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Gwyneth Paltrow vivió el lado amargo del éxito después de ganar el Oscar

LOS ANGELES, CALIFORNIA - MARCH 21: Gwyneth Paltrow at the 71st Annual Academy Awards on March 21, 1999 In Los Angeles, California.  (Photo by Bob Riha, Jr./Getty Images)
LOS ANGELES, CALIFORNIA - MARCH 21: Gwyneth Paltrow at the 71st Annual Academy Awards on March 21, 1999 In Los Angeles, California. (Photo by Bob Riha, Jr./Getty Images)

Gwyneth Paltrow creció bajo los focos de Hollywood como miembro de una familia dedicada al mundo del espectáculo. Creció viendo a su mamá Blythe Danner sobre los escenarios y su primera película fue bajo las órdenes de su padre director, Bruce Paltrow. Por si fuera poco, su padrino es el mismísimo Steven Spielberg, quien le dio su primer papel en una superproducción (fue la joven Wendy en Hook (El capitán Garfio) a los 19 años). El cine y la interpretación eran parte de su normalidad como hija de la comunidad cinematográfica. Pero el éxito individual es una bestia diferente. Porque así como llegan los aplausos y reconocimientos, también lo hace la presión del escrutinio. Algo que descubrió a raíz de una de las grandes noches de su carrera cuando ganó el Oscar.

Una vez que gané el Oscar, me puso en una especie de crisis de identidad porque si ganas el premio mayor, ¿qué se supone que debes hacer? ¿Y a donde se supone que debes ir”? explicó recientemente en el podcast Call her daddy. “Es duro la cantidad de atención que recibes en una noche como esa y las semanas siguientes. Es tan desorientador. Y, francamente, realmente poco saludable” explicaba.

La ganadora del Oscar por Shakespeare enamorado (1998) asegura que se sentía desorientada después de aquella victoria que consiguió a los 26 años. Porque haber alcanzado el éxito máximo la dejó a merced de la opinión más cruel. Y todo por haberse emocionado al agradecer a sus padres en su discurso, llorando pero expresando todo su amor de manera muy sentida, que la llevaron a recibir burlas y críticas. Pero lo que el mundo no sabía es que tenía las emociones a flor de piel porque su padre estaba “debilitado” tras pasar un año batallando cáncer.

“Recuerdo que estaba trabajando en Inglaterra, y recuerdo que la prensa británica fue tan horrible conmigo por haber llorado. Y no necesariamente sabían que mi padre se estaba muriendo de cáncer”, explica Paltrow. “Estaba realmente debilitado. Fue un momento totalmente abrumador. Y, ya sabes, tenía 26 años. Lloré y la gente fue muy mala al respecto”. Bruce Paltrow murió tres años después, en 2002, a consecuencia de la enfermedad y complicaciones por neumonía cuando se encontraba en unas vacaciones familiares en Italia celebrando el 30 cumpleaños de Gwyneth.

La actriz asegura que sintió el “cambio de energía” a raíz de aquel momento. “Sentí un cambio real esa noche porque sentí que, hasta ese momento, todos me apoyaban de algún modo”, dijo para entonces llegar a la conclusión de que tendría que “aprender a ser menos sincera y mucho más protectora conmigo misma y filtrar mejor a las personas'”.

Gwyneth Paltrow no era una recién llegada a la industria del cine. Había vivido el éxito colateral de Hook y Seven - con apenas 22 años- pero no había experimentado la magnitud del reconocimiento individual que supuso el Oscar de Shakespeare enamorado. Y en lugar de vivir la experiencia con la energía y vitalidad que vimos en otras estrellas, como Michelle Yeoh o Jamie Lee Curtis recientemente, Paltrow se escondió del mundo. Lo contó en 2021 en el podcast de Anna Faris (vía People), revelando que la situación fue “tan intensa” que se “escondió por tres semanas” en la casa de sus padres. “Solitaria es la palabra correcta, fue realmente extraño”.

Fue la época más rara y surrealista. Porque te sientes un poco avergonzado de haber sido nominado a un Oscar y tienes el síndrome del impostor. Piensas ‘No puedo creer que esté pasando. Ni siquiera soy tan buena. ¿Me odia todo el mundo?’”

BEVERLY HILLS, CALIFORNIA - APRIL 23: Gwyneth Paltrow attends the Daily Front Row's 7th Annual Fashion Los Angeles Awards on April 23, 2023 in Beverly Hills, California. (Photo by Axelle/Bauer-Griffin/FilmMagic )
BEVERLY HILLS, CALIFORNIA - APRIL 23: Gwyneth Paltrow attends the Daily Front Row's 7th Annual Fashion Los Angeles Awards on April 23, 2023 in Beverly Hills, California. (Photo by Axelle/Bauer-Griffin/FilmMagic )

La reacción de la prensa británica y el escrutinio consecuente del éxito la llevaron a vivir una crisis de identidad tan intensa que consideró abandonar la interpretación. Había ganado un Oscar, tenía 26 años, pero la situación la superó llegando a la conclusión que “ya no amaba la actuación tanto como antes”. Lo dijo en 2020 durante una entrevista en SiriusXM.

La definición de su perfil público bajo el diseño moldeado del escrutinio mediático la llevó a hacerse preguntas existenciales. Como “¿quién se supone que soy ahora?”, “¿qué soy?”, “¿hacia dónde voy?” Y con el Oscar en sus vitrinas se dio cuenta que “parte del brillo de la actuación se perdió” a raíz del “intenso escrutinio público” que estaba viviendo.

Y no solo por las reacciones crueles tras la victoria de los Oscar, sino porque “era una niña que vivía cada ruptura [sentimental] en los titulares, era criticada por todo lo que hacía o decía o la ropa que llevaba”. En aquel momento también se dio cuenta que la profesión requería de una existencia que no le permitía “echar raíces” como quería, viajando y viviendo en hoteles durante semanas por las obligaciones de cada rodaje. “Soy muy hogareña, me gusta estar con mis viejos amigos y cocinar y abrazar a mis hijos” explicaba para resumir las motivaciones que, eventualmente, la fueron alejando y desenamorando de la profesión.

Con el paso del tiempo, Gwyneth Paltrow fue entrando en otros terrenos empresariales publicando libros de cocina, narrando libros infantiles, protagonizando un programa de recetas en España o fundando su propio imperio bajo la marca Goop. Y si bien cada uno es libre de apreciar más o menos sus trabajos como actriz, o tener sus propias reacciones ante algunas de sus declaraciones más polémicas en los últimos años, no deja de resultar inquietante conocer el amargo tormento que se puede vivir a consecuencia de la fama. Paltrow era una actriz joven, emocionada por la victoria pero que estaba sufriendo la inevitable muerte de su padre, cuando el señalamiento mediático y el escrutinio a cada uno de sus pasos se convirtió en su sombra. Que se burlaran de ella por haber llorado al recibir el premio resulta innecesario y cruel. Similar a lo que vivió Sally Field tras su discurso cuando gritó a los miembros de la Academia “¡Ustedes me aman!” y se convirtió en el hazmerreir de Hollywood.

En casos como el de Gwyneth Paltrow y lo que vivió tras ganar el Óscar, resulta inevitable preguntarse dónde está el límite de la curiosidad mediática y la fama. Si siquiera existe alguno o si alcanzar el éxito supone estar a merced del escrutinio libre.

Este artículo fue escrito en exclusiva para Yahoo en Español por Cine54.

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