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'¡Shazam!' pierde aquello que la hizo triunfar por culpa de la desesperación de DC

Adam Brody como Superhéroe Freddy, Zachary Levi como Shazam, Meagan Good como Superhéroe Darla y D.J. Cotrona como el superhéroe Pedro en la aventura de acción de New Line Cinema “Shazam! La furia de los dioses”, un lanzamiento de Warner Bros. Pictures. (Courtesy of Warner Bros. Pictures)
Adam Brody como Superhéroe Freddy, Zachary Levi como Shazam, Meagan Good como Superhéroe Darla y D.J. Cotrona como el superhéroe Pedro en la aventura de acción de New Line Cinema “Shazam! La furia de los dioses”, un lanzamiento de Warner Bros. Pictures. (Courtesy of Warner Bros. Pictures)

AVISO SPOILERS: Este artículo contiene detalles de la trama de 'Shazam: La furia de los dioses'.

¡Shazam! fue una de las mayores sorpresas de DC. Cuando Warner se empeñó en emular a Marvel con su universo de superhéroes, rompieron toda expectativa con una pequeña comedia familiar que poco tenía que ver con la grandilocuencia y los cruces entre personajes que apuntaron en sus inicios. Con una historia básica de un grupo de adolescentes recibiendo poderes de los dioses, se dio rienda suelta a conceptos muy jugosos, frescos y divertidos en una propuesta que rebosaba encanto y personalidad y que marcaba un punto de inflexión respecto al fallido universo de las películas de Zack Snyder.

Aunque su taquilla, $366 millones en todo el mundo respecto a un presupuesto de $100 millones, no fue espectacular, las buenas vibraciones dejaron claro que se debía seguir explorando este camino y abrir nuevos frentes con más entregas. Así, este 2023 nos llega ¡Shazam!: La furia de los dioses, que vuelve a contar con Zachary Levi en la piel de este superhéroe y que incorpora nuevos rostros y personajes como las villanas de Helen Mirren y Lucy Liu. Sin embargo, cuando el Universo DC se encuentra en punto muerto a la espera del reinicio que prepara James Gunn, poco interés puede haber en una cinta cuyo desarrollo argumental no conducirá a ningún sitio. Y para remediarlo, desde DC parecen haber tomado decisiones desesperadas que, en última instancia, han dañado la frescura y el factor sorpresa con el que Shazam nos cautivó en su primera entrega.

Las ideas que plantea de Shazam: La furia de los dioses no distan mucho de lo que vimos en la película de 2019. Volvemos a encontrarnos con sus jóvenes protagonistas, con su inexperiencia y su sentido del humor, debiendo hacer frente a una amenaza de grandes proporciones. No falta el tono familiar, las secuencias explosivas de acción, las referencias a la cultura popular, al universo DC o chistes al respecto muy bien implementados en la narrativa. Es una cinta que entretiene y vuelve a funcionar, pero es difícil equiparar su visionado al de su predecesora cuando en los avances se ha desvelado absolutamente todo, incluidos los cameos, clímax final y sus momentos álgidos.

Por ejemplo, viendo el primer tráiler, ya conocemos dos de sus mejores bromas, como es el cameo de la muñeca Annabelle de Expediente Warren o la mención a Fast & Furious y su obsesión con el concepto de familia. También conocemos que el personaje de Rachel Zegler, otra de las nuevas incorporaciones a la secuela, tiene poderes, cuando es un dato que en la película se presenta como un giro. Además, se dejan entrever sucesos cruciales del final, aunque esto no es necesariamente un problema cuando la acción se muestra sin contexto. Lo que ocurre es que este contexto se desveló por completo en su segundo tráiler.

Este avance se apoya casi al 100% en la batalla final de la película, desvelando la imponente aparición de un gran dragón, una broma al respecto sobre Juego de Tronos y Daenerys Targaryen, las muchas criaturas que conforman la secuencia o detalles argumentales de gran relevancia. Por ejemplo, parte esencial de la trama es evitar que las villanas se hagan con un fruto que plantado en nuestro mundo generaría el apocalipsis, suceso mostrado con todo lujo de detalles en el tráiler cuando vemos a Lucy Liu con este fruto en sus manos, plantándolo en medio de un estadio y desatando el caos.

Es decir, que a poco que tengas los avances en mente vas a sentir que ya has visto la película, que su desarrollo se siente trillado y que no hay nada novedoso en ella. Lo contrario a la frescura que sentimos viendo la primera entrega y que nos hizo quedarnos con ganas de más. Claro está que, anticipando el desinterés que habría en ¡Shazam!: La furia de los dioses ante la cancelación del universo actual de DC, podríamos deducir que han ido a por todas lanzando su maquinaria pesada, lo que se ha traducido en mostrar todos y cada uno de sus mejores momentos.

De hecho, en la misma semana del estreno, la propia Warner lanzó un spot para televisión donde mostró el cameo sorpresa de la película, y evidentemente su aparición en pantalla no se ve con los mismos ojos que sin conocer previamente la información. Al final, aunque con las promociones hayan conseguido elevar nuestra atención hacia ¡Shazam!: La furia de los dioses, el resultado ha sido el de perjudicar nuestra experiencia hasta el punto de salir del cine sin ningún interés por conocer más aventuras de este superhéroe.

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