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Halle Berry vivió una decepción que la llevó al fracaso más notorio de su carrera

La actriz estuvo a punto de hacer historia tras ganar el Óscar protagonizando un spin-off femenino de James Bond

 

La decepción que sintió Halle Berry tras un proyecto fallido con James Bond la llevó hacia las garras de 'Catwoman'. (Foto de Carl De Souza/AFP via Getty Images)
La decepción que sintió Halle Berry tras un proyecto fallido con James Bond la llevó hacia las garras de 'Catwoman'. (Foto de Carl De Souza/AFP via Getty Images)

En la extensa enciclopedia de la historia del cine existe un capítulo que conecta a Catwoman con James Bond. Increíble pero cierto. Dos personajes que, a primera vista, podríamos pensar que no tienen nada en común más allá de haber contado con Halle Berry como protagonista. Sin embargo, en este capítulo en particular existe una conexión inesperada que habla de decepción, fracaso y una oportunidad perdida para que la actriz hiciera historia en Hollywood.

Para conocer este capítulo debemos remontarnos al año 2002. Un año clave en la carrera de Halle Berry. Había ganado el Óscar a Mejor Actriz por su desgarradora interpretación en El pasado nos condena (Monster’s Ball), haciendo historia como la primera mujer negra en conseguir la estatuilla en dicha categoría desde la creación de los premios en 1929. Meses más tarde rodaba la secuela de X-Men repitiendo como Tormenta y estrenaba 007: Otro día para morir, la vigésimo entrega de la saga y la cuarta y última de Pierce Brosnancomo el agente británico. Y en el proceso hacía historia de nuevo.

Básicamente porque su personaje en la película de James Bond no pasaba desapercibido. No solo por la exposición de la belleza física de la actriz que tomaba el protagonismo en varias ocasiones, sino porque su personaje -Giacinta ‘Jinx’ Johnson- era de las pocas ‘Chicas Bond’ que, hasta aquel entonces, se habían presentado como un igual para el agente 007. Similar a lo que había sido la agente del KGB Anya Amasova (Barbara Bach) en La espía que me amó (1977), la guardaespaldas May Day (Grace Jones) en 007: En la mira de los asesinos (1985) o Wai Lin (Michelle Yeoh) en 007: El mañana nunca muere (1997). No era una damisela en apuros. No era una víctima que necesitaba el rescate de Bond. Era una agente del NSA (Agencia de Seguridad Nacional), una mujer letal, fuerte e igualmente arrolladora. Era la compañera del agente en esta aventura, compitiendo y colaborando a lo largo de la historia.

Jinx fue, en otras palabras, una de las femme fatales más recordadas de toda la saga. No solo todo el mundo notó que su presentación rendía homenaje a la icónica introducción de Ursula Andress en El satánico Dr. No (1962), sino que su presencia había impactado tanto que sucedió algo inesperado para una saga tan intrínsicamente masculina: pusieron en marcha el primer y único spin-off de James Bond que iba a protagonizar ella. Y solo ella.

Y no les hablo de una mera conversación de pasillo. No. La película de Jinx fue tan real como que MGM contrató guionista, director y puso sobre la mesa el presupuesto que pensaba invertir: $80 millones.

¿Qué pasó entonces para que nos privaran del primer spin-off de James Bond que, además, iba a ser protagonizado por una mujer?

JINX, JAMES BOND Y LOS SUEÑOS ROTOS DE HALLE BERRY

007: Otro día para morir no obtuvo el aprobado unánime de la crítica y público pero, como toda película de James Bond, amasó una fortuna de $432 millones en el box-office mundial. Un resultado positivo que la coronó como la producción más taquillera de la saga hasta el estreno de Casino Royale con Daniel Craig cuatro años más tarde ($606 millones).

Ante el éxito económico, la aceptación al personaje de Halle Berry y viendo que no sabían cuándo llegaría la siguiente entrega con un nuevo actor, los ejecutivos de MGM se pusieron manos a la obra. Contrataron a Neil Purvis y Robert Wade -los mismos tras los guiones de 007: El mundo no basta y 007: Otro día para morir- para que escribieran una película centrada en Jinx y ficharon al director Stephen Frears (Relaciones peligrosas) para que se hiciera cargo de la producción. Todo parecía ir viento en popa.

Según Radio Times se llegó a rumorear que la historia iba a contar con el regreso de Michael Madsen en el papel de Damian Falco -básicamente el M de Jinx- y que Javier Bardem estaba siendo considerado como compañero protagonista. Pero entonces MGM cambió de idea y la idea se hundió.

Rosamund Pike, Pierce Brosnan y Halle Berry promocionando '007: Otro día para morir'. (Foto de William Conran - PA Images/PA Images via Getty Images)
Rosamund Pike, Pierce Brosnan y Halle Berry promocionando '007: Otro día para morir'. (Foto de William Conran - PA Images/PA Images via Getty Images)

La productora de la saga Barbara Broccoli explicó el abandono del proyecto citando “diferencias creativas”, según EW (vía Collider), hundiendo sus deseos personales de dar un vuelco a la historia. Porque Variety publicaba que la decisión dejó a la productora “indignada” dado que uno de sus objetivos era “deshacerse del chauvinismo que caracterizaba a las apariciones de Bond en las novelas y las primeras películas”. Es decir, un intento que habría estado sobre la mesa dos décadas antes que cambiaran el tono con la saga de Daniel Craig como, por ejemplo, dando más profundidad narrativa a las mujeres que aparecían en la saga desde Casino royale o sumando la voz de Phoebe Waller-Bridge (Fleabag) al guion de Sin tiempo para morir.

Y habría querido hacerlo dándole voz a una mujer con su propia historia dentro del mismo universo. Algo que era impensable en el Hollywood de principios de los 2000s cuando todavía no existía la moda del gender-swap ni nada parecido.

Pero, ¿qué pensó Halle Berry de todo esto? Nada bueno.

La actriz, que estaba viviendo ese momento dulce que describía al principio a nivel profesional, se sintió decepcionada. La película de Jinx era su oportunidad para hacer historia como protagonista femenina en Hollywood a través de una saga masculina que, por fin, abría sus puertas a una trama paralela. Además, en aquel entonces, se estaba viviendo la moda de dar lugar a mujeres en el cine de acción con Angelina Jolie en Tomb Raider, Milla Jovovich con Resident Evil, Kate Beckinsable con Inframundo y el trio protagonista de Los ángeles de Charlie. Pero ninguna era negra. Y Halle Berry interpretando la película de Jinx hubiera hecho historia.

“Fue muy decepcionante. [La película] Era una adelantada a su tiempo. Nadie estaba dispuesto a invertir esa cantidad de dinero en una estrella de acción negra. Simplemente no estaban seguros de su valor. Ahí es donde estábamos entonces”, dijo Halle Berry a Digital Spy en 2020. Fue entonces cuando, con la motivación de seguir haciendo historia y demostrar que una actriz negra podía protagonizar una película de acción de gran presupuesto, se lanzó al vacío. Sin embargo, su decisión podría verse ahora un tanto precipitada.

CATWOMAN: LA CONSECUENCIA DE LA AMBICION DE HALLE BERRY

Según contó la actriz, como le cerraron las puertas con la película de Jinx, decidió abrir otras ella misma de la mano de Catwoman. “Como no hice Jinx, pensé: 'Esta es una gran oportunidad para que una mujer de color se convierta en una superheroína'”, dijo más tarde sobre su decisión. “¿Por qué no intentaría esto?”, dijo a Variety.

Pero la decisión no fue la más acertada. Su versión de Catwoman se estrenó en 2004 y fue un verdadero desastre. Apenas recaudó $82 millones en la taquilla global sin llegar a cubrir su presupuesto de $100 millones. Fue destrozada por la crítica y pasó a la historia como una de las peores películas de superhéroes. Es más, ganó los premios Razzie -los conocidos como ‘los anti-Óscars’- a Peor Película, Peor Actriz, Peor Director y Peor Guion del año.

De todos modos, Halle Berry se lo tomó con humor y apareció en la ceremonia con el Óscar en la mano. Una respuesta graciosa pero contundente que recordaba que seguía siendo una actriz de prestigio, que no iba a dejar que el fracaso de Catwoman redefiniera su posición en la industria.

Ella misma reconoció que se había dado cuenta que Catwoman sería una película fallida desde el momento que empezó a rodarla. “La historia no se sentía bien”, dijo a Digital Spy haciendo referencia a la absurda historia villanesca que giraba en torno al mundo de la cosmética. “Recuerdo tener esta discusión: ‘¿Porqué no puede Catwoman salvar el mundo como Batman o Superman? ¿Porqué está solo salvando a mujeres de una crema facial que les destroza la cara?’ Pero solo era una actriz contratada. Tenía muy poco que decir al respecto”.

De todos modos, Halle Berry nunca se arrepintió. Al menos públicamente. Durante la promoción de Herida de Netflix dijo a EW que, al final, Catwoman le reportó sus beneficios. “Para mí, fue uno de los salarios más grandes de toda mi vida y no hay nada malo en eso… No quiero sentir que solo puedo hacer cosas dignas de premios”.

¿Cuánto cobró? 14 millones de dólares según Imdb.

Sin embargo, Catwoman tuvo sus consecuencias. Después de pasar por un año glorioso, con el premio Óscar y blockbusteres en su currículo, el fracaso de la película derivó en una conversación mediática negativa que cuestionaba el devenir de su carrera. Esto despertó una desilusión personal en la actriz que decidió que no hablaría del tema. Como dijo a EW, no quería permitir que la gente la estancara. “He evolucionado, he seguido adelante, he crecido”, decía. “¡Déjenme vivir!”, proclamaba.

Y así es cómo James Bond y Catwoman tuvieron su conexión: a través de una decepción profesional que llevó a Halle Berry hasta las garras de la Gatúbela de DC Comics. Ella solo quería seguir dejando huella en la historia del cine como actriz negra, abriendo puertas y rompiendo estereotipos para las mujeres en el cine de acción que, a principios de los 2000s todavía se estaban derribando.

Este artículo fue escrito en exclusiva para Yahoo en Español por Cine54.

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