El éxito de Jenna Ortega toma por sorpresa a 'Scream 6'

Quién iba a imaginar que la joven de 20 años iba a catapultarse al estrellato entre una secuela y otra

Jenna Ortega (Tara Carpenter) en 'Scream 6' de Paramount Pictures y Spyglass Media Group (Foto: Philippe Bossé/© 2023 PARAMOUNT PICTURES. ALL RIGHTS RESERVED.)
Jenna Ortega (Tara Carpenter) en 'Scream 6' de Paramount Pictures y Spyglass Media Group (Foto: Philippe Bossé/© 2023 PARAMOUNT PICTURES. ALL RIGHTS RESERVED.)

La quinta entrega de Scream acertó de pleno con la elección de su reparto. No solo por traer a leyendas de la franquicia de nuevo a Woodsboro, como Neve Campbell, Courteney Cox o David Arquette, sino también por tener buen ojo para sus nuevas actrices y actores, entre los que se encontraban rostros como el de Melissa Barrera, Jack Quaid o Jenna Ortega. No solo funcionaron de maravilla como las nuevas víctimas de Ghostface, sino que sus éxitos posteriores -como es el caso de Ortega con Merlina de Netflix- aportaron mayor carisma al plantel de personajes de cara a futuras entregas.

De esta forma, con el estreno de Scream 6, Paramount Pictures se encuentra ante una oportunidad de oro para potenciar el éxito y atraer a nuevo público a los cines. Porque por mucho que los espectadores más jóvenes puedan ser ajenos a Scream -que ya es una franquicia con casi tres décadas de historia- el contar con una personalidad juvenil que tanta sensación ha causado en el terror como Jenna Ortega sirve como imán para sumar adeptos.

Sin embargo, cualquiera diría que se trata de un acierto forjado por el destino, porque quién iba a decirles que la joven de 20 años iba a catapultarse al estrellato entre una secuela y otra. Ahora, con el regreso de Ortega, tienen vía libre para llegar a un público más joven, ese que se acerca al cine más motivado por los fenómenos modernos que por los clásicos de las últimas décadas. No en vano se estima que la película pueda romper los récords de taquilla de la franquicia, con proyecciones que oscilarían entre los $35 y $40 millones en su primer fin de semana en los cines de EE.UU. (Variety)

Un posible éxito que podría sentenciar que la saga no necesita de Neve Campbell tras su partida por una disputa salarial, sino que el peso de Jenna Ortega, su éxito y sus compañeros, serían lo suficientemente importante como para mantener la saga con vida. Sin embargo, viendo la película, resulta evidente que el fenómeno que arrastra la actriz los habría tomado por sorpresa.

Y es que si bien vuelve a ejercer de coprotagonista junto a Melissa Barrera, su papel es tratado como un complemento al conflicto que arrastra el rol de su compañera, como alguien más bien secundario para una actriz que ha arrastrado semejante fenómeno consigo y que ha demostrado tantas tablas en el terror juvenil. Y esto, por comprensible que sea debido a los plazos, impide que saque a relucir todo el arsenal que nos hubiera gustado. O nos hubiéramos esperado tras el éxito de la serie de Netflix.

Por ser más específico -aunque esta descripción la vemos en el tráiler- Sam (Barrera) trata de cuestionar su papel en los asesinatos ocurridos en Woodsboro, donde se sintió cómoda poniendo fin a la vida del último Ghostface (no les digo la identidad por si todavía no la vieron). A raíz de su parentesco con Billy Loomis -el Ghostface original de la primera Scream- se plantea sus acciones hasta el punto de requerir ayuda profesional. Pero no es el caso de Tara (Ortega), su hermana, quien sigue adelante con su nueva vida universitaria en Nueva York intentando dejar el pasado atrás.

La presencia de Jenna Ortega en pantalla es larga, pero eso no quita que su función se limite a ser el contrapunto al personaje de Melissa Barrera. Algo similar a lo que vimos en Scream 5. Y en cierto modo es una pena, pero se puede entender que resulta difícil anticipar su ascenso meteórico al estrellato.

Como es lógico, desde la promoción han potenciado todo lo relacionado con su figura. No hay más que ver su rostro en grande en el póster o cómo acapara un fuerte protagonismo en los avances. Pero la película ya estaba en sus etapas finales de realización cuando el éxito masivo acompañó a Jenna Ortega, que tras el estreno de Merlina obtuvo toda la atención de internet y sus seguidores ascendieron por encima de los 40 millones en Instagram. Y obviamente, poco podían hacer para exprimir este ascenso estelar dentro de la trama.

Aun así, es un problema menor que podría afectar a los que se acerquen a ver Scream 6 guiados por su admiración hacia Jenna Ortega. Al fin y al cabo, la película vuelve a ser otro festín para los amantes del terror, una secuela que, bajo mi opinión, se sitúa como la mejor de la franquicia con otro no parar de giros, sorpresas, discursos metacinematográficos y reflexiones sociales muy de actualidad. Es decir, todo lo bueno por lo que siempre se ha caracterizado Scream.

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