Lo vintage y lo retro: la diferencia que debes tener en cuenta si apoyas la moda sustentable

Adriana Terán
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Reducir el impacto que ocasionan los desperdicios textiles en el medio ambiente parece una tarea titánica en medio de una actualidad tan convulsionada. Sin embargo, la pausa que nos obligó a hacer la pandemia durante el 2020 nos ha brindado perspectivas variadas sobre distintos aspectos de la vida cotidiana, el vestir incluido.

Fue durante el tiempo de confinamiento cuando la industria de la moda quedó definitivamente marcada como una de las más contaminantes, y también como una de las que sufriría mayor impacto por el distanciamiento, pero como ya hemos dicho, todo negativo tiene una cara positiva y esta es, si lugar a dudas, la oportunidad de reinventar el negocio desde una perspectiva más humana y amable.

Así, han surgido -o digamos que se han hecho aún más visibles- opciones que nos llevan por el camino de la reconstrucción de la normalidad, puliendo aspectos que hacían ruido en el paisaje. Algunas de ellas las detallamos a continuación con el objetivo de abrir el abanico hacia alternativas que, además, ofrecen un carácter único a nuestro estilo y consciencia de consumo.

Lo Vintage

Vintage se refiere a prendas que pertenecen a colecciones de décadas anteriores, normalmente de marcas costosas y productos de lujo, o piezas que tuvieron en su momento una repercusión muy importante. Es como decir piezas para coleccionistas, nos cuenta Carolyn Aldana, directora del Instituto Cecrea en Madrid.

(Getty Creative)
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“En bazares y mercados solemos ver gente joven buscando alternativas para verse diferente, pues las grandes marcas como Zara o H&M tienden a uniformarnos, nos restan originalidad. Adquirir prendas vintage nos da una alternativa para quienes queremos obtener un carácter único”.

Las casas de subastas incluyen artículos vintage y es que estas prendas se hacen más valiosas con el tiempo y conservan prácticamente intactas sus características. Sus materiales y acabados siguen siendo los mismos con los que fueron confeccionadas, de manera que cuando se adquiere una prenda vintage, no solo estamos comprando algo para vestir, sino también una historia.

Second Hand

“El second hand, que encaja perfecto con esta onda de moda sostenible porque se trata de prendas de segunda mano que puedes conseguir mucho más económicas. Suelen ser piezas con toques especiales que no se ven en cualquier parte”, explica Aldana con un gusto que provoca adentrarse en esta onda de compra consciente.

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Una práctica que comienza a hacerse tendencia, según revela Aldana, es el intercambio de ropa, con lo que renuevas el clóset y estás haciendo second hand. “Aunque es muy interesante, un estudio reciente afirma que las personas no terminan de hacerse afines a estas prácticas porque no quieren comprar ropa que se haya puesto otra persona con sus implicaciones higiénicas, con lo cual muchas empresas se están encargando de procesar estas prendas para garantizar el nivel óptimo de higiene y desinfección”.

Asimismo, hasta el gigante H&M ya había anunciado a principios del año pasado que vendería ropa de segunda mano y que se preparaba para propuestas de moda más sustentables.

Lo Retro

Es quizás la alternativa menos sustentable porque se trata de moda confeccionada en la actualidad inspirada en conceptos e ideas de décadas pasadas. “No podemos traer un estilo del pasado idéntico como se llevaba en su época porque se vería como un disfraz, con lo cual se hacen versiones actualizadas de estilos que marcaron una época e incluso las marcas de lujo, retoman piezas que fueron exitosas y las rescatan para ofrecerlas con ajustes actuales. Gucci lo hizo con el bolso Jackie y es muy interesante comercialmente”, comenta Aldana.

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En este caso, la relación con la moda sustentable estaría, en primer lugar, en dar valor conceptual a ideas anteriores, con lo cual nos inspiramos a rescatar piezas del clóset que podrían usarse en combinación con prendas de hoy; y luego, en el caso de los productos de marcas prestigiosas, se trata de piezas que son inspiradas por clásicos de la moda y como tales son imperecederos y, por lo tanto duran mucho tiempo.

Este camino hacia la moda sostenible es largo porque además depende también del estilo de cada consumidor. Según explica la profesora “los consumidores que eligen estas tendencias son consumidores conscientes: saben qué están comprando, les interesa el origen de las piezas, no les importa verse diferente porque adapta las prendas a su personalidad y estilo, y sabe cómo afecta cada una de sus decisiones de compra en el medio ambiente”.

Suena como el superconsumidor, y aunque la experta piensa que no estamos preparados para asumir estas prácticas como hábitos cotidianos, sí está convencida de que es un mercado que va creciendo cada día.

“Son prácticas extraordinarias porque es una forma de reducir el desecho textil. Nos han sensibilizado, pero dependerán del tipo de persona y el estilo. Están los amantes del lujo, los que son afines a las propuestas sostenibles, que apoyen el diseño local, que buscan productos de materia prima orgánica, y el otro grupo que son vanguardistas, les gusta usar ropa de segunda mano y tienen una estética mucho más original. Es un grupo pequeño, pero que estamos seguros de que seguirá creciendo globalmente”.

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