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Adam Driver tiene la respuesta perfecta para las preguntas de mal gusto sobre su apariencia

Una entrevista evidencia que ni los hombres se salvan del escrutinio superficial que tanto se impone en Hollywood

Un periodista le pregunta a Adam Driver si su aspecto ha sido un
Un periodista le pregunta a Adam Driver si su aspecto ha sido un "obstáculo" en su carrera. (Foto de Sama Kai/Dave Benett/WireImage)

Adam Driver es uno de los actores más destacados de su generación y cualquiera que haya seguido la actualidad cinematográfica puede dar fe de ello. Girls, Mientras somos jóvenes, Frances Ha, Balada de un hombre común, Paterson, Los Meyerowitz, El infiltrado del KKKlan, Historia de un matrimonio, Annette, Star Wars: El ascenso de Skywalker o El último duelo son algunos ejemplos que lo demuestran. Y es que la vulnerabilidad que desprende en sus actuaciones lleva conquistando a cinéfilos, crítica e industria desde que comenzó a pisar fuerte en Hollywood hace una década.

Sin embargo, parece que este actor de 40 años se acaba de coronar como el último abanderado del escrutinio mediático más superficial. Ese que tanto acecha a las mujeres de la industria desde hace décadas a través de la imposición de las opiniones en torno a algo tan subjetivo como la percepción de la belleza.

Chris Wallace, el periodista estadounidense ganador de decenas de premios y que condujo entrevistas destacadas a Barack Obama, Donald Trump o Vladimir Putin, no tuvo mejor idea que colocar a Adam Driver en la incómoda posición de analizar su aspecto. Básicamente con una pregunta que muchos perciben como una crítica a su apariencia.

El actor nominado al Óscar concedió una entrevista al programa Who’s Talking to Chris Wallace? en medio de la promoción de su nueva película, Ferrari, cuando el presentador sacó el tema de su aspecto. En primera instancia, Wallace destacó que la prensa suele comparar a Driver con figuras legendarias del cine moderno como Al Pacino y Jack Nicholson, preguntándole cómo se siente ante este tipo de comparaciones.

“Esos son los actores que me hicieron querer ser actor, ya sabes, así que es una buena comparación”, respondió el actor, añadiendo que prefiere ignorar los elogios al igual que las críticas. “El New Yorker también me llamó ‘cara de caballo’ así que me lo tomo [todo] con cautela”, continuó. “Recuerdo haber leído a un crítico [que escribió]: ‘Su agente probablemente no sabe si ponerlo en una película o en el Derby de Kentucky’. Así que supongo que si crees en lo bueno, entonces tienes creer lo malo. Así que trato de no absorber nada”.

Pero entonces, en lugar de comprender el camino de la negación que prefiere seguir Adam Driver, haciendo oídos sordos a todo tipo de opiniones en torno a su apariencia y trabajos artísticos, el presentador insistió en el tema con una pregunta que denota lo lejos que se está todavía de erradicar el escrutinio físico de la conversación mediática.

En ese momento Wallace le dijo a Adam Driver: “No te pareces a la típica estrella de cine”, preguntándole si es “un obstáculo” para su carrera. Como lo leen. El presentador, uno de los periodistas más aplaudidos de la industria televisiva, le preguntó si su cara era un problema para avanzar como actor cuando Adan Driver lleva acumulando trabajos interpretativos magníficos. Uno tras otro.

“He trabajado constantemente, lo cual es agradable, con personas con las que siempre quise, con las que siempre soñé que quería trabajar", respondió el actor de Historia de un matrimonio. “Entonces, en ese sentido, no es así. Me veo como me veo, no puedo cambiar eso. Así que supongo que me ayudó”.

“Un obstáculo sería romper espejos dondequiera que vaya y tener un cuerpo deforme de gran tamaño que no puedo pasar por las puertas, ni ponerme la mayoría de la ropa ni entrar en la mayoría de los autos”, bromeó. “Aparte de eso, es bueno”.

Pero el asunto no se quedó ahí. Tras la respuesta de Adam Driver, Wallace insistió sacando una foto de Robert Redford y preguntándole si alguna vez pensó que su vida como actor sería más fácil si se pareciera al ícono de Butch Cassidy.

“Sería simplemente diferente”, contestó el actor. “¿Quién no quiere parecerse a Robert Redford? He aceptado que así es como me veo”.

Adam Driver prefiere ignorar los comentarios, tanto positivos como negativos, en torno a su apariencia y carrera. (Foto de Christopher Jue/Getty Images for Disney)
Adam Driver prefiere ignorar los comentarios, tanto positivos como negativos, en torno a su apariencia y carrera. (Foto de Christopher Jue/Getty Images for Disney)

Después de la entrevista, las redes no tardaron en salir en defensa de Adam Driver, calificando las preguntas del periodista como “brutas”, “de mal gusto” y “groseras”. Y es que, si bien Chris Wallace todavía no se ha pronunciado, la insistencia en hablar del tema denota la triste realidad que asola al mundo: la percepción autoritaria de creernos con la verdad absoluta cuando se trata de belleza.

Por ejemplo, Barbra Streisand reveló en sus memorias el dolor que arrastró porque la prensa se centrara en su nariz más que en sus logros artísticos, llamándola “un amable oso hormiguero, un caqui amargo, un hámster furioso, una gacela miope y un hurón mareado”. Kate Winslet tuvo que lidiar con el escrutinio mediático a través de la conversación que forzaban los tabloides en torno a su peso después del éxito de Titanic. Judi Dench incluso retrasó su llegada al mundo del cine porque la tildaron de “fea” para plantarse delante de una cámara.

Sin olvidarnos de los prejuicios en torno a la edad, al temor de Nicole Kidman o Meryl Streep de quedarse sin trabajo cuando cumplieran los 40 a raíz del edadismo que manejó los hilos del negocio durante tanto tiempo. O los prejuicios y cosificación que hicieron que Salma Hayek tuviera que esforzarse para romper con la etiqueta de latina sexy que limitaba sus opciones de éxito. Todos prejuicios asociados con la percepción de la belleza en diferentes vertientes.

Sin embargo, si bien solemos asociar este tipo de escrutinio inhumano al tópico de la belleza femenina, parece que los hombres tampoco se salvan de las comparaciones y cuestionamientos en torno a la belleza masculina. Como si la idea del ‘leading man’ no hubiera avanzado con el paso de los años, abriendo espacio a figuras que no irradian el canon tradicional de la belleza hollywoodense de antaño que se impuso con estrellas como Cary Grant, Marlon Brando, James Dean, Robert Redford, Warren Beatty o, en las últimas décadas, Brad Pitt, George Clooney, Leonardo DiCaprio o Jamie Dornan.

Sino que la belleza es subjetiva, que una estrella nace y se abre camino en la industria con talento y conexión con la audiencia. Cuando su interpretación brilla sin necesidad de estar asociado exclusivamente a cualquier percepción física. Como hace Adam Driver a través de una presencia que salta entre lo vulnerable, elegante, imponente y enigmático según el personaje. Eso es, en mi opinión, una estrella de cine.

Este artículo fue escrito en exclusiva para Yahoo en Español por Cine54.

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