"No es linda" y "no puede actuar": los comentarios que definen el fantasma que acecha a Sydney Sweeney

La actriz responde a la productora que denigró su talento, aunque es solo un ejemplo de la mochila que carga desde hace años

Sydney Sweeney no se calla y arremete contra la productora que descalificó su talento diciendo que
Sydney Sweeney no se calla y arremete contra la productora que descalificó su talento diciendo que "no es linda" y "no puede actuar". (Foto de Jamie McCarthy/Getty Images)

Una productora dijo que Sydney Sweeney “no es linda”, que “no puede actuar”, y todo el mundo tiene algo que decir al respecto. Y con toda la razón del mundo. Las reacciones en redes sociales no tardaron en linchar a la ejecutiva por sus palabras mientras la propia actriz respondió a través de un representante vía Variety, diciendo: “Qué triste que una mujer en condiciones de compartir sus conocimientos y experiencia decida atacar a otra mujer”.

“Si eso es lo que ha aprendido durante sus décadas en la industria y cree que es apropiado enseñarlo a sus alumnos, es vergonzoso. Despreciar injustamente a una colega productora dice mucho sobre el carácter de la Sra. Baum”, sentenció haciendo referencia al hecho de que la joven de 26 años ha producido dos largometrajes hasta el momento. Uno de ellos, Con todos menos contigo, se coronó como una de las comedias románticas más exitosas de los últimos años con una recaudación mundial de $216 millones.

Es cierto que cada uno es libre de decidir si le gusta como actriz o no, pero muy diferente es cuando un personaje influyente dentro de la industria arremete de manera pública, no solo descalificándola como artista sino, sobre todo, recurriendo a la belleza externa como daga para señalar, hundir o desmerecerla.

La productora Carol Baum se arrepintió de sus palabras sobre Sydney Sweeney después del terremoto mediático que provocó. (Foto de Kevin Winter/Getty Images)
La productora Carol Baum se arrepintió de sus palabras sobre Sydney Sweeney después del terremoto mediático que provocó. (Foto de Kevin Winter/Getty Images)

Carol Baum, una de las productoras más exitosas de Hollywood, cuyos films incluyen El padre de la novia, Buffy, la caza vampiros o Un extraño entre nosotros, sabe que se equivocó. Después de recibir “un montón de odio a través de correos electrónicos” por sus palabras, reconoció a TMZ que lamenta todo el asunto y desea nunca haber hecho sus comentarios.

Sin embargo, con la debacle agitando el avispero hollywoodense, social y viral, creo que no podemos actuar como si las palabras de la productora nos sorprendan. Y no porque estemos de acuerdo con ella -para nada- sino porque son el reflejo de la realidad que vemos constantemente acechando a Sydney Sweeney con cada paso que da.

Los comentarios de la polémica

Pero vamos por el principio. Según publicó Daily Mail, la productora dijo tras una proyección de su película Pacto de amor de 1988 que “no entiende” el éxito de la actriz. “Estaba viendo la película de Sydney Sweeney en el avión porque quería verla”, explicó haciendo referencia a Con todos menos contigo, la comedia romántica que marcó récords modernos atrayendo al público en masa a las salas de cine.

“Quería saber quién es y por qué todo el mundo habla de ella”, añadió para entonces explicar que vio una “película que no se podía ver”, dando a entender que, en su opinión, era malísima. “Dije a mi clase: ‘explíquenme esta chica. No es linda, no puede actuar, ¿por qué está tan de moda?’”

Las reacciones no tardaron en colmar las redes sociales con fans de la actriz y usuarios en general sumándose al debate pero, sobre todo, defendiendo a la actriz por el desmerecimiento superficial de una ejecutiva con experiencia. Que, encima, lo hizo públicamente, demostrando una reacción retrógrada en medio de una sociedad que está avanzando en temas de descalificación y la imposición de estándares superficiales de belleza. Porque, y aquí surge lo más llamativo, para ser una productora con larga experiencia en la meca del cine parece estar muy desconectada de la realidad que nos rodea.

Primero, porque Sydney Sweney está siendo inundada por marcas que quieren exprimir el éxito a su favor -desde Kérastase a Laneige, Miu Miu, Armani Beauty, Ford, etc.- demostrando su influencia y posición a la hora de apelar a diferentes sectores demográficos. Evidentemente aprovechando su belleza física, sin dudas, porque es lo que gusta, lo que vende y la gente consume. Porque está de moda. Porque la cámara la adora. Ser moderno no significa que no podamos reconocer lo evidente.

Segundo, porque este tipo de descalificativos profesionales basados en la valoración física son cosa del pasado. El movimiento #MeToo se encargó de exponerlos y dejar a Hollywood en evidencia, iniciando un cambio necesario en todos los ámbitos sociales. Y, tercero, porque cualquiera que haya seguido la carrera de esta actriz sabe de sobra que tiene un talento interesante por seguir explorando más allá de su belleza externa.

Lo dejó claro en Euphoria con los arcos dramáticos de su personaje, una chica popular que parece ser sexualizada por el mundo, ella misma y la historia en general pero que, en realidad, vive acechada por la inseguridad en el amor, la soledad, el aborto y la urgencia de cariño que esconden una baja autoestima atroz. En Heridas abiertas con una joven institucionalizada, en The White lotus con su desgano ‘a la woke’ que arrasaba en cada escena, en Reality transmitiendo la confusión y el temor de una whistleblower cuando es interrogada por el FBI en una historia basada en un caso real o, ahora, en Inmaculada coronándose como una de las “reinas del terror” del momento. Sin olvidarnos de Con todos menos contigo donde efectivamente ni ella ni Glen Powell nos regalan una actuación de Oscar porque la película es básica y sencilla, pero no cabe ninguna duda que Sydney impone su encanto peculiar siendo el atractivo principal de la historia.

En otras palabras, Sydney Sweeney está demostrando ser una actriz versátil, con una presencia magnética y carismática que, a diferencia de otros actores, está descubriendo por sí misma cómo conectar con su público. A su vez, debemos reconocer que tiene una belleza cinematográfica inusual que la cámara capta, capaz de reflejar la profundidad de sus personajes con elegancia y profundidad en la mirada. Pero, evidentemente, Carol Baum ni se molestó en descubrirlo antes de hacer sus comentarios.

Sydney Sweeney es duena de un currículo que desbanca los comentarios de Carol Baum. (Foto de Craig Barritt/Getty Images for LANEIGE)
Sydney Sweeney es duena de un currículo que desbanca los comentarios de Carol Baum. (Foto de Craig Barritt/Getty Images for LANEIGE)

La mochila que carga Sidney Sweeney

Hay quienes dicen que Sydney Sweeney es ‘la Marilyn Monroe de la generación Z’. Y tal vez no se equivocan. Porque su éxito no está relacionado solamente con sus películas y series. Así como pasó con la obsesión rubia, también está relacionado con los comentarios, reacciones y críticas en torno a la sexualización de su figura, su belleza y físico.

Solo basta con ver el éxito que tiene cada vez que pisa una alfombra roja generando varios millones de ‘likes’ en su perfil de Instagram, mientras la prensa se apresura a publicar historias sobre sus estilismos. O con prestar atención a los vergonzosos comentarios que señalan el tamaño de sus pechos, que cuestionan sus escotes o preguntan si no se avergüenza de permitir la cosificación de su imagen en trabajos comerciales, como se dijo con su videoclip para los Rolling Stones, ‘Angry’. A lo que ella respondió a Glamour: “Me sentí guapa. Elegí mi propio atuendo entre estantes y estantes de ropa. Me sentí muy bien en ella”.

Sydney lleva años cargando esta pesada mochila donde la cosificación parte de la mirada externa. ¿O acaso no estamos avanzando como sociedad, aceptando que la mujer es libre de vestir, mostrarse y explorar su sensualidad sin que la cosificación misógina o machista entre en juego? Sweeney es tan libre de explorar su sex-appeal como le da la gana, al igual que lo hizo Brad Pitt en cada plano de Troya.

La primera vez que la joven habló del tema fue en un vídeo que publicó llorando desde el living de su casa, explicando el dolor que sentía al recibir críticas y comentarios negativos que le decían, literalmente, que era “fea”. Más tarde, su apariencia física y el uso de ella en producciones a través de secuencias sexuales, semidesnudos, comerciales y campañas publicitarias, llevó a que muchos asociaran su éxito con la superficialidad física, dejando a un lado el talento que fue demostrando en los últimos años, prácticamente como si no existiera. ¿Y por qué? Por algo tan superficial y retrógrada como tener un cuerpo llamativo bajo los estándares sociales. Y lucirlo.

Ella misma criticó su situación en una entrevista con Cosmopolitan en 2022 diciendo: “Hay largas horas de compilaciones de actores masculinos famosos en escenas con desnudos, que ganaron Oscars y los alaban por su trabajo. Pero en el momento que una mujer lo hace, se las degrada”.

Y entonces, me pregunto, ¿no tiene razón? Les pongo algunos ejemplos: mientras la belleza eterna de Brad Pitt se celebra cada vez que pisa una alfombra roja aplaudiendo su talento para envejecer con gracia, o Jamie Dornan lanza su carrera internacional convirtiéndose en sex-symbol a través de la sexualización de Cincuenta sombras de Grey, Scarlett Johansson tuvo que lidiar con la etiqueta de sex-symbol como si fuera algo negativo, imponiendo su talento para que se la tome en serio; Pamela Anderson quedó relegada a una caricatura de los ‘90s por el tamaño de sus pechos y, ahora, Sydney Sweeney tiene que seguir escuchando que se la denigre profesionalmente por su aspecto y no por el impactante currículo que ha ido construyendo sin descanso.

"En el momento que una mujer lo hace, se las degrada”, dijo Sydney Sweeney sobre la diferencia entre las reacciones en torno a las escenas sexuales de una mujer y las de un hombre en Hollywood. (Foto de Jon Kopaloff/Getty Images)
"En el momento que una mujer lo hace, se las degrada”, dijo Sydney Sweeney sobre la diferencia entre las reacciones en torno a las escenas sexuales de una mujer y las de un hombre en Hollywood. (Foto de Jon Kopaloff/Getty Images)

Sin ir más lejos, el año pasado señaló a Variety: “Todavía me hacen acusaciones del tipo ‘¿puede actuar? Vayan a ver ‘Reality’, ‘White Lotus’, ‘Euphoria’, ‘Sharp Objetcs’, ‘El cuento de la criada… Pero ok, seguiré intentando probarme a mí misma y espero que un día pueda ser seleccionada con un director increíble y tener una película que la gente reconozca”.

Una actriz con un fantasma social

Sydney es consciente del impacto que provoca su belleza, la provocación que destilan algunas de sus campañas publicitarias y la conversación en torno a la sexualización de sus secuencias sexuales. Sin embargo, cuando prestamos atención a sus trabajos nos damos cuenta que las reacciones parten de la percepción ajena y los prejuicios. Porque esas escenas, campañas y estilismos de alfombra roja no están ni más sexualizadas ni más acentuadas que otras campañas con modelos durante décadas, ni con otras series o películas, ni con otras modelos o estrellas femeninas luciéndose en eventos públicos.

“La gente se siente conectada y libre de decirme cualquier cosa que quieren porque creen que regalé mi vida. Que ya no estoy en un nivel humano porque soy actriz”, decía a Variety. “Es una relación extraña que la gente tiene conmigo sobre la que no tengo control”.

“La gente olvida que estoy interpretando un personaje", dijo la actriz a The Hollywood Reporter. "Piensan: 'Oh, se desnuda en la pantalla, es un símbolo sexual'. Y no puedo superarlo”.

Sydney Sweeney lidia con la cosificación haga lo que haga, se ponga lo que se ponga. (Foto de Frederic J. Brown/AFP via Getty Images)
Sydney Sweeney lidia con la cosificación haga lo que haga, se ponga lo que se ponga. (Foto de Frederic J. Brown/AFP via Getty Images)

La estrella de 26 años es tan consciente de la burbuja paralela centrada en los comentarios en torno a su físico que ella misma se burló del tema durante su paso por Saturday Night Live con sketches que se mofaban y ridiculizaban la obsesión viral, los estereotipos ridículos y la sexualización que parte de la percepción externa.

Y en resumen, todo esto conforma una sombra que la persigue en cada alfombra roja, película, comercial, etc. Su perfil profesional está ligado intrínsicamente a los prejuicios en torno a la sexualización y la belleza de la mujer, creando un fantasma que la acecha constantemente. Haga lo que haga. Se ponga lo que se ponga, resultando en una vía injusta para señalar y desvalorizar a una mujer que lleva varios años trabajando incansablemente para encontrar su lugar en Hollywood.

Este artículo fue escrito en exclusiva para Yahoo en Español por Cine54.

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