Noelia Marzol: del difícil momento que vivió al desafío laboral que la estresó y su experiencia con Antonio Gasalla
Sin dudas, ella supo romper con los prejuicios. Talentosa, emprendedora y muy segura de sí misma, Noelia Marzol supo ganarse un lugar en el medio aunque no soñaba con ser famosa. “Yo lo que quería era dedicarme a la danza”, confiesa esta gimnasta que representaba al país en competencias internacionales.
La pista de ShowMatch le dio popularidad y la oportunidad de demostrar lo buena que era en lo suyo. El escenario de Sex confirmó sus atributos aunque le ha valido algunas críticas. Sobre todo, cuando estaba embarazada y siguió bailando sus eróticas performances. “Yo la pasé súper bien haciendo Sex embarazada. Cuando venían mujeres a la función me re festejaban esto de que puedan convivir las dos realidades porque no es que una queda embarazada y de repente se convierte en la Virgen María”, reflexiona la bailarina que, después de varias temporadas en la obra de Muscari, se animó a hacer su propio espectáculo de tango.
Además del baile, Marzol demostró que también puede actuar. De hecho, lo hizo de la mano de Antonio Gasalla en Más respeto que soy tu madre. “Antonio me llamó directamente; no hice casting (…) Yo estaba asustadísima. La primera reunión fue en su casa para hacer una lectura de la obra y yo no tenía compuesto el personaje ni cerca. Pero él me tranquilizo”, recuerda sobre su experiencia al lado del capocómico.
Hoy, la actriz vuelve a demostrar su habilidad para la comedia en Un viaje en el tiempo; la obra de Pedro Alfonso y Paula Chaves que, tras una exitosa temporada en Carlos Paz, acaba de desembarcar en Avenida Corrientes. “Es una comedia para toda la familia súper entretenida y re bien escrita. Uno no sabe hasta el final qué es lo que va a suceder ni cómo va a concluir”, advierte.
-Uno te ve en los escenarios, pero lo que más te gusta en el mundo es la vida de campo...
-¡Amo! Es que me crie básicamente en el campo. Mi familia es toda del interior, así que voy desde muy chica. Mis hijos se la pasan roñosos, embarrados, andan a caballo. Les encanta estar con animales (hemos tenido conejos, pollitos, gallinas en casa) y me encanta que lo disfruten porque me recuerda cuando yo era chica.
-¿Cómo pasaste de hacer gimnasia rítmica y representar a la Argentina a subirte a las tablas?
-En realidad, no lo busqué nunca. Yo lo que quería era dedicarme a la danza. Después una cosa fue llevando a la otra y obviamente estoy agradecida de todo el camino que recorrí, pero no es que soñaba con ser famosa o estar en los medios.
-¿En algún momento la pasaste mal con la fama o la exposición?
-Mal de realmente padecerlo, no. Yo trabajo desde los 17 y todo fue progresivo entonces es como que me fui armando un caparazón respecto de las opiniones. No me afecta tanto la opinión ajena porque estoy segura de las decisiones que tomo.
-Siempre te llamaron para espectáculos, shows... Sin embargo, vos decidiste hacer tu propia compañía, ¿cómo surgió la idea?
-Nació básicamente de la necesidad de querer hacer artísticamente algo muy puntual y de que nunca venga la oferta. Quería hacer un espectáculo de tango, pero moderno y todos me decían que no, que por lo general el turista quiere algo más tradicional. Yo quería transmitir esta pasión que siento por el tango, pero de una forma que lo acerque más a la gente joven. Siento que está demodé y es hermoso. A mí el tango me conmueve, me pone la piel de gallina. Así que un día me senté a merendar con La Cata (mi coach de ShowMatch )y Joni Lazarte (mi compañero de baile) y dijimos: ”Hagámoslo nosotros”. Empezamos a cranearlo todo con un presupuesto que era mío y fuimos consiguiendo las cosas muy a pulmón. Por ejemplo, llamamos a la persona que solía darme los zapatos para bailar, le contamos el proyecto y le pedimos si nos prestaba los zapatos a cambio de 80 historias. Así hicimos un trabajo minucioso llamando a todo el mundo. Y bueno, terminamos haciendo Bloody que estrenamos en el Politeama y terminó explotando.
-Y ahora no paran de llenar...
-Pensábamos que íbamos a hacer esas dos funciones que nos habíamos propuesto y que iba a ser un lindo recuerdo de una experiencia entre amigos. De repente, llenamos uno, llenamos dos, agregamos funciones y no podíamos creer lo que estaba pasando. Nos fuimos a Rosario al Teatro Broadway, que es inmenso, y estaba repleto. Ahora arrancamos la segunda temporada.
-Vos sos la empresaria, la dueña del proyecto pero, a su vez, la que le pone la pasión arriba del escenario. ¿Cómo es eso?
-Yo me quedé prácticamente pelada en el proceso. Me terminaba de bañar y se me caían los mechones del estrés. Tenía que artísticamente rendir y también ofrecer un buen show que no sea una decepción para la gente. Entonces era como esa doble presión. Me propuse que la próxima vez que produzca no voy a subir al escenario.
-¿Te gustaría seguir haciéndolo?
-Sí, me encantaría. Aparte también pienso que mi carrera de bailarina va a concluir en algún momento y no me voy a querer quedar inactiva; voy a querer seguir asociada al mundo de la danza y el teatro que es lo que me apasiona. Entonces lo pienso como una veta nueva para poder seguir conectada con lo que amo, sin tener que estar poniéndole el cuerpo.
-Los jueves bailás con Bloody en el Astral y los viernes, sábados y domingos explotás tu faceta de actriz en Un viaje en el tiempo...
-Sí, me encanta. Y también hacer comedia que es un rubro jodido para las mujeres porque es mucho más fácil ser hombre y hacer comedia que ser mujer y hacer reír. Hay como un preconcepto de la mujer, sobre todo, en mi caso que vengo vendiendo hace un montón de tiempo esto de la femme fatale. Hasta que no entran en el personaje y entienden de qué va, está como ese concepto erróneo. A medida que va sucediendo la obra, la gente lo entiende diferente.
-No nos olvidemos que Antonio Gasalla te eligió para estar en una comedia, ¿fue una de las cosas más lindas que te pasaron?
-Sí, sin duda. Antonio era el número uno. Aparte me llamó directamente y no hice casting. Yo justo estaba haciendo un programa con Nazareno Mottola (él hacía de hijo en Más respeto que soy tu madre) y sintió que esa relación que nosotros teníamos en la tele la podíamos llevar al teatro; que íbamos a funcionar bien en el rol de hermanos. Cuando me llamó yo estaba asustadísima . La primera reunión fue en su casa para hacer una lectura de la obra y yo no tenía compuesto el personaje ni cerca. Fui y Antonio me tranquilizo. “Relax, estamos leyendo la obra. Yo no pretendo que vos me muestres nada en este momento. Yo lo que necesito de vos sé que lo tenés, así que leamos, disfrutemos este momento y después vamos viendo”.
-O sea que tuviste una gran experiencia con Antonio...
-Sí, tuve una linda experiencia. De hecho, una vez me acuerdo que me olvidé la letra en escena y, lejos de cagarme a pedos, le dijo a la apuntadora: “Marianita, le podés tirar la letra a la nena que se olvidó”. Todo ahí en vivo con el público [risas]. Después fui al camarín y le pedí disculpas y me dijo que me quede tranquila, que es algo que nos pasa a todos. Después me ha retado por otras cosas, pero vamos a dejar eso de lado... [risas].
La maternidad, su mejor rol
-Demostraste que embarazada se podía seguir trabajando, ¿qué te pasó con las críticas?
-Siempre digo que me parece ilógico esto de opinar desde afuera respecto de la maternidad porque obviamente una como madre de esa criatura, lo conoce más que nadie y por supuesto que quiere lo mejor entonces es raro que vengan a opinar desde afuera. Siempre estoy a favor de hacer actividad física y seguir con una vida lo más parecida a lo que fue antes del embarazo; obviamente con los controles necesarios. Yo la pasé súper bien haciendo Sex embarazada . Cuando venían mujeres a la función me re festejaban esto de que puedan convivir las dos realidades porque no es que una queda embarazada y de repente se convierte en la Virgen María.
-¿Cómo fue el no poder llevarte a tu casa a Dona cuando nació?
-Eso fue tremendo. Rompí bolsa un día y nos sorprendió a todos. Siempre estaba ese miedo. El parto fue hermoso pero bueno, después es duro que apenas conocés a tu hijo, ya se lo lleven a una incubadora porque obviamente tiene que tener cuidados especiales. En algún punto, agradecemos que pasó eso porque en el medio de su internación él sufrió un episodio que nunca quisimos contar porque no queremos que él cargue con eso toda la vida, pero estuvo muy grave. Que él esté con vida ahora y que no haya tenido una muerte súbita fue gracias a que estaba ahí internado, en donde rápidamente pudieron solucionar ese desperfecto. Pero sí, estar en Neo es un momento muy difícil que si nunca lo viviste en primera persona no lo llegás a dimensionar. Encima nos tocó en pandemia entonces solo podíamos estar o Rami o yo. Teníamos que hacer todo un ritual de limpiarnos las manos, ponernos un ambo, el barbijo. Era todo un tema.
-¿Sos una mujer de fe? ¿Qué te ayudó en ese momento?
-Si hablás de religión o de creer en algo, no, y a veces lo lamento porque siempre pienso: “Qué bueno sería poder tener fe en algo y depositar mi confianza en eso”. Pero soy muy terrenal, muy racional y siempre pienso que todo lo que sucede en este plano es como consecuencia de los actos o las decisiones que uno toma. Por un lado, está bueno porque cuando las cosas salen bien es gracias a tu esfuerzo, pero cuando suceden cosas como lo que le pasó a Dona te sentís un poco a la deriva. En ese momento, lo único que pudimos hacer es confiar en que iba a salir adelante.
-Seguramente ese momento te unió desde otro lugar a Ramiro...
-Me estás tocando la fibra... no me quiero emocionar [llora]. Me sale el llanto fácil cuando hablo de mi familia. A Rami lo terminé de conocer ahí, se puso la 10 de una manera tremenda. Yo estaba devastada, no podía más. La jefa de Neo en un momento nos citó y nos dijo: “Chicos, esto es minuto a minuto. Que Dios nos ayude”. Encima ninguno de los dos creíamos en Dios. Y ahí Rami se puso la 10. Fue un pilar para mí. Con el tiempo me terminó confesando que en los momentos que se duchaba o que iba al baño largaba todo. Se lo recontra agradezco porque si no hubiese sido por él, realmente no lo hubiera podido sobrellevar... porque que si le hubiera pasado algo a Dona, no lo podría superar. Las mujeres a las que le pasó algo así tan traumático tienen toda mi admiración. Yo no podría seguir.
-Sin creer, el universo te puso al hombre indicado...
-Sí, sí. Yo me río porque nunca tuve tabúes a la hora de estar con alguien. Siempre estuve con todas las personas que quise, tuve las experiencias que elegí tener. Siempre digo: “Hice un gran casting de la vida y me quedé con el mejor” . Así que le recomiendo a todas las mujeres que liberen sus corazones. Hay que disfrutar la vida, hacer el casting que uno quiere hacer y quedarse con el mejor...
-¿Tienen ganas de tener otro hijo? ¿Puede ser que tuvieron una conversación con Pedro y Paula al respecto?
-Ramiro tuvo una conversación con Pedro muy linda respecto de la vasectomía... [risas] Cuando pensamos en no tener más hijos, él dijo: “Yo pongo el cuerpo ahora. Vos tuviste los dos partos, la lactancia; voy yo por la vasectomía”. Pero después pensé: “¿Y qué pasa si yo quiero otro hijo, si decidimos ser padres de vuelta?” Rami está muy plantado en que ya está, pero yo todavía tengo mis dudas. Ahora estoy disfrutando que ya estén un poco más grandes, más independientes, pero amo maternar. Amo estar con mis hijos; lo disfruto un montón.
-¿Quién de los dos es más demandante?
-¡Los dos! Dona es nene y el nene siempre es un poco más mamero que la nena. Es como más trágico. Se corta y viene tipo: “Mamá, necesito que me des un beso para solucionar esto que me sale sangre”. La nena es mucho más pragmática. Al ser la segunda la criamos mucho más relajados, pero ellos están siempre complotados y van juntos a todos lados. De hecho, me pasó mil veces que reto a Dona porque se mandó una macana con Alfonsina (como cuando le cortó el pelo) y ella se enoja conmigo.
-Van a un jardín con educación alemana, ¿a qué se debe la elección?
-Sí, los cambié este año. Yo estaba feliz con la educación Montessori, pero como Dona ya está más cerca de empezar una educación primaria entonces tenía que pasarlo a un jardín donde también pueda continuar la primaria y la secundaria. Pensé que les iba a costar porque ahora es una educación mucho más reglamentada pero no, están felices. La cultura alemana es más sobria, está todo muy estructurado. Como nosotros en casa somos bastante descontracturados (yo soy artista y el papá jugador de fútbol), pensamos que estaría bueno que puedan aprender eso otro en el colegio.
-¿Cómo viven esto de que la mamá sea famosa?
-Es súper natural para ellos. Yo parí y al mes los llevé al teatro, a Sex encima (risas). Dona nació prematuro, así que dejé de trabajar y al otro día parí; fue como una sorpresa. Con Alfi tuve que dejar un rato antes porque empecé con contracciones antes de tiempo. El embarazo fue hermoso. Dona era muy chiquito y no sé si tenía tanta consciencia que yo estaba gestando a su hermana, pero cuando la vio el primer día fue una emoción... él es muy atolondrado entonces quería agarrarla, ponerle su chupete, vestirla. Él es muy expresivo con todo lo que siente, no disimula nada. Se desarma de amor por su hermana.