Los secretos de los profesionales para usar el sérum en el cabello como toda una experta

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Una piel hidratada, plena de nutrientes y saludable se nota inmediatamente. Es clara la luz que irradia cuando está cuidada con ingredientes que la protegen desde adentro. Lo mismo ocurre con el cabello. Más allá del champú, el acondicionador y las mascarillas, es necesario nutrirlo con sustancias que penetren a profundidad en cada fibra y que respondan a sus necesidades específicas.

Un cabello mustio, seco con frizz tiene sus días contados si nos encargamos de proporcionarle los cuidados adecuados. Ahí entra en acción el sérum o suero, producto tan popular hoy en día para la piel y que toma un lugar muy significativo en el ámbito del cuidado del cabello, aunque no todo el mundo los necesita.

Daniela Yegres, especialista en cuidado capilar, explica que más allá del mejor champú o el mejor acondicionador, debemos conocer nuestro tipo de cabello y sus necesidades para proporcionarlo lo que realmente requiere. “Los afamados sueros son ideales para personas con cabello en abundancia, muy deshidratados, o propensos a frizzarse con muchísima facilidad, cosa que ocurre cuando el pelo pierde su hidratación interna. Estos sueros son ideales para cabellos de grosor medio, en cambio el pelo muy lacio, no requiere este tipo de productos”.

(Getty Creative)
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“Los sérums son líquidos con gran cantidad de principios activos concentrados dirigidos a mejorar la salud capilar. Pueden ser hidratantes, y/o nutrientes y su objetivo principal es humectar el cabello, más que hidratar, que aunque parecen términos similares, guardan ciertas diferencias. Humectar es aportar ciertos beneficios y hacer que se mantengan en la fibra capilar. El objetivo de humectar es blindar la cutícula del cabello para que así se mantenga nutrido por un periodo de tiempo extendido”, aclara Yegres, quien es también educadora en esta materia.

Una característica importante en los sérums para el cabello es que son tratamientos “leave in”, es decir, que no se enjuagan, si no que se dejan en el cabello para que sean absorbidos lentamente y aporten el brillo y la sedosidad necesaria para el tipo de fibras que lo requieren. Además de rellenar la fibra dentro de la cutícula y reparar el cabello fracturado, estas sustancias facilitan el peinado y aportan peso para evitar el frizz.

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Obtener los mayores beneficios depende de la aplicación correcta

Es importante que quienes tienen un cuero cabelludo graso eviten usar estos productos que aportan más densidad al cabello, porque se saturaría de nutrientes que ya tiene. De hecho, Yegres señala que, en estos casos, ya la grasa natural lubrica los primeros centímetros del cabello con lo cual no hay frizz y por lo general no hay volumen que controlar. “Si acaso, podría aplicarse una mínima cantidad en las puntas para sellarlas cuando tienden a abrirse, pero este tipo de cabellos suele ser brillante y no requiere estos nutrientes, pero en realidad estos productos están contraindicados para este tipo de cabello porque lo sobrecargarías”.

Sin embargo, la tecnología está avanzando en virtud de lograr extraer la mayor cantidad de grasas de estos productos y mantener sus beneficios. “Muchos laboratorios capilares están dedicados arduamente a reducir la carga de grasas y los efectos de las siliconas de estos aceites; quitando la sensación que usualmente queda en las manos al usar estos productos. Esto evitará que el cabello se apelmace con aceites que lo hagan lucir poco estético”.

En todo caso, además de reconocer si este es el producto acorde a nuestras necesidades, la aplicación correcta es la que permitirá obtener los resultados más favorables.

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Yegres comenta que estos productos suelen usarse como finalizadores del proceso de cuidado capilar y la manera correcta de usarlos es después del lavado, aplicando en poca cantidad ya que se trata de productos muy concentrados. “Se utilizan aplicando gotas del producto al cabello húmedo desde los medios hasta las puntas, evitando el área de la raíz. Después de aplicarlo, puede dejarse secar de manera natural, o se puede usar un secador. Una vez seco, se puede usar poca cantidad como toque final para dar mayor brillo al cabello. Ciertos sueros pueden usarse también como protección térmica contra el exceso de calor proveniente del secador, plancha o rizador”.

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Un último dato interesante es que los sueros pueden venir en distintas presentaciones, dependiendo de las necesidades de cada tipo de cabello. “Pueden presentarse como lociones suaves, aceites, o siliconas refinadas. Si la necesidad es de un producto de hidratación, lo mejor es la crema o loción; por otro lado, un cabello que ha sido expuesto excesivamente a decoloración y demás procesos químicos, rayos UV, secador, plancha o rizador, o fibras muy pesadas y gruesas, es ideal la aplicación de sérums cargados en aceites dirigidos a texturizar, desenredar, y volver manejable el cabello. Otro consejo de experto para la aplicación de estos productos es que los presentados como cremas son para ser usados exclusivamente en el cabello húmedo, mientras que los aceites, pueden ser utilizados tanto en fibras húmedas como secas”.

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