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La criticada película de Kevin Costner que hoy se ve con otra perspectiva

El actor se lanzó de nuevo a la dirección tras el éxito de 'Danza con lobos' y se chocó contra un fracaso estrepitoso

Kevin Costner se chocó con el fracaso junto a 'El mensajero', su segunda película como director tras el éxito global de 'Danza con lobos'. (Foto de Arnal/Gamma-Rapho via Getty Images)
Kevin Costner se chocó con el fracaso junto a 'El mensajero', su segunda película como director tras el éxito global de 'Danza con lobos'. (Foto de Arnal/Gamma-Rapho via Getty Images)

Hay veces que disfrutamos las películas desde la total inocencia, sin entrar a valorar sus carencias argumentales, técnicas o artísticas. Poco importa lo incongruente que es un guion o si un actor actúa terriblemente mal cuando la cinta en cuestión te ofrece un buen entretenimiento con el que evadirte, que al fin y al cabo es la función principal del séptimo arte.

Creo que muchos habremos frecuentado esta sensación en nuestra infancia, cuando la mera fascinación por las imágenes e historias nos hacía quedar prendados por casi cualquier producto audiovisual, sin importar su calidad. Por películas o series que al crecer nos dábamos cuenta de que no eran tan buenas pero que, en el fondo, les seguimos guardando cariño por lo bien que nos acompañaron en la niñez.

Hay muchos ejemplos que podría citar, pero justo estos días, cuando estaba pensando en mis ganas inmensas de ver el regreso de Kevin Costner a la dirección en 2024 con su ambicioso western Horizon, me acordé de lo mucho que adoré El mensajero. Fue su segundo trabajo como director tras ganar el Óscar con Danza con lobos, que supuso un enorme batacazo de crítica y taquilla y todavía hoy es considerado como uno de los peores títulos de su filmografía.

Con un elevado presupuesto de $80 millones, tan solo fue capaz de recaudar un total de 17 millones en la taquilla de Estados Unidos. Medios como Austin Chronicle señalaban que Costner rechazaba “toda mesura artística” para ceñirse a lo “sentimentaloide”, en Chicago Tribune hablaban de “ideas esencialmente ridículas” y en Empire cargaban contra su duración de tres horas, siendo solo algunas de las muchas críticas destructivas que acaparó este ambicioso proyecto.

El actor de Yellowstone intentó llevar el western al terreno futurista por todo lo alto, adaptando la novela El mensajero de David Brin sobre un mundo postapocalíptico donde un hombre recupera la esperanza en la civilización tras restaurar el servicio postal de los Estados Unidos. Reunía todos los ingredientes de una gran producción, como acción, épica, escenarios de belleza apabullante o una pasional historia romántica, pero tal vez Kevin Costner apuntó demasiado alto y ofreció una mezcla de cosas que se vio extraña y estuvo lejos de lo que el público esperaba tras Danza con lobos.

Como decía, en mi caso fue una cinta que adoré siendo niño y que vi en repetidas ocasiones cada vez que la emitían en televisión. Cuando crecí y descubrí el rechazó que despertó en su estreno, pensé que tal vez fuera esa inocencia de la que hablaba la que me hubiera impedido valorarla en condiciones, que posiblemente fuera esa producción terrible de la que siempre se habló y en su momento no hubiera sido capaz de darme cuenta. Pero nada que ver, porque cuando estos días me lancé a ver de nuevo las tres horas de El mensajero, a tratar de verla con mayor perspectiva, volví a encontrarme con la cinta que tanto disfruté en mi infancia.

Me vi de nuevo ante un western que desprende grandeza en cada uno de sus planos, que apuesta por el entretenimiento por encima de las pretensiones académicas, que te implica en su historia con un sobresaliente enfoque dramático en sus conflictos y que dispone de toda la épica propia de cualquier gran epopeya americana, de un clasicismo ahora mismo ausente en el cine comercial de Hollywood. Además, nos dejó personajes para el recuerdo, como el villano interpretado por Will Patton, el general que se hizo con el control del país tras el apocalipsis y confrontaba a Costner en su intento de esparcir su mensaje de esperanza y reunificar los Estados Unidos.

Es cierto que ahora, viéndola con ojos más críticos, fue complicado no pasar por alto sus carencias. Aunque emocione a la hora de desarrollar esta fábula sobre la esperanza y la reunificación, su enfoque tan patriótico acaba restándole credibilidad, además, la mezcla entre un universo cruel y apocalíptico y el tono para todos los públicos que Costner da al film resulta inconsistente. Por otro lado, a la historia le cuesta ubicarse en su primer tramo y a lo largo de sus tres horas acaba perdiendo el foco, tratando demasiadas subtramas que fácilmente pueden hacerte desconectar de la principal.

Pero, aunque no sea perfecta, veo injustificado el fracaso tan rotundo que fue en su estreno en 1997, porque tiene los suficientes alicientes como para ser un producto de entretenimiento de primer nivel, muchos más que la mayoría de blockbusters que llegan hoy en día a las salas. Al final, es un título que desprende una grandeza clásica casi perdida, que solo figuras curtidas en el cine de antaño como Costner saben capturar, y como tal creo que transmite la suficiente fascinación como para mantenerte pegado a la pantalla sin importar sus errores.

Mi impresión es que, tras su victoria en los Óscar con Danza con lobos, se esperaba una cinta de corte más serio y académico para el regreso de Kevin Costner a la dirección, no un producto con un mensaje patriótico chirriante y muy marcado en una historia tan masticada para el gran público que incluso roza lo infantil. Sumado a que le cuesta encontrar el rumbo en su alargado metraje y que a Costner le es difícil hilar las diferentes vertientes de la historia, creo que se dio un ambiente propicio para la decepción y para que El mensajero quedara grabada en la memoria popular como un desastre cinematográfico.

Por ello, creo que verla ahora, lejos de las expectativas que pudo haber en su estreno y con la mera pretensión de entretenerse, puede cambiar radicalmente la impresión negativa y despertar un mejor consenso. No sé si el cariño que le guardaba me ha podido jugar una mala pasada, pero aun siendo consciente mejor que nunca de sus errores, he vuelto a sentir que estaba ante una gran película que me ha dado todo lo que le pediría a un gran western dirigido por un actor de la talla de Kevin Costner.

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