes en la carrera de un director que, por aquel entonces, solo tenía 26 años. Sin embargo, la popularidad del filme también tuvo consecuencias terribles para los escualos del planeta al propagar inconscientemente el interés por la caza de tiburones, derivando en el declive de la especie. Algo de lo que Spielberg se arrepiente.

En diciembre de 2022 confesó a BBC Radio 4 que sigue temiendo que “los tiburones estén de alguna manera enojados conmigo por el frenesí de los locos pescadores deportivos que sucedió después de 1975”. Y es que el éxito de Tiburón y la premisa centrada en un escualo asesino y vengativo despertó la testosterona de algunos pescadores de la costa este de Estados Unidos que se lanzaron a cazar tiburones como si fueran trofeos. En los años siguientes, el número de grandes tiburones en dichas aguas bajó en un 50%. “Realmente, y hasta el día de hoy, lamento la aniquilación de la población de tiburones a causa del libro y la película” sentenció el director.

"Era una pesca de cuello azul. No era necesario tener un barco o un equipo de lujo: un Joe promedio podía atrapar peces grandes, y no había remordimiento, ya que existía la mentalidad de que eran asesinos de hombres" explicó George Burgess, director del Programa de Florida para la Investigación de Tiburones en Gainesville, a BBC en 2015. Hasta el autor del libro original, Peter Benchley, se sintió muy perturbado por las terribles consecuencias oceánicas. “Sabiendo lo que sé ahora, jamás podría haber escrito ese libro ahora” dijo años más tarde a London Daily Express (vía New York Times), pasando el resto de su vida haciendo campaña para proteger a los tiburones.

El actor estadounidense Roy Scheider en el set de 'Tiburón', dirigida por Steven Spielberg. (Foto de Sunset Boulevard/Corbis a través de Getty Images)
El actor estadounidense Roy Scheider en el set de 'Tiburón', dirigida por Steven Spielberg. (Foto de Sunset Boulevard/Corbis a través de Getty Images)

Pero hay más. Porque Steven Spielberg también guarda deseos que se quedaron colgados en el pasado, como no haber dirigido uno de los clásicos de Tom Hanks. El dúo colaboró en cinco películas hasta el momento: Salvando al soldado Ryan (1998), Atrápame si puedes (2002), La terminal (2004), Puente de espías (2015) y The post: los oscuros secretos del Pentágono (2017), además de dos miniseries para HBO, Band of Brother (2001) y The Pacific (2010). Sin embargo, al rey Midas le hubiera encantado colaborar mucho antes y haberse encargado de dirigir a su amigo en Filadelfia (1993).

Spielberg contó a la revista Time en 2015 que ya conocía “muy bien” a Tom Hanks cuando se preparaba para el rodaje y él se encontraba trabajando en La lista de Schindler. Vio a Tom con el pelo corto listo para el rodaje y aunque no había leído el guion, “sabía lo que el público iba a ver”. Sin embargo, se llevó una sorpresa al ver la película porque se olvidó que conocía al hombre que estaba en pantalla. “Vi una de las declaraciones más nobles que había visto en el cine” reflexionaba en la entrevista al hablar del magnífico mensaje de tolerancia que lanzaba a favor de los pacientes infectados de VIH. “Fue una de las experiencias más devastadoras que he tenido al ver una película, donde conocía al actor y luego descubrir que no conocía al personaje. El conocimiento del actor no derribó la cuarta pared”.

Y por eso, de todas las películas de Tom Hanks, Filadelfia es la que Steven Spielberg desearía haber dirigido. Pero no lo hizo. Ese puesto lo ocupó Jonathan Demme, dos años después del éxito de El silencio de los inocentes.

Tom Hanks y Denzel Washington en una escena de la película 'Philadelphia', 1994. (Foto de TriStar/Getty Images)
Tom Hanks y Denzel Washington en una escena de la película 'Philadelphia', 1994. (Foto de TriStar/Getty Images)

De lo que Steven Spielberg no se arrepiente es de haber rechazado Harry Potter. Al director le ofrecieron encargase de la primera película, Harry Potter y la piedra filosofal, que Warner Bros. desarrolló a comienzos del nuevo siglo. Y a pesar del éxito de la franquicia y el tono mágico que tan bien se hubiera adaptado a su estilo cinematográfico, no lamenta su decisión en lo más mínimo.

“Me ofrecieron Harry Potter. Elegí rechazar la primera básicamente para pasar el próximo año y medio con mi familia, con mis hijos pequeños que estaban creciendo” dijo en un encuentro con el director de RRR, S.S. Rajamouli durante la promoción de Los Fabelman. “Así que sacrifiqué una gran franquicia, que hoy, mirando hacia atrás, estoy muy feliz de haber hecho, para estar con mi familia”.

En resumen, nada es perfecto en esta vida por mucho éxito, aplausos y reconocimiento que surja en el camino. Y Steven Spielberg parece saberlo a través de un poder de reflexión que desprende la humildad suficiente para saber observar el pasado y reconocer errores o situaciones que le hubiera gustado manejar diferente. Incluso cuando sus películas fueron recibidas con los brazos abiertos a lo largo de cinco décadas de trayectoria.

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