Lo que nos dice la antigua foto de un niño con vestido sobre los estereotipos de género (y por qué son tan difíciles de romper)

Adriana Terán
·4  min de lectura

Cuando Paul Poiret liberó la figura femenina de la rigidez del corset, jamás se imaginó que un siglo después de su hazaña la línea entre la ropa femenina y la masculina se haría tan difusa. Más allá del tema de combinar colores para vernos más femeninos o masculinos, hoy el estilo lo marca la capacidad de decidir usar lo que quieras sin reparar en parámetros, o por lo menos hacia allá parecen encaminarse las cosas.

Los hombres no son menos masculinos por usar una blusa con un moño, una falda o unos zapatos de tacón; ni las mujeres son menos mujeres por usar azul, chaqueta y pantalón. Y es que las reglas han cambiado en el tiempo llevando y trayendo características de un lado a otro. 

Así lo demuestra Michael McBride, un productor de contenido, que se define como nerd de los datos, apasionado del aprendizaje y resolutivo, creador del canal de TikTok Ideal Soup, en el cual comparte videos educativos sobre distintos temas.

Esta vez le tocó al tema de cómo la sociedad va construyendo y deconstruyendo las normas de género y su idea para demostrarlo fue, justamente, la historia de la moda, y aunque para algunos esto puede resultar una vía superficial, resulta una manera sencilla y sobre todo rápida -tanto como para plantearlo en un video de TikTok- de decir que los parámetros de género han ido cambiando y ajustándose a las necesidades de la sociedad, que se ha encargado de tocar el son que a todos nos toca bailar incluso sin estar de acuerdo.

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McBride en su video, que ya cuenta con más de tres millones de vistas, va comparando los estándares de la moda a lo largo del tiempo apoyado en imágenes antiguas Franklin Delano Roosevelt y Ernest Hemingway vestidos con dulces vestidos blancos. 

"Estaba absolutamente dentro de los estándares que los chicos se vistieran igual que las niñas, con vestidos, hasta sus 7 años de edad". Esto ocurría a principios del siglo a finales del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX y también se destaca que hasta 1940 los niños se vestían de rosado por ser considerado un color más fuerte y decidido, mientras que las niñas se les vestía de azul. 

Franklin Delano Roosevelt en 1884. (Photo by Interim Archives/Getty Images)
Franklin Delano Roosevelt en 1884. (Photo by Interim Archives/Getty Images)

Por su puesto, McBride también se pasea por el outfit del fascinante Luis XIV de Francia, quien impuso el uso de los zapatos de tacón, y que permitía que sus allegados más destacados también los usaran, y concluye con que la mayoría de estos parámetros culturales son cosas que simplemente inventamos. Lamentablemente, aunque su planteamiento es muy interesante e ilustrativo, el asunto no es tan sencillo como despertar un día y ponerse de acuerdo como sociedad para decidir que ahora hay nuevas normas.

Los estereotipos, nos guste o no responden a lo que la mayoría decide que es aceptable, respetable y representativo del éxito y la estética. Aunque cada vez sea más complicado mantenerlos como reglas y cambien de acuerdo al entorno, al periodo histórico, siguen existiendo, aunque no estemos completamente de acuerdo con ellos. En eso se centra Dan Bacon, experto en relaciones personales consultado por BoredPanda, quien afirma que estos estereotipos influyen en la percepción de la gente y que de cualquier manera, la sociedad siempre tratará de juzgarnos.

Louis XIV, Rey de Francia. (Photo by Imagno/Getty Images)
Louis XIV, Rey de Francia. (Photo by Imagno/Getty Images)

El experto señala que, por ejemplo, aunque no hay nada de malo en que un hombre haga cosas que la sociedad define como "femeninas" -como vestir una blusa con moño y un collar de perlas- no podemos esperar que todo el mundo lo acepte sin juzgarlo.

Asimismo, señala en la entrevista que tanto mujeres como hombres tratan de ajustar lo que les gusta, incluyendo cómo se visten, para poder encajar dentro de los estereotipos de género porque a la larga, lo que muchos quieren es ser aceptados. "Sin embargo, la realidad de la vida es que serás juzgado por los demás tanto si haces una determinada cosa como si no", con lo cual una vez más damos con una clave fundamental: hagamos lo que realmente nos haga sentir a gusto, cómodos con nosotros mismos. 

Seamos fieles a nuestros propios principios, a lo que creemos que está bien para nosotros y respetemos sin juzgar lo que decidan hacer los demás. Quién sabe y tal vez, como dice McBride, estamos cerca de ese despertar en el que cambien nuevamente los parámetros haciéndose cada vez más diáfanos y flexibles.

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