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Disney (por fin) reconoce el error que llevó al estudio por el camino del fracaso

El año 2023 termina sin que Disney haya conseguido un éxito multimillonario como era su costumbre

Disney reconoce el error de la saturación con secuelas. (Foto de Zeng Hui/Xinhua via Getty Images)
Disney reconoce el error de la saturación con secuelas. (Foto de Zeng Hui/Xinhua via Getty Images)

El 2023 se suponía que iba a ser un año de celebración para Disney. No solo porque estaban de cumpleaños con el 100 aniversario del estudio, sino porque tenían un amplio catálogo de películas y series que formaban parte de marcas que, hasta hace un tiempo, arrasaban (Marvel, Pixar, Disney Animation y secuelas). Sin embargo, terminó siendo un año de decepción con resultados que fueron dejando en evidencia los errores que el estudio se empeñó en seguir repitiendo. Errores que, por fin, habrían reconocido.

Es cierto que se sumaron muchos inconvenientes. Desde la huelga de actores que no podían promocionar sus trabajos a la debacle del despido de Victoria Alonso como presidenta de VFX y posproducción de Marvel. La crisis de sobrecarga que señalan los especialistas en efectos visuales, los presupuestos estratosféricos que no logran ser rentables, las críticas tibias, el cambio en los intereses de la audiencia desde la pandemia… Aunque el mayor inconveniente se inclina hacia la saturación: el público general se cansó de lo mismo. De la moda de los superhéroes, los remakes y las secuelas que no aportan algo nuevo y, en cambio, abrazan con ganas historias originales, frescas y renovadas. Como demuestran claramente los mayores taquillazos de 2023: Barbie (Warner Bros.), Oppenheimer (Universal) y Super Mario Bros: La película. (Universal).

Hasta el año pasado las cosas eran diferentes. En 2022 se vivió la pasión provocada por las secuelas de Avatar, Top Gun, Jurassic World y varias películas de Marvel, siendo un año que apenas tuvo una película original en su Top10 de lo más taquillero del año: The Batman. (Y original a medias porque, después de todo, partía de un personaje archiconocido del universo de superhéroes).

El 2021 terminó con el liderazgo total del cine de superhéroes de la mano de Spider-Man: sin camino a casa ($1.9 mil millones). Lamentablemente al año 2020 nos toca descartarlo al haber estado empañado por el desastre económico global y el cierre de cines debido a la pandemia. Mientras 2019 concluyó con el reinado total de Avengers: Endgame (con $2.799 millones), el remake de El rey león, el de Aladdín, la secuela de Frozen y Toy Story, más Marvel, más Star Wars… Es decir, hasta el año pasado, el público consumía el cine de superhéroes, los remakes, las secuelas y los bombazos que partían de leyendas nostálgicas por vena… Pero ya no.

Entre el fracaso que está protagonizando The Marvels y otros resultados inferiores cosechados por películas como Ant-Man and the Wasp: Quantumanía e Indiana Jones y el dial del destino, los estudios Disney terminarán el 2023 como el primer año desde 2014 que no consigue un éxito multimillonario, según Variety.

DISNEY HACE SU PROPIO MEA CULPA

Durante New York Times’ DealBook Sum, el CEO de Disney, Bob Iger, maquilló los resultados vertiendo un poco de calma al asunto. “No estoy seguro de que otro estudio consiga alguna vez los números que logramos”, dijo según CNBC. Quiero decir, llegamos a un punto en donde si una película no hacía un billón de dólares en la taquilla global estábamos decepcionados. Es un estándar demasiado alto y creo que debemos ponernos más realistas”.

Iger continuó diciendo que no quiere disculparse por las secuelas que hicieron porque algunas “fueron buenas películas” y “funcionaron extraordinariamente”, pero aprovechó para lanzar intenciones de cambio. “Pienso que debe haber una razón para hacerlas, hay que tener una buena historia. Y con frecuencia la historia no se sostiene o no es tan fuerte como la historia original. Eso puede ser un problema”.

Según CNBC, el ejecutivo añadió que “debe haber una razón “más allá del comercio” para hacer una secuela de un éxito”, admitiendo que Disney hizo “demasiadas” en los últimos años. Iger dejó claro que piensa seguir produciendo continuaciones pero que “solo darán luz verde a secuelas si creemos que la historia que los creadores quieren contar merece la pena ser contada”.

Y ya era hora.

LA SATURACIÓN QUE DISNEY TARDÓ EN RECONOCER

Es curioso que Bob Iger destaque la necesidad de hacer secuelas que no respondan únicamente a una razón comercial porque es precisamente lo que transmitieron con la saturación reciente. Por ejemplo, desde que La Bella y la Bestia, Cenicienta y El rey león arrasaran con sus reboots, el estudio desempolvó el baúl de los recuerdos sin dejar un clásico en el tintero. Y este año, La Sirenita decepcionó con $570 millones en taquilla -por dejado de remakes similares- y el remake de Blancanieves no está generando reacciones positivas en redes sociales a raíz de las críticas en torno a la elección de una actriz de ascendencia latinoamericana como Rachel Zegler o la estatura y diversidad que parecían tener los enanitos de la historia en unas primeras imágenes filtradas del rodaje.

A esto se suma el batacazo de una marca tan legendaria como Indiana Jones que cosechó $384 millones con su entrega final y despedida a Harrison Ford. Elemental de Pixar tardó en encontrar a su público con un resultado de $495 millones cuando se trata de un estudio que disfrutó de una fidelidad arrolladora en el pasado. Walt Disney Animation tampoco tuvo suerte. Su último estreno, Wish, está muy por debajo de lo habitual con $51 millones.

Sin olvidar el agotamiento del cine de superhéroes a través de Marvel, un género que tuvo su momento de gloria pero que desde el final de la saga de Vengadores está viviendo una etapa más inestable. Y creo que por varios motivos. Las tramas enrevesadas, los cruces de universos y la expansión de los hilos narrativos a través del streaming, terminó creando un bombardeo abrumador. Si sumamos las carencias en los efectos especiales, las críticas tibias, la obligación de consumo variado para no perderse detalles de la saga y el empacho que produce la amplia oferta, derivamos en una saturación que dispara las alarmas. Ant-Man, la tercera entrega de la saga del Hombre Hormiga, recaudó $476 millones y recibió mayoritariamente críticas negativas mientras que The Marvels está pasándolo peor. De momento parece encaminarse a convertirse en el mayor fracaso del Universo Cinematográfico de Marvel con $188 millones.

El único bombazo real que tuvo Disney en 2023 fue Guardianes de la Galaxia Vol. 3 con $845 millones. Un resultado que responde más a tratarse de una saga paralela de Marvel, que no exprime los hilos conectores con el resto del universo y que suponía el final definitivo de la historia.

Asha, interpretada por Ariana DeBose, en 'Wish: El poder de los deseos' de Walt Disney Animation Studios (Foto: © 2023 Disney. All Rights Reserved)
Asha, interpretada por Ariana DeBose, en 'Wish: El poder de los deseos' de Walt Disney Animation Studios (Foto: © 2023 Disney. All Rights Reserved)

Que existe una saturación en torno a las secuelas y marcas del pasado es una realidad evidente. Ni siquiera Tom Cruise y sus locuras extremas en la más reciente secuela de Misión Imposible pudo igualar los resultados de las tres entregas anteriores. Marcas clásicas como Indiana Jones, La mansión embrujada, los misterios de Agatha Christie con Kenneth Branagh (que este año se quedó en $113 millones con Cacería en Venecia), las historias de princesas o los superhéroes de Marvel ya no acaparan la atención como antes.

Y no me extraña. Todas las modas pasan, la sociedad y las tendencia de consumo cambian. Ya lo dijo Steven Spielberg en 2015 cuando sugirió que la moda de los superhéroes pasaría como había sucedido con el western (vía The Hollywood Reporter). Jodie Foster incluso dijo recientemente que la “fase” del cine de superhéroes “ha durado más de la cuenta”, confesando sus ganas de que la gente “se harte pronto”. “Las buenas, como Iron Man, Black Panther, The Matrix, me maravillan y me dejo llevar por el entretenimiento, pero no es por eso por lo que me hice actriz. Y esas películas no cambian mi vida. Espero que haya espacio para todo lo demás”, dijo a Elle.

Personalmente disfruté con la moda de Marvel y la espectacularidad de los blockbusters que exprimieron la nostalgia. Y si bien existe espacio para la convivencia de todos los géneros, parece que Disney se ha dado cuenta que el liderazgo ya no depende únicamente del consumo específico de producir a mansalva más de lo mismo. Que el público está sediento de historias originales. Incluso cuando se trata de secuelas. De contarnos argumentos nuevos, que sorprendan y generen conversación más allá de la nostalgia y el fandom de turno.

Este artículo fue escrito en exclusiva para Yahoo en Español por Cine54.

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