El trasfondo de 'Griselda' del que nadie habla y deja a Hollywood en evidencia

Al terminar el último éxito de Netflix protagonizado por Sofia Vergara se despierta una decepción inesperada

'Griselda', la serie de Sofia Vergara en Netflix, pierde la oportunidad de derribar estereotipos para, en cambio, alimentar la caricaturización del narco latino. (Foto de Mireya Acierto/WireImage)
'Griselda', la serie de Sofia Vergara en Netflix, pierde la oportunidad de derribar estereotipos para, en cambio, alimentar la caricaturización del narco latino. (Foto de Mireya Acierto/WireImage)

El fenómeno de Griselda no cesa. La serie de Netflix sobre la vida de la narcotraficante colombiana Griselda Blanco se instaló cómodamente entre lo más popular de la plataforma a nivel mundial y todavía, a dos semanas de su estreno, nos observa triunfante desde el liderazgo del Top 10 cada vez que entramos al servicio. Y no vamos a negar que todo parecía muy bonito al principio. Una estrella latina absorbiendo el protagonismo mundial, una historia de nuestro continente llegando al mundo, la divertida caracterización de Sofía Vergara con la dichosa prótesis de nariz, su magnífica interpretación y la curiosidad habitual que producen este tipo de historias por jugar al fact checking para ver cuánto hay de verdad y ficción.

Sin embargo, una vez terminados los seis episodios, surge un planteamiento inquietante. Me refiero al trasfondo de Griselda, ese que del que nadie habla con contundencia y deja a Hollywood en evidencia.

Ahora que hubo tiempo para digerir la serie y el espejismo que produce una figura como Sofía Vergara empieza a disiparse, surgen diferentes críticas en redes sociales (en español y de usuarios colombianos) que señalan la imagen dañina que este tipo de historias siguen perpetuando.

Incluso el periódico The Washington Post se hizo eco de esas reacciones destacando que, si bien Netflix empapeló el mundo con promociones de Griselda, el público colombiano está reaccionando con cierta frialdad ante el hastío que provoca que, otra vez, se vuelva a elevar a un personaje del narcotráfico hacia la gloria audiovisual, alimentando la percepción errónea de que todos los colombianos "venden drogas y son muy violentos".

Y tienen su razón. Porque a medida que la serie de Netflix va desglosando su propuesta, nos damos cuenta de que sus creadores no esconden el exagerado esfuerzo de recurrir a las características del ‘narco-cine’ hollywoodense, ese subgénero plagado de estereotipos y caricaturas que llevamos décadas consumiendo.

"Las películas de Hollywood y el cine comercial simplifican, banalizan y caricaturizan todo", opina Francisco Reyes, representante legal de la Asociación Colombiana de Sociología con un Doctorado en Procesos Sociales y Políticos de América Latina, a la hora de reflexionar sobre el debate en Colombia en torno a si Griselda hace mala propaganda a su país o no.

Sofia Vergara interpreta a Griselda Blanco en la serie de Netflix. (Cr. Cortesía de Netflix © 2023)
Sofia Vergara interpreta a Griselda Blanco en la serie de Netflix. (Cr. Cortesía de Netflix © 2023)

"Pero el problema no es el mensajero, sino el contenido del mensaje", matiza el sociólogo. "En este caso, la revisión de fondo es entender cuáles son las lógicas que subyacen a por qué aparecen estas economías del narcotráfico en América Latina, particularmente en Colombia, y por qué América Latina se ha narcotizado. Algo que ha pasado en Colombia, México, está pasando ahora en Ecuador, Argentina, Brasil…"

Sin embargo, pedirle a Hollywood que lo explique y profundice es como pedirle peras al olmo.

La caricaturización de la delincuencia organizada

"Colombia no solo es narcotráfico. Es muchas cosas buenas y malas como cualquier país. El problema no es que Griselda muestre el narcotráfico, es que lo muestre caricaturizado", destaca Reyes. Y en el caso de esta serie lo vemos en diferentes instancias.

Una de ellas es la representación glorificada de la vida del narco donde brilla el lujo y la ostentosidad burda, enalteciendo con trucos cinematográficos el poder que reside en la ilegalidad y la violencia. Lo mismo que solemos ver en otras producciones, desde Narcos hace poco a Miami Vice hace cuatro décadas, donde los policías protagonistas perseguían a narcos adornados en oro y camisas floreadas en lanchas y autos deportivos.

Cadenas, mujeres bellas rodeando al capo de turno, prostitutas a merced del poderoso (o poderosa en este caso), coches de lujo, mansiones estrafalarias con grifería bañada en oro, muebles de diseño… todo esto entre baldes de sangre falsa adornando las escenas más violentas, armas, alcohol y líneas de cocaína (en la mesa o colgando de la nariz de alguno) mientras sus narcos protagonistas lanzan frases como si fueran un villano de Terminator.

Una caricatura que vemos en esos planos observando el horizonte con cigarrillo en mano como hace Griselda -¿romantizando su figura?- o en esas frases letales que parecen slogans. Como cuando Pablo Escobar dice en Narcos eso de "Plata o plomo" o se jacta de su poder con la frase "Te observan, te critican, te envidian y al final te imitan". O los discursos de Griselda a sus secuaces como si fuera una oradora inspiracional diciendo a sus futuras vendedoras de coca: "¿Qué tenemos que hacer? Darles una probadita".

¿El problema? Que esta mujer fue responsable de un imperio de ilegalidad y matanza dentro del marco de un negocio que sufren millones de latinoamericanos.

En este subgénero sobre narcos 'a la Hollywood' no se habla, por ejemplo, del horror de los desplazados por la violencia, una realidad que se padece en México, Colombia y otros países a raíz de las guerras del narcotráfico y la delincuencia organizada. Según los datos de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH), entre 2020 y 2021, se cuadruplicó el número de personas desplazadas por motivos de violencia, al pasar de 9,740 a 44,869.

Tampoco queda reflejado el horror de la violencia que padecen los ciudadanos, vecinos y campesinos. No se profundiza en el terror de aquellos que viven escondidos por temor a ser encontrados por grupos del narcotráfico o que, según un informe de la Oficina contra la Droga y el Delito de las Naciones Unidas, la tasa de homicidios con armas de fuego en Colombia llegó a superar los 25.000 casos en 2002. Tampoco evidencian cómo el narcotráfico está socavando la economía de los indígenas colombianos, ni parece que tengan en cuenta cómo esta glorificación de la narcocultura moldea la percepción que tiene parte de las nuevas generaciones sobre la delincuencia organizada, idealizando el dinero fácil o el acceso a lujos a través del crimen.

Sofia Vergara en 'Griselda'. (Cr. Elizabeth Morris/Netflix © 2023)
Sofia Vergara en 'Griselda'. (Cr. Elizabeth Morris/Netflix © 2023)

De esta manera, Griselda, una narcotraficante que se sospecha habría sido responsable de 200 asesinatos, es presentada como una mujer valiente en un mundo de hombres. Los creadores -que son los mismos de Narcos- pintan a Griselda Blanco como una madre coraje que huye del machismo de su exmarido para buscar una nueva vida en Miami, que va escalando en un universo rudo y violento. Una pobre mujer que cede a la paranoia y matanza porque desconfía y teme perder el imperio que tanto le costó construir.

Pero según el exjefe de la Policía de West Miami que la persiguió en su etapa de poder ilegal, Nelson Andreu, en la serie no la retrataron "como realmente era […] No tenía escrúpulos. Te mataba si te debía dinero y no quería pagarte. Y si le debías dinero y no podías pagarle, te mataba también".

Hollywood y la mina de oro de las historias de narcos

A Hollywood no le interesa contar la verdad, el horror y la desolación que deja el narcotráfico en América Latina. No escatima en dejar claras estas intenciones desde el primer rótulo cuando proclama que Pablo Escobar dijo "el único hombre al que alguna vez tuve miedo es una mujer llamada Griselda Blanco". Es decir, si el terrible Pablo le tuvo miedo a esta mujer... cuidado. ¿Pero si ni siquiera hay certeza alguna de que lo haya dicho? Entonces estaríamos ante un intento de glorificación desde el primer segundo.

A su vez, ¿no les llama la atención que ficharan a Sofia Vergara para interpretar a una mujer con la que, más allá de ser colombiana y madre, no comparte ninguna similitud? ¿Qué siendo exmodelo y conocida en todo el mundo por su belleza esté interpretando a una mujer que no tenía sus mismos atributos físicos? Porque más allá del talento de Sofía, todo este paquete vende.

Y el resultado es el éxito que está teniendo. La mismísima Sofía Vergara lo confirmó en una entrevista con Univision al asegurar que, si bien existen "historias espectaculares" que se podrían contar sobre Colombia que no tienen que ver con el narcotráfico, ella no "tuvo la suerte de conseguir ninguna" ni tampoco "que le hicieran caso los estudios".

"Les llevas algo que tiene que ver con los narcos y es una fascinación", sentenció.

Las vidas de estas figuras resultan cinematográficas porque incluyen ingredientes apetitosos para Hollywood. "A mí me parece que el problema es la simplificación, reconociendo que series como Griselda hacen una pornografía cinematográfica del narcotráfico", dice Francisco Reyes.

Hasta Benicio del Toro, un referente en esto de interpretar a narcos en Hollywood (los interpreta o los caza, según la película), dijo a The Guardian en 2018 que estas historias en el aparato hollywoodense "se están convirtiendo en los nuevos Westerns". Es más, recordaba cómo él mismo interpretó a un narco en la película Licencia para matar cuando tenía 21 años, al que mataban aplastando con un triturador de cocaína. "Esa película de Bond tuvo algo que ver con el género del que estamos hablando. James Bond está peleando con el cartel y eso fue en 1989. Ha estado sucediendo durante mucho tiempo".

Netflix ni siquiera tuvo problema en idear una campaña tan frívola (y criticada) como pasear un autobús por las calles de París esnifando cocaína. O cuando estrenaron Narcos que colgaron carteles en España que se burlaban del negocio de la coca con un mensaje de glorificación jocosa que decía: "Oh, blanca Navidad".

Sofia Vergara interpreta una narrativa que empodera a Griselda en una vertiente feminista. (Foto de David Benito/Getty Images)
Sofia Vergara interpreta una narrativa que empodera a Griselda en una vertiente feminista. (Foto de David Benito/Getty Images)

"Esa serie no aporta ningún elemento en la comprensión del tema del narcotráfico, la historia de conflictos políticos, violencia, la concentración de la tierra, como que el campesino encuentra en el cultivo de la coca la única fuente que le da un nivel de ingresos que no le da ningún cultivo legal […] a pautas culturales y formas lumpenizadas que se refuerzan por la precariedad económica", enfatiza Reyes.

Con esta visión sesgada de la realidad opacada por un circo de puro entretenimiento, Hollywood continúa perpetuando la imagen glorificada de la narcocultura. Esa que dice que el negocio ilegal equivale a violencia pero, también, a dinero, mujeres bellas, Maseratis o Ferraris.

"El narcotráfico, como otras formas de economías ilegales, son síntomas de unas motivaciones más complejas", remataba Reyes. Pero Griselda ni siquiera abre una ventana para comprenderlo.

Este artículo fue escrito en exclusiva para Yahoo en Español por Cine54.

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