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La historia de las rosas rojas que dejaban en la tumba de Marilyn Monroe

El segundo marido de la actriz cumplió la promesa que le hizo antes de morir

Marilyn Monroe en 1954, el año de su breve matrimonio con Joe DiMaggio. (Foto de Baron/Getty Images)
Marilyn Monroe en 1954, el año de su breve matrimonio con Joe DiMaggio. (Foto de Baron/Getty Images)

Apenas estuvieron nueve meses casados, pero la huella que dejó Marilyn Monroe en la vida de su segundo esposo fue tan profunda que Joe DiMaggio fue quien pagó los gastos de su funeral y el hombre que pasó 27 años después de su muerte recordándola cada semana. Como mínimo tres veces por semana.

Por norma general, cuando hablamos de los amores de Norma Jean, solemos recordar primero a Arthur Miller. Y es comprensible, por un lado porque fue el matrimonio más duradero de los tres que tuvo y porque la relación rellenó los tabloides de la era al formar una de las parejas más desparejas pero interesantes de Hollywood. Y es que en una época en donde el feminismo brillaba por su ausencia en la industria del cine, Monroe ocupaba el rol de icono sexual del celuloide y el mundo veía su relación con curiosidad por estar formada por un intelectual y una sex symbol.

Pero antes del escritor, Marilyn solo tenía ojos para Joe DiMaggio. Se conocieron en 1952 cuando el exjugador de béisbol profesional -todo un héroe de los Yankees de Nueva York- le pidió a un amigo en común que concertara una cita con la actriz tras ver sus películas. Marilyn estaba en pleno ascenso profesional y accedió a cenar con él a regañadientes dado que estaba convencida de que el hombre sería un deportista arrogante (Biography). Pero la cita fue un éxito y continuaron su romance escondiéndose de la prensa durante más de un año hasta que el 14 de enero de 1954 se casaron en secreto. O no tan secreto. La idea era hacerlo a espaldas de los paparazzi, pero aparentemente Monroe mencionó sus planes a alguien de un estudio, quien lo filtró a la prensa. Por ende, al llegar al registro civil de San Francisco se encontraron con los fotógrafos que los estaban esperando.

Marilyn Monroe y Joe Di Maggio el día de su casamiento el 14 de enero de 1954. (Foto de AFP via Getty Images)
Marilyn Monroe y Joe Di Maggio el día de su casamiento el 14 de enero de 1954. (Foto de AFP via Getty Images)

DiMaggio ya se había retirado como deportista profesional y según diferentes biografías, buscaba una vida tranquila y estable. Pero no le gustaba la imagen sexual que la industria mostraba de su esposa y, según cuentan las malas lenguas, habían llegado a un acuerdo mutuo para que Marilyn no explotara tanto esa faceta. Según escribió New York Post, el exdeportista "tenía que aprobar todas sus futuras películas", "Monroe nunca iba a estar semidesnuda" y tenía que "romper con su encasillamiento de “rubia tonta”. A su vez, como la actriz había pasado toda su vida buscando una figura paterna y al hombre que nunca la abandonaría como hizo su padre, hay quien cuestiona que tal vez confundiera la actitud posesiva de Joe como protectora. Sin embargo, ninguno de los dos terminó encontrando lo que buscaba.

Al momento de comenzar su vida como marido y mujer, la carrera de la actriz subía como la espuma y los problemas comenzaron enseguida. Incluso en la misma luna de miel cuando Monroe decidió dejar a su marido en Japón para viajar a Corea y visitar a las tropas estadounidenses (History). Se reencontrarían en EEUU donde las cosas no hicieron más que empeorar.

“Joe no comprendía a Monroe”, dijo un amigo del hombre llamado Robert Solotaire según el libro Joe and Marilyn: legends of love (vía New York Post). “Ahí estaba esa mujer joven y hermosa a punto de convertirse en una de las actrices más exitosas y famosas del mundo ¿y lo iba a dejar todo para hacer lasaña y pasar sus días cambiando pañales?”, preguntaba. “Ella se había acostumbrado a la guía paternal y el lado protector de su personalidad”, añadía la amiga de la actriz, Lotte Goslar.

Marilyn Monroe y Joe DiMaggio en 1954. (Foto de ulton Archive/Getty Images)
Marilyn Monroe y Joe DiMaggio en 1954. (Foto de ulton Archive/Getty Images)

Sin embargo, la relación no tardó en empeorar. Según recordó el hijo de DiMaggio, Joe Jr., su padre fue violento con la actriz en más de una ocasión. “Estaba dormido abajo”, dijo en el mencionado artículo de New York Post al recordar una de las peleas. "Y me desperté con el sonido de los gritos de mi padre y Marilyn... Después de unos minutos, escuché a Marilyn bajar corriendo las escaleras y salir por la puerta principal, y a mi padre corriendo tras ella. Él la alcanzó, la agarró por el pelo y casi la arrastró de regreso a la casa. Ella estaba tratando de luchar contra él pero no pudo”.

Poco después, y tras varios meses de tira y afloja con los ejecutivos de 20th Century Fox, Marilyn había conseguido que renovaran su contrato con un salario más acorde a su estatus de estrella y proyectos más interesantes. Uno de ellos era la comedia de Billy Wilder, La comezón del séptimo año. Fue durante aquel rodaje que supuestamente vivieron la pelea del siglo. Según escribió un periodista de Palm Springs Desert Sun (vía Imdb), el propio Wilder había convocado a la prensa el día de la grabación de la escena del subte cuando Marilyn se planta encima de las alcantarillas neoyorkinas para dejar que el aire levante la falda de su vestido blanco.

La escena de Marilyn Monroe sobre las rejillas del metro de Nueva York fue la gota que colmó el vaso de su matrimonio con Joe DiMaggio. (Foto de Hulton Archive/Getty Images)
La escena de Marilyn Monroe sobre las rejillas del metro de Nueva York fue la gota que colmó el vaso de su matrimonio con Joe DiMaggio. (Foto de Hulton Archive/Getty Images)

Era el momento ideal para promocionar el rodaje y sin dudas funcionó. Las imágenes dieron la vuelta al mundo y aun hoy en día sigue siendo una de las más icónicas de la actriz. Pero al ver a decenas de hombres mirando las piernas de su esposa, tomando fotografías y aplaudiendo el momento, DiMaggio habría brotado en cólera, y un par de semanas después, al volver a Hollywood, Marilyn presentaba la demanda de divorcio citando sufrir “crueldad mental” por su parte.

274 días es todo lo que duró el matrimonio y aunque Marilyn encontró consuelo en los brazos de Marlon Brando y luego Arthur Miller, Joe nunca estuvo muy lejos de ella. La actriz se casó de nuevo en 1956 con el escritor y dramaturgo, Arthur Miller, viviendo uno de sus romances más publicitados. Pero la turbulenta relación llegó a su fin en 1961, al mismo tiempo que Monroe se internaba en una clínica psiquiátrica de Manhattan. Fue el propio DiMaggio quien la sacó de allí para llevarla con él a Florida, donde trabajaba como entrenador, para que pudiera descansar y alejarse de los focos. Y si bien a DiMaggio no le faltaron mujeres y hubo muchos rumores que señalaban sus posibles conquistas, los rumores de reconciliación los persiguieron hasta la muerte de Marilyn el 5 de agosto de 1962.

Según PBS, DiMaggio había revelado a sus amigos que planeaba casarse con ella de nuevo. Sin embargo, cualquier posible plan se desvaneció el 5 de agosto de 1962 cuando encontraron el cuerpo de Marilyn sin vida a consecuencia de una sobredosis de barbitúricos. Y si bien pocos probablemente lo sepan, fue Joe quien se hizo cargo del funeral y organizó una ceremonia privada prohibiendo la entrada a varios famosos y la familia Kennedy, incluyendo al presidente John F. Kennedy.

Joe nunca volvió a casarse y durante los siguientes 27 años, hasta su propia muerte a los 84 años el 8 de marzo de 1999, envió media docena de rosas rojas tres veces por semana a la tumba de Marilyn. Era la promesa que le había hecho a la actriz, quien le pidió que si moría antes que él, quería flores en su cripta cada semana como William Powell hizo por Jean Harlow. Solo que Joe multiplicó su deseo por tres.

La tumba de Marilyn Monroe en el Westwood Village Memorial Park and Mortuary en Westwood, California (Foto de Mel Bouzad/Getty Images)
La tumba de Marilyn Monroe en el Westwood Village Memorial Park and Mortuary en Westwood, California (Foto de Mel Bouzad/Getty Images)

Hay quienes ven esta anécdota como un cuento de amor, mientras otros sospechamos de los límites que habría superado la obsesión de Joe DiMaggio por Marilyn. Solo ellos dos supieron lo que vivieron a puertas cerradas, aunque los celos del deportista fueron documentados en varias biografías y reportajes desde entonces, mientras su propio hijo dejó en evidencia la tempestad violenta que presuntamente habría provocado sobre la actriz.

Existen rumores que señalan a la obsesión de Joe asegurando que tras el divorcio pasó un tiempo persiguiendo a la actriz, llevando una barba falsa y esperando verla en el lobby del hotel Waldorf Astoria. Incluso existe una historia que incluye a Frank Sinatra, quien habría acompañado a DiMaggio en un intento por descubrir a la actriz in fraganti con su coach vocal, un chico llamado Hal Schaefer. Según cuenta New York Post, entraron a otro apartamento por error, asustando a una mujer de 50 años que enseguida llamó a la policía (por muy Sinatra que fuera). El cantante terminó pagando $7.500 a la mujer en un acuerdo fuera de los juzgados, y aunque la historia llegó a los medios, DiMaggio negó toda su vida haber estado implicado.

Sin ir más lejos, su abogado, Morris Engelberg, dijo a Vanity Fair que la actriz estuvo en sus pensamientos hasta en el momento de su muerte asegurando que las últimas palabras de Joe antes de morir fueron “Finalmente veré a Marilyn”.

Fuentes: History, New York Post, Biography, The New York Times

Este artículo fue escrito en exclusiva para Yahoo en Español por Cine54.

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