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Bangkok/Mandalay, 3 abr (EFE).- Birmania (Myanmar) se enfrenta a un alto riesgo de brotes de cólera, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), tras el terremoto que el pasado viernes sacudió el centro-norte del país, con más de 3.000 fallecidos y miles de personas sin hogar. La jefa adjunta de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Birmania (Myanmar), Elene Vuolo, dijo hoy a EFE que existe "un riesgo muy alto de brotes de cólera" por el daño en el sistema de saneamiento y la falta de acceso a agua potable, y advirtió que la subida de temperaturas este mes -hasta 40 y 42 grados- y la poca lluvia pueden empeorar la situación. La OMS ya tuvo que intervenir el pasado octubre por un brote en Mandalay de cólera, una enfermedad bacteriana que se manifiesta por diarreas y deshidratación. Solo en Mandalay, una de las ciudades más afectadas por el terremoto, alrededor de 9.000 personas sin hogar se han asentado en albergues improvisados o refugios temporales establecidos por organizaciones humanitarias, dicen a EFE fuentes sobre el terreno. A la situación en la que es la segunda mayor ciudad de Birmania, con alrededor de 1,5 millones de personas, se añaden las de otros lugares menos accesibles, como la región de Sagaing, donde tuvo lugar el epicentro y cuya urbe homónima quedó destruida en un "70 %", según la Cruz Roja. La Oficina de Asuntos Humanitarios de la ONU estimó hoy que el terremoto ha afectado a más de 17 millones de personas en 57 de los 330 municipios de un país de unos 54 millones de habitantes. La junta militar birmana, que detenta el poder desde el golpe de Estado de 2021, elevó hoy a 3.085 los muertos, 4.715 los heridos y 341 los desaparecidas, mientras continúa la búsqueda de supervivientes. Vuolo dijo que, pasados los tres primeros días desde el terremoto, es muy difícil encontrar supervivientes entre los escombros. Min Aung Hlaing, en Bangkok Mientras, el jefe de la junta, Min Aung Hlaing, asiste desde este jueves a un foro regional en Bangkok, uno de los escasos viajes al extranjero del líder golpista, a excepción de países como Rusia y China, que proveen de armas e inversiones a una Birmania aislada internacionalmente desde el golpe. El general, contra quien pende una petición de arresto de la Fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI), participará en un foro con líderes del sur y el sureste de Asia, y hoy fue recibido por la primera ministra tailandesa, Paetongtarn Shinawatra. La presencia del general golpista en Bangkok supone un giro por parte de un país del Sudeste Asiático, que había evitado desde la asonada relaciones próximas con la junta. Min Aung Hlaing participará el viernes en el foro de cooperación económica y técnica (BIMSTEC), con entre otros el primer ministro indio, Narendra Modi, y el jefe del Gobierno interino de Bangladés, el nobel de la paz Muhammad Yunus, cuyo país acoge a un millón de rohinyás huidos de Birmania por la persecución del Ejército. Otra nobel de la paz, la exlíder birmana Aung San Suu Kyi, se encuentra detenida en Birmania desde el levantamiento castrense. Se espera que el general busque más apoyos a las tareas de ayuda en Bangkok, donde una veintena de personas han fallecido y decenas siguen atrapadas bajo los escombros de un rascacielos por el impacto del sismo en la ciudad, a unos 1.000 kilómetros del epicentro y construida sobre suelo pantanoso, junto al río Chao Phraya. Escasez en Birmania En Birmania, a la tragedia de los fallecidos y enterrados bajo escombros se suma la precariedad que enfrentan los supervivientes y heridos de las zonas afectadas. Las organizaciones consultadas advierten de "una grave escasez de suministros médicos", e insisten a las fuerzas armadas, acusadas por la ONU y la oposición de utilizar la ayuda como arma de guerra, en que garanticen la entrada y el traslado de suministros. Por su parte, Vuolo destacó la necesidad de que Birmania permita la entrada de más equipos sanitarios de emergencia, aunque ya han entrado en el país algunos de China, Rusia, Japón y la India. Min Aung Hlaing declaró ayer un alto el fuego de tres semanas en el conflicto civil en el país, después de haber rechazado una tregua de una poderosa alianza rebelde, y tras denunciar la oposición un continuamiento de bombardeos militares desde el seísmo. La junta militar anunció este jueves que reanudará los vuelos domésticos comerciales en los aeropuertos de Mandalay y Naipyidó, que fueron cerrados tras el terremoto por los daños sufridos. (c) Agencia EFE